Un actor de estirpe, un creador con antecedentes. Entrevistamos a Dario Paso-Jardiel

Por Cristina Elías, @hiroshimaharuki  / Redacción CIBASS, @CIBASS_Blog

 

Darío Paso-Jardiel, Madrid, España, 1979

Darío Paso-Jardiel representa la última generación de una larga estirpe de actores, dramaturgos y directores de nuestro país. Es nieto de Alfonso Paso y biznieto de Enrique Jardiel Poncela, grandes dramaturgos españoles, éste último de la Generación del 98.

Empezó su carrera muy joven, a la edad de 11 años ya se le podía ver en series de televisión como “Los ladrones van a la oficina”, “Ala dina” y “Ana y los siete”. Ha trabajado en numerosas series de televisión como “La familia Mata” durante 2007-2008, “Al salir de clase” en 1999. Ha actuado en películas como “La buena vida” dirigida por David Trueba en 1996, “Mensaka” 1997 dirigida por Salvador García Ruíz, “Torrente, el brazo tonto de la ley” dirigida por Santiago Segura en 1998, “Tapas” dirigida por J. Corbacho y J. Cruz en 2004 o “Déjate caer” en 2007 dirigida por Jesús Ponce, con quien ha trabajado en varias ocasiones. Actualmente tiene un papel en el último proyecto del director sevillano, la tv movie “Diamantino” 2014 rodada en Sevilla y provincia, en la que participa Canal Sur.

Darío también ha hecho teatro, obras como “Toma, Toma” dirigida por Ramón Paso en 1997, “De la cocina al cielo” en 2013 dirigida por Fran Parra. Pero además también ha probado como director, rol que ejerce desde 1997 y ahora nos muestra su último proyecto de dirección, una obra de humor absurdo llamada “La extraña comedia” de 2014 que se estrenó el tres de Octubre en La casa de la Portera, en Madrid y que debido a la gran afluencia de público se prorrogó hasta Noviembre.

Cartel de la última obra dirigida por Darío Paso. "La Extraña Comedia"

Cartel de la última obra dirigida por Darío Paso. “La Extraña Comedia”

Cristina – Tratándose de un blog sobre cultura pop, la primera pregunta es casi obligatoria: ¿Cómics favoritos? ¿Grupos musicales y discos? ¿Películas preferidas? Cuéntanos un poco de estas cosas.

Darío Paso – El cómic, sin lugar a dudas, es la serie “Hellboy” (y todas sus ramificaciones) creada por el genial ilustrador y guionista Mike Mignola. Me apasionan sus historias, tan cercanas al folklore popular y al terror gótico de Poe o al horror cósmico de Lovecraft. Descubrí a Mignola con el cómic que se sacó cuando se estrenó la película “Drácula” de Francis Ford Coppola y desde entonces soy un seguidor acérrimo.
Me encanta la música y sin ella no podría vivir. Soy un absoluto fan de los grupos Korn y Deftones. Para mí son inseparables, no puedo elegir entre uno u otro, son como papá y mamá. El surgimiento de lo que se ha llamado música Newmetal (Numetal) me tocó de lleno en la adolescencia y me sentí reconocido enseguida por su rabia y melancolía. ¿Disco? Pues de Korn me quedo con el “Life is peachy” sin duda, y de Deftones con el “White pony“. Dos obras maestras de la desolación, la ira y la depresión.
Lo de la película me resulta bastante, bastante complicado. Soy un devorador empedernido de cine y me cuesta horrores escoger… A ver, las películas que más me marcaron de pequeño fueron todas las de terror que hizo la factoría Hammer, las realizadas por el gran maestro Roger Corman y todas las de monstruos de la Universal. Pero si tuviera que elegir una a la fuerza, una que se me haya quedado tatuada en la retina y que me ha señalado como creador es “La huella” de Joseph Mankiewicz, la versión de 1972. Las interpretaciones, la dirección, el guión de Anthony Shaffer inspirado en su propia obra teatral… Una delicia, una obra de arte.

C – Teniendo en cuenta tu antecedentes familiares, ¿En qué momento decidiste que querías seguir el camino de la interpretación?

DP – La verdad es que yo siempre quise ser director y “contador de historias”, me apasiona, es una pulsión. Tengo la imperiosa necesidad de contar historias y emociones. La interpretación llegó a mi vida de forma totalmente natural. Mis padre son actores, y cuando estaba en el colegio, a los once años, más o menos, abrieron un taller de teatro. Para mí no era nada excepcional, era algo completamente normal, lo que hacían mis padres, nada de otro mundo. Me apunté y algo se despertó en mí cuando empecé a actuar por primera vez, cuando aquel profesor empezó a enseñarme qué era la interpretación. Al maestro le gustó mi forma de hacer y me propuso para trabajar en un cortometraje en el que no decía ni una frase. En cuanto probé la droga de estar delante de una cámara y encima de un escenario, me enganché para siempre.

Escena de la película "Tapas", dirigida por José Corbacho, donde vemos a Rubén Ochandiano (izquierda) y a Darío Paso (derecha)

Escena de la película “Tapas”, dirigida por José Corbacho, donde vemos a Rubén Ochandiano (izquierda) y a Darío Paso (derecha)

C – Repasando esos inicios en la profesión, ¿Recuerdas cómo fue tu primer casting? ¿Guardas alguna anécdota de algún otro?

DP – Para empezar odio, profundamente, como la gran mayoría de actores, los castings, lo paso fatal. Pero son una realidad y hay que hacerlos. Por este motivo no guardo ningún recuerdo o anécdota en especial de mis castings, porque procuro borrarlos de mi mente en cuanto los hago. Sí recuerdo, con especial cariño, mi primera frase, mi primer parlamento. Fue en la ya mítica serie “Los ladrones van a la oficina” y tan sólo tenía que decir: “Sí, padre”. Me puse tan, tan nervioso, que la dije fatal, horrible, de una forma espantosa. Muy artificial y engolado… A partir de aquel momento me di cuenta de que iba a aprender mucho más de mis errores que de mis éxitos. Sigo poniéndome tan nervioso a día de hoy como entonces.

C – Y en el plano personal, ¿Cómo fue tu infancia? ¿Con qué disfrutabas más?

DP – Mi infancia no fue especialmente fácil, eso es así y no hay porque negarlo ni esconderlo. Pero sí guardo gratos recuerdos de acompañar a mis padre a trabajar al teatro. De quedarme entre cajas observándoles y descubrir la magia del arte y del teatro tan joven es algo impagable. Por otro lado siempre fue muy rarito, un “freak” o un “nerd” que dirían los anglosajones. Era tímido y retraído, poco sociable. Así que con lo que más disfrutaba era viendo películas de toda índole, pero en especial de terror, y jugando a disfrazarme e interpretar distintos personajes, en especial a Sherlock Holmes, uno de mis héroes de infancia. Un poco más mayor, en la adolescencia, cuando ya conoces a gente parecida a ti y te das cuenta de que no estás tan solo, disfrutaba muchísimo jugando al rol, leyendo “bizarradas” y escribiendo cuentos de suspense y horror.

C – Pasando a otros campos como la dirección, en 2009 dirigiste el cortometraje “55” con Rocío Paso como protagonista. ¿Cómo fue trabajar con tu madre?.

DP – Fue una experiencia maravillosa, preciosa, inolvidable. Por aquel entonces ya llevaba un puñado de cortos dirigidos, todos ellos de corte fantástico y con una sólida producción detrás. Pero me apetecía mucho hacer algo más humilde, honesto y realista, algo más cercano a las escuelas de cine documental británico, a lo Michael Winterbottom o Paul Greengrass. Así que escribí una historia cercana, que me tocaba, de temática social y convencí a mí madre para que volviera a interpretar, ya que hacía muchos años que había dejado la actuación, era un reto que me había puesto mucho tiempo antes. El resultado de “55” no pudo ser mejor: trabajar con mi madre fue todo un regalo y aprendizaje, mucho más sencillo de lo que esperaba. Además hizo una interpretación soberbia y el cortometraje funcionó muy bien en festivales, llevándose varios premios en especial a la mejor interpretación femenina.

Fotograma del cortometraje "55" de Darío Paso, protagonizado por Rocío Paso.

Fotograma del cortometraje “55” de Darío Paso, protagonizado por Rocío Paso.

C – ¿Qué diferencia hay en cada una de las facetas?. Imagino que son maneras diferentes de trabajar, pero ¿con cuál te sientes verdaderamente completo?

DP – La dirección y la interpretación requieren formas muy distintas de trabajar pero enfocadas a un mismo objetivo: contar una historia y transmitir unas emociones y sentimientos. La interpretación me encanta, pero me siento muchísimo más a gusto y feliz dirigiendo. Es innegable que el arte de la actuación es un poco castrante: puedes ser tan creativo como te dejen las circunstancias, tu personaje, el guión, el director… Casi todo está ya muy atado y cerrado cuando te incorporas a un proyecto. Sin embargo, dirigiendo, me siento pleno, cien por cien creativo y libre a nivel artístico. Me llena mucho más dirigir que interpretar, eso lo tengo clarísimo.

C – Acabas de estrenar “La extraña comedia”. ¿Qué nos puedes contar de esta obra? ¿Estás trabajando en más proyectos?

DP – “Una extraña comedia” es mi primera incursión en el teatro como autor y director. Y, como es propio en mí, no podía hacer algo normalito. Es una obra de humor más que absurdo, ácido y surrealista. Un homenaje en estado puro al nonsense, al sin sentido, al sin pies ni cabeza. Es lacerante, desquiciante y negra, muy negra. Y, contrario a lo que me temía, está funcionando muy bien y el público la está acogiendo de maravilla. Llevamos ya tres meses en “La casa de la portera” que ha apostado por mi proyecto sin ningún remilgo, al cien por cien, dándolo todo. Les estoy muy agradecido por abrirme su maravilloso espacio y confiar en mi esquizofrénico humor. En esta aventura me acompañan dos superlativos actores, Marta Eguilior y Tato Loché sin los cales no habría, directamente, nada. Ellos son el alma de la obra, dos actores sensacionales que apostaron por mí y que lo han entregado todo. Sólo por disfrutar de sus excepcionales trabajos vale la pena ir a ver la obra. Estaremos todos los sábados de enero a las 20:00 en “La casa de la portera”.
Por otro lado siempre estoy con más proyectos. Me queda por estrenar un nuevo cortometraje que hice hace tiempo y que se llama “Más allá de la ventana“, puro género. Estoy escribiendo un nuevo texto teatral, un monólogo crudo y trágico sobre la dramática situación que estamos viviendo muchos actualmente. Y, por último, llevo tiempo intentando levantar una película que espero poder rodar pronto.

C – ¿Cómo afrontas una jornada agotadora después de llevar horas grabando? ¿Meditas antes de dormir, lees o te das un baño relajante? ¿A veces uno se lleva el personaje de forma inconsciente a casa?

DP – Normalmente caigo muerto en la cama. Esta profesión requiere de mucha energía, consume mucho una simple jornada de trabajo, ya sea en audiovisual o teatro. Así que suelo dormir, dormir y dormir. Procuro no pensar en lo que he hecho o cómo lo he hecho porque si no sí que no podría descansar.Jamás me he llevado un personaje a casa, sé separar muy bien mi trabajo de mi vida privada.El personaje se queda en el set o en el escenario, esperándome para el día siguiente. Lo que sí te llevas a casa muchas veces, de forma totalmente involuntaria, son ciertas emociones y sentimientos con los que has trabajado ese día determinado desde tu personaje: furia, tristeza, euforia, apatía… Eso ya es más difícil quitárselo de encima y requiere un buen control sobre tu estado anímico. Normalmente, con hacer algo superfluo y lúdico se te pasa.

Imagen promocional con el elenco de la serie "Al salir de clase"

Imagen promocional con el elenco de la serie “Al salir de clase”

C – ¿Destacarías algún periodo de tu formación?

DP – Es importante recordar que la formación de un actor (y de cualquier artista) es y debe ser constante, nunca acaba. Yo siempre me he considerado autodidacta, mis primeros maestros fueron mis propios padres, aunque más tarde, algo más mayor, hice muchos cursos y talleres distintos de interpretación. Nunca he estado muy a favor de los métodos absolutos, más bien creo que hay que ir picoteando de distintas vertientes y escuelas e ir amoldándolo a tu forma de hacer. La mejor escuela son las tablas, la experiencia, sea cual sea y donde sea. Equivocarte y ser humilde es el mejor taller de actuación al que puedes asistir.

C – Queremos conocerte en profundidad así que ¿Cuáles son tus miedos?

DP – ¡Puf! Muchos, tengo muchos miedos, como todo el mundo. Aunque con los años muchos de ellos han ido sanando o, por lo menos, mitigándose. Me dan pánico las alturas, pero pánico, pánico, pánico y, curiosamente, esta fobia sí se ha ido acentuando con el tiempo. También, cómo no, me dan miedo cosas más sutiles y psicológicas, como perder a la gente que quiero o no conseguir mis objetivos y mis sueños. Ah, y los insectos tampoco me hacen mucha gracia, ni los artrópodos, arácnidos o miriápodos. Jamás les haría nada, porque adoro a los animales, pero si veo uno entro en histeria absoluta.

C – ¿Cómo es el mundo ahí dentro?

DP – Mi interior es un cajón de sastre. Supongo que lo que más impera es la enfermedad mental en todas sus manifestaciones y el goticismo más extremo… También hay ilusión, amor, pasión y compromiso político.
Al igual que todo el mundo tengo una enorme batidora dando vueltas en mi estómago mezclando elementos para formar un todo.

C –  ¿Qué cambiarías de tu presente? o ¿Cómo te gustaría que fuese tu futuro?

DP – De mi presente cambiaría la precariedad en la que una inmensa mayoría estamos viviendo. Y mi futuro… Cada vez pienso menos en el futuro porque acaba convirtiéndose en una fuente de ansiedad si te obsesionas mucho con él. Procuro, dentro de lo que cabe, vivir el presente, pero, así, soñando… Me encantaría poder cumplir mi sueño de acabar mis días como un respetado director y autor. Un artista inconformista y poco usual que hizo siempre lo que le salió de las narices.

C – Haciendo memoria como fiel seguidora de la serie, viajemos unos años atrás. Te recuerdo en Al salir de clase, con el personaje del Bolo y líder de “La banda del bate”. Cómo fue ese periodo? ¿Eres consciente de lo mucho que nos marcó esa banda de macarras?

DP –No, nunca he sido muy consciente de que mi trabajo pudiera marcar a nadie. En su momento ni me di cuenta de lo mucho que estaba gustando aquel personaje y aquella trama. Más tarde, con los años, me he dado cuenta de que (no sólo el trabajo de “Al salir de clase”, sino también otros) sí que marcó bastante a una generación porque me lo han ido diciendo por la calle y eso, directamente, no tiene precio, es bellísimo y son los momentos en los que me siento feliz de dedicarme a lo que me dedico.
El paso por la serie “Al salir de clase” fue muy, muy divertido y una grandísima escuela. No estuve tampoco mucho, como otros compañeros, pero el tiempo que estuve me lo pasé genial haciendo de malo malísimo (por lo general disfruto mucho interpretando a villanos) y aprendí bastante de cómo trabajar en un medio tan complicado y loco como la televisión.

Un jovencísimo Darío Paso en un frame de la serie "Al Salir de Clase".

Un jovencísimo Darío Paso en un frame de la serie “Al Salir de Clase”.

C- En cuanto a tus propias influencias y como otros han podido marcar tu camino profesional, ¿Tienes algún referente en tu carrera como actor y como director? ¿A qué gran actor o actriz te hubiese encantado dirigir?

DP – Como actor he tenido un gran número de referentes pero, normalmente, me fijo más en trabajos concretos que en un actor en sí. Pero no puedo negar mi predilección por Gary Oldman y Michael Caine, dos actores que me han marcado muchísimo desde niño y a los que admiro en todos los sentidos. Y de nuestro país he aprendido mucho y admiro profundamente a Víctor Clavijo, el que yo creo que es el mejor actor de su generación.
Como director tengo tantas y tantas influencias: David Lynch, David Fincher, Tim Burton, Darren Aronofsky, Roman Polanski, Roger Corman, Terry Gilliam, David Cronenberg, Javier Fesser, Alfred Hitchcock, Jean-Pierre Jeunet, Lars Von Trier… ¡Me pongo y no paro!
Los actores que me encantaría dirigir son muchos, entre ellos los ya citados y que admiro, como Oldman o Caine. A Víctor Clavijo ya he tenido el honor de dirigirle en más de una ocasión y espero que en muchas más. Me quedé con las ganas de poder trabajar con José Luis López Vázquez. Dirigirle hubiera sido el mayor de los premios.

C – Cuéntanos que tres películas cambiaron la visión de tu vida o dejaron huella.

DP – 1.- “Frankenstein” de James Whales, fue la primera película que recuerdo haber visto y eso, ya de por sí, marca. La fantasía, el horror, la estética, la dirección, las interpretaciones… Todo se quedó grabado en mi retina. Ahí empezó mi pasión por el cine.
2.- “La soga” de Alfred Hitchcock. No sólo la historia, que es una maravilla, no sólo el reto y el valor de realizarla casi en un plano secuencia, sino la tremenda habilidad de hacer cine sin dejar de ser teatro. Esa capacidad de combinar el teatro y el cine me ha marcado tanto que en mis proyectos como director suelo hacerlo casi siempre.
3.- “Drácula” de Francis Ford Coppola. Tal vez una de mis películas favoritas, no sólo porque soy un amante del terror gótico y en particular del personaje de Bram Stoker, sino por la forma tan artesanal, arriesgada e imaginativa que tuvo Coppola para llevarla a la pantalla. Parece todo sacado de un gran teatro de guiñol, la fotografía, el vestuario, los decorados, los efectos… Ese empeño suyo por hacerlo de la forma más tradicional y clásica y, a la vez, su realización tan moderna me fascina. No tuvo miedo a hacer un distinto y a la par bastante fiel a la novela. Es una obra de arte de la artesanía y de la estética cinematográfica.

C – ¿Te gusta viajar? ¿Qué países has visitado y cuál te gustaría conocer?.

DP – Me encanta viajar pero no he viajado todo lo que me gustaría. Me alucina Londres, siempre he tenido una enorme fascinación por esa ciudad desde chiquitito, antes de estar. Cuando ya pude viajar a ella me enamoré por completo. Es, sencillamente, la ciudad perfecta, al menos para mí.
Hay dos viajes pendientes en mi vida que tengo que realizar alguna vez y son: Rumanía, para poder hacer toda la ruta Drácula (sí, soy un freak, ya lo advertí) y Jerusalén.

C – ¿Un sueño cumplido y un sueño por cumplir?.

DP – Trabajar como actor ya es un sueño cumplido, haber podido dirigir mis cortos, algunos videoclips y mi primera obra de teatro son, también, sueños cumplidos. Interpretar al conde Drácula es un sueño por cumplir, uno muy freak, pero lo es. Y trabajar como actor en cine de terror que nunca lo he hecho. Pero tengo muchísimos sueños más por cumplir, soy muy soñador. Entre ellos, evidentemente, levantar mi primer largometraje como director.

Fotografía del rodaje de la TV Movie "Diamantino". Fotografía de Marc Martí

Fotografía del rodaje de la TV Movie “Diamantino”. Fotografía de Marc Martí

C – Cuando estás metido en un papel, en un proyecto ¿Cómo te preparas el personaje? Cuéntanos.

DP – Depende del proyecto y del personaje. Hay personajes que nada más leerlos te identificas fácilmente con ellos, los comprendes, comprendes sus motivaciones y deseos, tienes la sensación de que te sienta como un guante y que vas a tener poco más que hacer que dejarlo salir de ti. Otros, sin embargo, requieren de un concienzudo proceso de preparación porque son muy ajenos a ti, te cuesta comprenderlos y meterte en su piel. Ahí, con este tipo de papel, es donde más tienes que estudiar, trabajar, investigar, documentarte… para poder interpretarlos con seguridad y confianza. Pero, insisto, depende de muchos factores: el producto en sí, el director con el que trabajes, el guión, el momento vital en el que te encuentres. No utilizo un método concreto para prepararme personajes, todo depende de a lo que me enfrente. Ha habido personajes en mi carrera que me he preparado de la forma más concienzuda y otros, directamente, que ni me he preparado porque requerían de una frescura y naturalidad que, en algunos casos, puedes destrozar con una preparación previa muy exhaustiva.

C – ¿Cuál ha sido el papel más difícil que has interpretado?.

DP – Uno de ellos fue en la película de Jesús Ponce “Déjate caer”. El rodaje fue una maravilla, pero implicaba muchos retos a pesar de que el personaje me encantaba. Fue prácticamente mi primer protagonista y requería que hablara con acento andaluz. Además, era un trabajo lleno de sutilezas, muy “pequeño”, intimista y naturalista, con muchas emociones y sentimientos. No me costó mucho levantarlo gracias a los compañeros y al director, pero fue todo un reto.
Pero si soy honesto, todos, a priori, son difíciles, porque todos suponen un nuevo reto, un nuevo salto al vacío. Y más en mi caso, que soy muy nervioso e inseguro.

Imagen del rodaje de "Dejate Caer", dirigida por Jesús Ponce (a la izquierda), donde vemos a Darío Paso (centro) y a Ivan Massagué

Imagen del rodaje de “Dejate Caer”, dirigida por Jesús Ponce (a la izquierda), donde vemos a Darío Paso (centro) y a Ivan Massagué

C – La industria del cine nacional no está pasando por un buen momento, tampoco ayuda la política de gobierno. Todos leímos las desafortunadas palabras de Cristóbal Montoro, Ministro de Economía y Hacienda en su momento, aunque en general se manifiesta cierto desapego por parte del gobierno hacia la cultura. ¿Qué piensas acerca de todo esto? ¿Cuál crees que sería la solución?.

DP – Es evidente que este gobierno está cometiendo contra la cultura un homicidio en plena regla, frío, calculado, con alevosía, premeditación y nocturnidad. En este país hay gente que tiene alergia a la cultura (el saber, el conocimiento) y al arte (la sensibilidad, el sentimiento) y van a hacer todo lo que esté en sus manos para destruirlos. Porque la cultura y la educación son “armas” muy potentes para el pueblo y a algunos les da mucho miedo que tengamos esas “armas”.
La primera solución es echar a esta panda deleznable de gobernantes que tenemos. Una vez consigamos eso habría que empezar a tomarse un poco más en serio el arte y la cultura en este país de una santa vez. No soy yo el que tiene la receta para poder ayudar a la cultura, no es mi cometido, pero, tal vez, podríamos empezar por cosas tan sencillas como fomentar e incentivar la producción y a los artistas, conceder ayudas y subvenciones estatales (como se hace prácticamente con toda industria, incluso privada), proteger nuestros productos para que no sean pisoteados por las avasalladora industria estadounidense, etc., etc. Cosas de cajón, vamos. Con mirar un poquito lo que se hace con respecto a este tema en otros países más civilizados y copiarlo, bastaría.

C – Para quitarnos el amargor de la anterior pregunta, ¿Cómo se conquista el corazón y el paladar de Darío Paso-Jardiel?

DP – El paladar de cualquier manera, soy un grandísimo comedor, un auténtico apasionado de comer. Me encanta la comida, cualquiera, me da igual, el caso es comer, comer y comer. Soy como un hobbit. Para mí comer no es sólo una necesidad fisiológica, sino una placer descomunal.
Y conquistar mi corazón es bastante sencillo, soy muy enamoradizo y con muy poco me tienes bajándole la luna a alguien. Pero lo que más impera a la hora de que alguien me toque el corazón es la inteligencia, el humor y mucha sensibilidad.

Elenco de la película Torrente:el brazo tonto de la ley, entre los que se encuentra a nuestro entrevistado

Elenco de la película Torrente: el brazo tonto de la ley, entre los que se encuentra a nuestro entrevistado

C – Cuando no estás trabajando en un proyecto, ¿Cómo empleas tu tiempo? ¿Tienes algún hobby? He leído que tienes conocimientos de esgrima.

DP – ¡Puf! El esgrima. Siempre me ha gustado mucho porque soy un romántico y para poder imitar a mi amado Sherlock Holmes, pero soy un negado con los deportes. Hace muchos años estuve estudiando el noble arte de la esgrima deportiva pero soy muy perezoso e inconstante y aunque me gustaba y alcancé a tener algunos conocimientos, acabé por dejarlo.
También practicaba skateboard, me encanta y me lo pasaba genial, pero algunas lesiones y los años me han ido alejando de él. Pero todavía me quedo maravillado cuando veo algún vídeo o escucho el inconfundible sonido del skate deslizándose por la calle.
Lo que más me gusta es escuchar música (estoy constantemente pegado a los auriculares) y leer. También me encanta dibujar. Pero lo más curioso de la gente que nos dedicamos a alguna arte es que, ya de por sí, nuestro oficio es nuestro hobby. Ver cine, dormir y escribir es lo que más ocupa mis horas.

C – Y para terminar, Qué pondría en tu epitafio.

DP – Posiblemente lo mismo o algo parecido a lo que puso mi bisabuelo Enrique Jardiel Poncela en el suyo: “Si queréis los máximos elogios, moríos”.

C – Darío muchas gracias por abrirnos “tu casa” y dedicarnos tu tiempo en esta sincera entrevista.

Para nuestros lectores, dejamos algunos enlacer para conocer de manera más exhaustiva a Darío y su trabajo.

Videobook
Twitter: @dariopaso
IMDb 

 


One Response to “Un actor de estirpe, un creador con antecedentes. Entrevistamos a Dario Paso-Jardiel”

  1. Jeannie says:

    Gran actor y fundamental secundario. Buena entrevista.

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