Black ish y la breve historia de las comedias negras en nuestro país

Por Redacción CIBASS

Las comedias negras o Black Sitcoms no son algo nuevo para la televisión. Desde que en los setenta la serie Good Times tuviera un gran éxito se han creado infinidad de productos, algunos con éxito internacional, otros -la mayoría- triunfaron sólo en Estados Unidos. La traducción del humor y el desconocimiento de la idiosincracia del pueblo afromericano por parte de los españoles (recuerden que hasta no hace mucho se doblaba a cualquier persona de raza negra con acento caribeño) hicieron que contadas fueran las black sitcoms que han acabado triunfando en nuestro país. La primeras fueron Different Strokes:

CIBASS Gary Coleman

Gary Coleman, Arnold

Y por supuesto Webster, ambas protagonizadas por un actor afroamericano con problemas de crecimiento, de modo que lucían como si tuvieran ocho años a lo largo de todas las temporadas. En las dos producciones se buscaba el mismo efecto; las gracietas de un niño negro pero siempre conviviendo con una familia de blancos: no vaya a ser que el mundo se asustara de descubrir que los seres humanos provenientes de África tienen padres, madres y hermanos con el mismo tono de piel. Las dos series (en tono de comedia ligera) tuvieron mucho éxito tanto fuera como dentro de Estados Unidos. En el caso de Gary Coleman (actor que hacía de Arnold) se trataba de una enfermedad congénita del riñón que detuvo su crecimiento a una edad bastante temprana, lo que si tenían en común era la historia de dos niños negros huérfanos adoptados por una familia caucásica.

CIBASS Webster

Webster

Tras el éxito de Arnold y Webster en prácticamente todo el mundo desarrollado (si es que nuestro país entraba o entra en esa categoría) llegaba el turno de El Show de Bill Cosby. Producida y protagonizada por el cómico, la serie presentaba una especie de evolución con respecto a Arnold y Webster ya que se trataba de una familia afroamericana al completo en su día a día. Con un humor bastante soft (y válido para todos) pero al menos no intentaba camuflar al personaje negro entre blancos para hacerse más accesible. Tras sus ocho temporadas (que llegarían hasta el 92) el mundo parecía dispuesto a pasar su sobremesa viendo a una familia de raza negra con sus alegrías y tristezas, con lo que tampoco sorprendió el éxito de Cosas de Casa y sus nueve temporadas y El príncipe de Bel Air; el sitcom negro por excelencia y una de las series más exitosas de la historia de la televisión. El mundo entero imitaba a Will, Jazz o Geoffrey y el propio Smith se acabó convirtiendo en una de las personas más influyentes de la época, junto a Bart Simpson o Michael Jackson. Hoy El príncipe de Bel Air es repuesta constantemente por las televisiones de casi todo el mundo (aquí ha pasado por Neox, A3 o Paramount) relegada a horarios menos importantes pero seguramente con su tasa de audiencia. La serie (sobretodo la segunda, tercera y cuarta temporada) sigue aguantando el paso del tiempo con algunos capítulos realmente magníficos como el cambiazo del cupón al mayordomo, la vuelta del padre de Will, el infarto de Phillip o la sobredosis de pastillas de Carlton.

The Fresh Prince of Bel-Air

El príncipe de Bel-Air

Más allá del rotundo éxito y el impacto en la gente de The Cosby Show, Family Matters o The Fresh Prince of Bel Air hubo muchas otras que tuvieron cierta audiencia en la España de Gonzalez y Aznar: Sister Sister, Vivir con Mr. Cooper, Moesha, Todo el mundo odia a Chris, Malcolm & Eddie o In the House. De Brandy a LL Cool J se probó de todo para conseguir la nueva serie negra que triunfara en todo el mundo, con más o menos acierto y con poca o nula repercusión. Todas las series mencionadas tenían su público pero ninguna consiguió fidelizar e influenciar lo suficientemente, la mayoría no contaban historias en las que implicarse (Excepto Todo el mundo odia a Chris) aunque el mayor fallo residió en la elección de actores: unos protagonistas con cierto gancho y unos secundarios completamente olvidables.

En pleno boom de las series es curioso que no se haya explotado (o intentado) la comedia protagonizada por actores de raza negra. No hace mucho hablábamos de Power (sórdida y de bastante calidad) o de Empire (una mezcla entre negocios, hip hop y tele novela venezolana) pero ambas producciones estaban más cerca de Breaking Bad que de El príncipe de Bel Air, por decirlo de alguna manera: no eran comedias, ni familiares ni accesibles como producto de sobremesa para competir con Los Simpson. Nuestras esperanzas se fueron a Black Jesus, que también analizamos aquí en este blog, pero se trataba de una idea genial como gancho (aunque excesivamente polémica para emitirla en España) desarrollada de manera bastante pobre. Black Jesus entretiene, pero ni el casting ni los guiones le auguran una durabilidad excesiva ni un apasionamiento fiel por parte del público.
Dicho esto se presentaba la serie que a priori lo tenía todo para triunfar en USA y fuera: actores reconocibles, una realización decente y una historia general ya testada: familia de negros viviendo en un barrio rico de blancos. Black ish era la gran esperanza blanca de las series familiares de afroamericanos: Un publicista con cierto prestigio (Anthony Anderson) vive con su familia y su padre (Lawrence Fishburne) en un barrio predominantemente blanco, mientras intenta ascender y triunfar en la compañía para la que trabaja intentará salvaguardar su identidad como hombre negro y la de su familia, rodeados de caucásicos y judíos. Una temática ya probada que se ve apoyada por la presencia de Anderson, Fishburne y el carisma de los dos niños pequeños y que sin embargo no acaba de funcionar. La serie no aburre pero tiene un ritmo y montaje excesivamente rápido y las situaciones -aun partiendo de una idea divertida- acaban por verse poco creíbles. Probablemente la idea de familia de negros en barrio pijo de blancos ya no sea rompedora y el desarrollo antinatural y abrupto de muchas de las situaciones rompen la evolución inherente que esperamos, y es que Anderson anula su magnífico carisma personal en una serie donde nadie es capaz de callarse un par de segundos. La serie también tiene sus virtudes más allá de contar con actores habituales del cine: narra problemas previsibles de los afroamericanos que ascienden en la sociedad americana; eres director de tu propia sección en la compañía, pero esa sección será la urbana. También es reseñable la actitud de la mujer y los hijos del protagonista, nadie parece fijarse en el color de la piel de las personas que les rodean excepto él mismo, y muchas veces entra en el eterno dilema de si lo tratan diferente por ser negro o simplemente se queja por costumbre y ve racismo, diferenciación o clasismo donde no lo hay.

CIBASS Black Ish serie

Black Ish, la serie

Black ish es una serie hábil pero conformista, realizada para agradar a todos, y a pesar de tratar el tema de la identidad racial lo hace de un modo poco audaz, un entretenimiento tan ligero que si bien agradará a todo el mundo no servirá para dejarte con ganas de más o a la espera del siguiente episodio. Que pase el siguiente.

CIBASS Puntuación CIBASS Dos puntos y medio


One Response to “Black ish y la breve historia de las comedias negras en nuestro país”

  1. El enganche podría llegar con los realities de “estrellas’ afroamericanos del estilo Love and HipHop, que podría perfectamente equipararse a Mujeres, Hombre y Viceversa (por su contenido intelectualide)

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