Visitando “The Good Burger”: hamburguesas y máquinas recreativas

Por Rubén Urbaneja

Amo las hamburguesas, así de claro. En realidad disfruto de casi cualquier comida realizada con cierto esmero y ganas de satisfacer, pero en especial las hamburguesas. Realmente no sé de donde me viene esa pasión, puede que se trate del bombardeo cultural norteamericano que desde niño he recibido (la mayor parte de esa influencia voluntaria y deseada) o puede que sencillamente me encante el sabor de ese sencillo sandwich de carne entre dos panes.
Sea por la razón que sea, cuando desde Can it be all so simple (conocedores de mi afición) me ofrecieron la posibilidad de acudir a cualquier franquicia e intentar hacer un análisis objetivo no lo dudé. Siempre he valorado que “CIBASS” sea un blog cultural (o como queramos llamarlo) con sección de cocina, porque a todos nos gusta comer. Quizá a todos no les guste comer, pero es un hecho objetivo que hacerlo es necesario, y ya que es vital para el pleno funcionamiento del cuerpo humano pues prefiero disfrutar plenamente con ello, la verdad.

Hacía tiempo que me llamaba la atención “The Good Burger“, una cadena de un grupo español que parece de las pocas que pueden acabar triunfando fuera. Había pasado por la puerta y había visto esas sillas y mesas metálicas y ese espacio dividido en diferentes ambientes dentro del mismo local, una suerte de decoración anárquica perfectamente estudiada para ser acogedora donde puedes ver claramente como se cocina tu propia hamburguesa. De modo que cuando me ofrecieron la posibilidad de hacer una sencilla y práctica crítica culinaria (¿podríamos llamar a esto así?) no dudé en utilizarlo como excusa para sentarme en un TGB.

 CIBASS The Good Burguer 3

Lo que cualquier aficionado a las hamburguesas busca es la explosión de sabores justa cuando da el primer bocado, tratando de captar todos y cada uno de los ingredientes buscando el resultado perfecto. Lógicamente existen numerosas vertientes y cada vez más; desde la clásica y castiza (quién nos iba a decir hace cuarenta años que esta exportación americana podía ser castiza) hamburguesa de barrio con la fina carne de ternera acompañada de cebolla, tomate y lechuga, hasta la más experimental que podamos imaginar. Todos parecen ahora haber encontrado un hueco para aquello de lo que habían renegado históricamente.
A veces algún que otro ingrediente que da nombre a la hamburguesa justifica su aparición por motivos comerciales pero puede provocar que el resto pase a un segundo plano anulando otros sabores, incluida la propia carne.
Llevaba tiempo buscando aquel lugar que supiera mezclar los ingredientes lo justo para que esto no sucediera y que, además, escapase de lo cotidiano, una especie de equilibro entre lo gourmet y la hamburguesería de la esquina. Y como me gustan más las hamburguesas que a J. Wellington Wimpy me adentré de una vez por todas en la -relativamente- nueva franquicia.
Algo que me sorprendió bastante fue la decoración del restaurante, con un mobiliario original que da un toque acogedor, merchandising de la marca (costumbre importada de los Sports Bar americanos) y lo que más me gustó: una máquina recreativa. Otra de las
sorpresas positivas que me llevé era que no sólo disponían de máquina expendedora de refresco, sino también de salsas. Y yo soy un GRAN amante de la mostaza. Vamos bien. Una vez sentado, comprobé que la carta es directa y sencilla. Cada una de las hamburguesas tiene una característica o toque esencial, sin pecar de excesivamente novedoso (algo que raramente suele salir bien con este sabroso alimento).

Para algo tan especial como los entrantes me decanté por unas Epic Chicken y unos aros de cebolla, dos platos clásicos para los asiduos de la colonización cultural Usamericana que tantas alegrías nos ha dado.
Personalmente me encanta la cebolla, un elemento clásico que acompaña a la carne y que en pocas ocasiones se puede dar el lujo de prescindir de ella,  ya sea al natural,
caramelizada, o frita. También es verdad (y a pesar de la proliferación de los mismos) que son difíciles de encontrar unos buenos aros de cebolla.
Muy pocas franquicias se esfuerzan en ello -y menos en los burgers de tercera- y lo normal es encontrarnos con los típicos aros de bolsa de congelados. Por suerte en “The Good Burger” no fue así, finos aros auténticos de cebolla; Una delicia.

CIBASS The Good Burguer 2

Para acompañar al pollo elegimos una salsa de mostaza y miel. Vuelvo a pararme en el tema de las salsas: quizás no me haya encontrado una salsa tan idónea para este tipo de entrantes como una mezcla de mostaza y miel, pero ya que estamos os recomiendo una alternativa: miel y limón. Y no es que la miel y mostaza no encaje perfectamente bien realzando el sabor del pollo y su crujiente empanado, pero también hay otras alternativas menos explotadas. No se puede decir que eligiéramos mal los entrantes ni que estos no cumplieran con creces nuestras espectativas, la verdad. Ahora llegaba el momento más importante de la velada: el plato fuerte. La elegida fue la Pull Pork BBQ por recomendación del director de este blog. Con la comida no se juega y fui a lo seguro.

Básicamente nunca había probado algo tan extendido en el país de las barras y estrellas como una hamburguesa de carne asada deshilachada. Me imaginaba a un mini Adam Richman sentado en mi hombro convenciéndome sin mucho esfuerzo.
De acompañamiento, la Pull Pork lleva aros de cebolla y deliciosa salsa Barbacoa con su punto dulzón exacto.

Y no hace falta más. En este sentido considero que cualquier otra salsa le quitaría todo el encanto.

Con nuestro primer encuentro parece que “TGB” sabe armonizar la estética urbana, una gastronomía original y además ofrece la posibilidad no sólo de beber refresco (con refill libre, como debe ser) o cerveza, si no que para los amantes del vino, puedan elegir entre un vino tinto o blanco. Y esto, para mí, es un gran gran punto a favor.

CIBASS The Good Burguer 1

Como dije al principio y casi como una filosofía culinaria, lo más importante para una buena hamburguesa es saber armonizar los ingredientes para que cada uno saque lo mejor del otro sin anular al resto. Cualquier detalle marca la diferencia y en “The Good Burger” parece que han llevado esto al extremo. Repetiremos pronto para ir probando más platos y hamburguesas de la carta, pero en nuestra primera y tranquila inmersión en el universo TGB han sacado nota alta. Yummy!.

 

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos


One Response to “Visitando “The Good Burger”: hamburguesas y máquinas recreativas”

  1. […] que tengo uso de razón he amado las hamburguesas. Ya os he hablado en otras ocasiones sobre esta pequeña obsesión y la verdad es que no sé si se debe al colonialismo cultural […]

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