Puchalski, el reloj calculadora y los Másters del Universo

Por David Rodríguez, @davidjguru

Relojes calculadora, botas Nike sin el mítico “swoosh” (la raya que llevan dibujada en el pelo el lumpen-proletariado en tu barrio), videoclubs, películas de artes marciales con más trampas que el templo maldito, las primeras hamburguesas McDonalds, chaquetas vaqueras y Coca-Cola de vainilla. Patines, series estadounidenses de adolescentes pijos, películas de Rambo y al hilo de la hipertofria muscular de la actualización Reaganista de los héroes, todo un set de figuras de acción debidamente militarizadas y agresivas. Mucho bíceps, organización de comando y a tomar las tiendas de juguetes de todo el mundo civilizado (el que quedaba a este lado del muro, claro). Lo que el plan contemplaba y solo podemos ver claro al cabo de los años es que esta especie de Olimpo de hombreras, colores fluor y fantasía capitalista también tenía como misión la de dominar nuestros cerebros. Alojarse en nuestras mentes y transformarnos haciéndonos vivir para siempre en una suerte de nostalgia de aquella época inocente en la que despertamos al consumo y todavía no nos había devorado las entrañas, ni planeaba matarnos como ahora. Era otra mandanga, está claro.

No es una cuestión de lejanos adoradores de la melancolía por el bocadillo de Nocilla que hacen su agosto con ponzoñosos libros de recuerdos cutres, ni tampoco por revolcarnos en ese lodazal que usamos a modo de agujero negro para justificar todos los subproductos de consumo que podríamos zamparnos con la alegría de los diletantes; por favor, no interprete usted eso. No rendimos culto a los años 80 de manera obsesiva aunque sí rigurosa y un paseo por este su blog amigo podrán ver que hacemos bandera de ciertos asuntos, pero que tampoco es que queramos vivir de ello. Simplemente, es que hay cosas que no pueden negarse.

Y que la influencia de la década de referencia en estas líneas en el autor y la obra que hoy comentamos amistosamente tampoco puede negarse. Por eso esta especie de introito: porque en cierta manera, sin ese despertar al consumo de los que fuimos hijos e hijas de la transición, no estaríamos ante una movida de la magnitud que maneja Víctor Puchalski y su Kann. En aquel entonces todo era una fiesta (o parecía serlo) y la obra de Puchalski es realmente un despiporre.

CIBASS Kann and the heavymetalords of war de Puchalski

Del mundo del underground, la autoedición y esto y lo otro llega a nosotros, poco a poco el singular creador Víctor Puchalski. Como no podía ser de otra manera, viene a través de la casa de apuestas más arriesgadas del panorama nacional del sector tebeístico, la editorial que tiene entre sus logros el haber editado a autores tan personales como Benjamin Marra, Kaz o Furillo: Autsaider Cómics, que se prepara ya para el lanzamiento de la recopilación de los trabajos de Puchalski en torno a su gran personaje de referencia: Kann, una especie de señor de la guerra con conocimientos de artes marciales preparado para vencer a todos los maestros de la lucha para alcanzar su máximo poder y creado en base a una intención inicial tan pura como esta: “Hacer un tebeo de artes marciales, lucha bestia, gente cagando encima de gente y esas cosas”, en declaraciones del autor, ese ciudadano que entre otros, fue “censurado” en la exposición de su obra en el último FICOMIC debido a su esvástica formada por penepollas con la que pretendía homenajear a Tom of Finland, el más destacado autor gráfico de temática homoerotica. La organización no lo consideró un contenido propio de un evento apto “para toda la familia” y entre otros trabajos de más autores, lo retiró. La polémica estuvo servida y algo de publicidad para Puchalski también. Que se le va a hacer, no está hecha la miel para mentalidades conservadoras. Así de fuerte viene este autor al que ya andan paseando por algunas librerías del país.

CIBASS Victor Puchalsky Kann cartel
Para empezar e ir abriendo el apetito, tenemos a nuestra disposición un agradable entrante, un appetizer para que vayamos degustando los desmanes conceptuales y coloristas de este chiflado autor valenciano.
Algo loco, pero muy en serio todo esto: Puchalski controla bastante la cultura de consumo y nos lanza una versión breve para presentar su Kann que podría pasar por un catálogo de las figuras de Mattel de los ochenta: sus personajes son Másters del Universo en forma y en fondo y además, el tipo plantea una maquetación de su historia que evoca a los pósters desplegables de la compañía juguetera lanzó al mercado entre el año 84 y el 87 para presentar a todas sus figuras en un mismo escenario de combate…¿Se acuerdan?, pues Puchalski plantea algo parecido, pero procesado por sus propios métodos de presentación de la acción. Figuras luchadoras, muerte, destrucción, caos y colores agresivos. Así es el lanzamiento de presentación “Kann and The Heavymetalords of War”, una explosión de iconos del wrestling, figuras de acción de Mattel, acción salvaje y una presentación del personaje que en breve se hará con nuestros corazones; una historia Láser-SciFi que explica el origen de Kann, su aprendizaje junto al Dios de la lucha libre, sus superpoderes y sus compañeros de batalla, luchadores como Cholo Treshijos, Angela Davis y Roller Wonder. Una cosa que viene muy a tope de power. Casi nada.

Y todo para ir poniéndonos en situación del próximo lanzamiento, donde podremos disfrutar de las grandes aventuras de Puchalski, ese dibujante y creador que es, para entendernos como un Akira Toriyama tocado por la perversión del Hentai (aunque la expresión sea reiterativa) que se excede para dibujar grandes combates de artes marciales, vida callejera y la búsqueda de los siete maestros legendarios del Wushu para llegar a dominar la técnica del Kung-Fú oscuro. Es como si a Dragon Ball se le hubiese ido la pinza, como si a nuestras viejas figuras de los Másters del Universo hubiesen dejado atrás la versión “Barbie & Ken” y de repente, les hubiesen crecido los genitales, se hubiesen hipersexualizado y estuvieran preparados para darse buenas hostias, o como si nuestras películas favoritas de artes marciales de serie B se hubiesen ido de fiesta con bolsas de droga y en lugar de usar la técnica del mono borracho ahora fuese la del mono puesto de LSD. Eso, lisergia creativa y mucha acción. Y sexo. Como si a nuestros héroes les hubiesen salido las gónadas en plena época de madurez y por fin pudiésemos acceder a las historias reales que protagonizaban. Una gran dosis de realidad fantástica, la próxima gran mandanga que está por llegar en el mundo del cómic nacional. Créanme, que sigo de cerca a Autsaider Cómics y sé que están convirtiendo la edición de historias underground en objetos de culto. Mi estantería luce hermosa con sus colores y formas, y la suya se lo agradecerá.

CIBASS Victor Puchalski Kann KungFu

 

Aquí en CIBASS nos gusta estar al tanto de lo que va a ocurrir, y esto es algo inminente. Si quiere estar al día, no se pierda este lanzamiento.

Bravo por Puchalski.

CIBASS Puntuación CIBASS Cinco puntos


One Response to “Puchalski, el reloj calculadora y los Másters del Universo”

  1. María says:

    Los noventa superan a los ochenta.

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