Seis lecciones cinematográficas y de marketing de Los cazafantasmas (1984)

Por JD Romero, @JD_Romero23

 

Se acerca el estreno de la nueva película de Los Cazafantasmas (en Agosto de este mismo año) y los fans de la película dirigida por Ivan Reitman en 1984 nos encontramos con los clásicos sentimientos encontrados ante un remake o nueva versión de todo un clásico. Por un lado está la sensación de vivir algo parecido a lo que tuvimos con el film original durante la infancia (y cada vez que la ponemos, porque esta película ha aguantado el paso del tiempo mejor que la mayoría de su época) y por otro lado el inmenso temor a la prostitución de un clásico por razones meramente económicas. La elección de Paul Feige como director no nos tranquiliza y que el casting sea femenino en esta nueva versión nos da básicamente igual… o no. No olvidemos que a pesar de las muchísimas razones que hay para amar la película original tenemos que reconocer que una grandísima parte de su éxito se basaba en un casting tan acertado y mágico como pocas veces en la historia del cine: Bill Murray, Dan Aykroid, Sigourney Weaver, Harold Ramis, Rick Moranis o Ernie Hudson, ahí es nada. Actores que exceptuando a Ramis siguen vivos, aunque con algunos añitos.

De cualquier modo y centrándonos un poco me gustaría decir que el éxito de Los cazafantasmas no fue una casualidad. La película fue estudiada hasta el más mínimo detalle para acabar resultado un hit atemporal y cada decisión se tomó concienzudamente pensando en calar en los cerebros de millones de personas de todo el mundo con un producto que además de poseer una calidad objetiva como obra artística tenía muchos más detalles en los que no reparamos, y que la convirtieron en un clásico que se ha quedado en nuestros interior para siempre. Harold Ramis y Dan Aykroid alquilaron una vieja casa para escribir el guión de esta película y se pararon en muchas más cuestiones que la mera historia hasta acabar haciendo un producto redondo y un negocio multimillonario.

Hoy desde Can it be all so simple me gustaría analizar una de mis películas favoritas (filme que tuve grabado de la televisión, luego original en VHS, en DVD y ahora en Blu Ray) pero desde el punto de vista de los pequeños y grandes detalles que la convirtieron en una obra a la que nos apetece volver una y otra vez. La construcción de un filme desde las decisiones que hicieron diferenciarla entre tantas otras de la época que hoy están olvidadas y un icono de su tiempo que amamos por mucho que pasen los años y las décadas. Una obra estudiada para ser un éxito y que a menudo es desdeñada por haber sido un hit tan grande que solapa sus méritos y porque al tratarse de una comedia (aunque comprende varios géneros que conviven magistralmente) los pseudo intelectuales no la han tomado históricamente demasiado en serio. Sin más dilación desgranaré algunos de los puntos que han hecho de Los cazafantasmas un producto del que podemos aprender muchísimo más allá de una simple película con la que pasar poco más de cien minutos de pura diversión:

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-Sabe más de lo que cuenta (y se basa en la realidad)

Cuando Aykroid y Ramis se encerraron (literalmente) a escribir la película se documentaron en todo tipo de libros y con especialistas del tema para que todos los asuntos que se tratan en la obra (incluso los más caricaturizados) tuvieran una base científica y mitológica. Desde el ectoplasma a los dioses que se nombran o la manera de capturar a los entes, todos los elementos fueron estudiados para que de algún modo pudieran tener una lógica desde el punto de vista parapsicológico. Dan Aykroid fue el encargado de buscar la información de los mitos como en el campo científico y también de escribir las retahílas teóricas de Egon Splenger para toda la película.

 

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-Un grupo heterogéneo con el que todos nos identificamos

En la creación de películas y de series es algo normal que cuando los protagonistas son un grupo sus personalidades estén bien diferenciadas y definidas. Lo vimos maravillosamente en Los goonies y muchos otros ejemplos, pero ninguno a la altura de Los Cazafantasmas. Egon Splenger (Harold Ramis) es el científico estudioso y formal que se lo toma todo en serio, Peter Venkman (Bill Murray) es el vividor, manipulador y mujeriego cuya única motivación de estar en el grupo es el dinero y las chicas, Ray Stantz (Dan Aykroid) es el apasionado de la ciencia, el idealista y bonachón pero también talentoso y Winston Zeddemore (Ernie Hudson) es el mercenario que entra a formar parte del grupo simplemente porque le pagan bien y el que pone un poco de sentido común, además de ser el afroamericano del grupo. Un grupo cuyas personalidades están tan bien escritas que podemos entender y comprender sus motivaciones vitales con solo unas pocas frases de cada uno.

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-La canción perfecta

La archiconocida canción de Los cazafantasmas se le ofreció como primera opción a Michael Jackson, que declinó la invitación puesto que un año antes se había hecho mundialmente famoso con Thriller, un tema de musicalidad parecida y cuya letra tocaba prácticamente el mismo tema. La canción acabó siendo interpretada por Ray Parker jr, músico del corte similar a Michael Jackson pero que nunca llegó a ser reconocido por mucho más que la banda sonora de esta película. Eso sí, la canción se convirtió en un himno mundial identificativo y décadas después cualquier persona es capaz de reconocer la melodía. El tema funcionó como apoyo publicitario en radio y televisión y dio más peso si cabe a una película en la que cada detalle estaba estudiado con la precisión de un reloj suizo.

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-Uno de los logos más reconocibles de la historia

Dan Aykroid dibujó al fantasma Casper (todo un icono de su infancia) y posteriormente lo metió en una señal de prohibido. A continuación le pasó el boceto al artista y productor Michael Gross que lo definió y mejoró, básicamente diluyendo los rasgos identificos con Casper… y el resto es historia. Cuenta la leyenda urbana (básicamente Aykroid y Ramis en los extras del blu ray) que hicieron miles de pegatinas del logotipo y las pegaron por todo Nueva York, hasta el punto que los vendedores callejeros empezaron a comercializar camisetas con el logo de Los cazafantasmas sin saber ni siquiera de qué se trataba. Llegado un punto había gente por la calle luciendo ese logotipo sin saber realmente a qué se debía ni qué significaba. A día de hoy el logo de Ghostbusters es uno de los más reconocibles de la historia junto al de Apple, Nike o Playboy.

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-Guión redondo

A pesar de tratarse de una comedia el guión se depuró a niveles enfermizos. Cada palabra y cada broma se cambió y mejoró hasta dar con el resultado más de acorde a las personalidades de cada personaje y el guión se limó hasta que fuera perfecto, muchísimo más que cualquier comedia de la década en la que se filmó. La obsesión de Ramis y Aykroid (y posteriormente del director Ivan Reitman) por tener el producto perfecto hizo que hoy día se estudie el guión de Los cazafantasmas en algunas universidades y escuelas de cine como perfecto ejemplo de evolución dramática de los personajes.

 

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-El reconocible Ecto-1

Por si fuese poco con el logo, la canción, los trajes, el guión y las personalidades perfectamente descritas de cada personaje también se intentó crear un automóvil característico cuya imagen perdurara con los años. El Ecto-1 (nombre oficial del coche de Los cazafantasmas) era una ambulancia Cadillac de 1959 y es adquirida por el doctor Stanz por 4.800 dólares poco después de comprar el antiguo local de bomberos que hace de cuartel general al grupo de científicos. El logo en las puertas delanteras, las particulares sirenas y todo el equipamiento de protones en el techo son el signo de distinción de un vehículo perfectamente reconocible que se sigue vendiendo más de treinta años después del estreno de la película en todo tipo de formatos, desde la versión barata para los niños hasta la de coleccionista por valor de 200 euros.


One Response to “Seis lecciones cinematográficas y de marketing de Los cazafantasmas (1984)”

  1. “Van… ¡HACIA ARRIBA!”

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