La entrega: James Gandolfini se despidió por todo lo alto

Por JD Romero, @JD_Romero23

“La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo”
-François Mauriac

Nacido en Boston a mediados de los sesenta, Dennis Lehane es uno de los narradores urbanos contemporáneos por excelencia. El escritor de Massachusetts aúna popularidad, éxito comercial y respeto profesional como muy pocos en su gremio. De su mente (y de sus libros) han salido algunas de las mejores películas de los últimos años: Mystic River, Gone baby gone o Shutter Island y también multipremiadas han sido algunas de sus obras literarias como Un trago antes de la guerra. Por si fuera poco, tener tanto éxito (que Eastwood se fije en uno de tus libros para adaptarlo a la gran pantalla no es tener éxito, es lo siguiente) Lehane ha destacado como guionista en una de las mejores series de la historia: The Wire, y ha hecho lo propio con Boardwalk Empire, serie que también os sonará a menos que hayáis vivido en un bunker subterraneo de máxima seguridad los últimos cinco años.

CIBASS Toni Soprano y los suyos

Tony Soprano y los suyos

El destino suele depararnos una maravillosa (y triste, pero maravillosa) justicia poética, que el mejor escritor urbano de los últimos años acabe siendo el narrador de la última película del actor “gángster” por excelencia de los últimos tiempos (James Gandolfini) es una casualidad dura, pero también un regalo artístico. Gandolfini se echó a las espaldas Los Soprano, hizo mundialmente famoso a un canal llamado HBO y cambió (siendo breves y a grosso modo) la historia de la televisión. Si antes de Los Soprano había un nivel en que se le exigía todo al cine y lo justo a las series la producción, esta familia italoamericana de Nueva Jersey le dió la vuelta a la historia de la gran y de la pequeña pantalla. Ahora vamos al cine esperando decepcionarnos y vemos las series esperando una obra cinematográfica de primer nivel.

Como tantas personas con especial carisma y talento, la estancia de Gandolfini en la tierra fue corta. Fallecido con apenas cincuenta años tuvo la suerte (para todos nosotros) de dejar esa marca en la historia y en los espectadores, la mayoría de seres humanos dura el doble para hacer la mitad, siendo benévolos.
Gandolfini nació para ser Tony Soprano, y es tanta la asociación que hicimos de personaje y actor que aunque lo intentara con películas más que decentes como Sobran las palabras en el fondo todos queríamos que hiciera de Toni, con ese nombre o con cualquier otro, de matón, de gangster, de tipo duro pero de algo que -por extensión- nos recordara a quien acompañamos durante ocho largos e intensos años.

CIBASS La entrega James Gandolfini y Tom Hardy

James Gandolfini y Tom Hardy en La entrega

La obra literaria de Lehane es perfecta (en su mayoría) para un actor con el corte de Gandolfini. Serio, parco en palabras, con un físico rotundo y con esa seguridad que asociamos a su persona, por lo tanto aunque la coincidencia de ámbos en una obra cinematográfica nos parece fantástica tampoco la encontramos improbable o imprevisible.
Dirigida por el casi desconocido Michael R. Roskam, La Entrega (The drop) narra la historia de un introvertido camarero (magnífico Tom Hardy) que trabaja para su tío (Gandolfini) en un bar propiedad de unos mafiosos de Europa del este. Los problemas empiezan cuando el camarero rescata a un cachorro apaleado y abandonado en un cubo de basura y un matón de segunda y presunto asesino de un chico del barrio reclama la propiedad del animal. Un chaval anónimo y supuestamente tranquilo que se ve (junto a su tio) enmedio de un embrollo que -en principio- no sabe controlar.

El guión que puede parecer casi minimalista (no de deja de ser una historia breve de Lehane alargada hasta convertirla en largometraje) acaba siendo una de las mejores bazas de la película: comedido, tomándose su tiempo y añadiendo detalles implícitos para una historia que va in crescendo y que explota sin ruido pero con toda la fuerza y la furia de la sorpresa. La interpretación de Hardy como protagonista y la del malogrado Gandolfini como secundario dan el peso y la credibilidad a esta fábula de los bajos fondos neoyorkinos donde los perros que ladran poco son los que más muerden y donde percibimos una realidad de la ciudad de los rascacielos que raramente aparece en las comedias románticas con obligada escena en Central Park.

La entrega, con James Gandolfini y Tom Hardy

La entrega, con James Gandolfini y Tom Hardy

La entrega es una pequeña obra maestra, una película sin estridencias que sirve como despedida a lo grande de James Gandolfini, donde Tom Hardy da un puño sereno en la mesa y se confirma como algo mucho más grande que un actor de acción y donde Dennis Lehane continúa con su estela de historias sobre el hormigón.

Adiós Gandolfini, muchas gracias y hasta siempre.

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos y medio


One Response to “La entrega: James Gandolfini se despidió por todo lo alto”

  1. […] Dennis Lehane no es nuevo en esto; de guionista de The Wire (serie de series) o Boardwalk Empire se ha hecho inmensamente popular en los últimos años porque sus novelas han sido llevadas a la gran pantalla por algunos de los más grandes y cuando me refiero a gigantes quiero decir Martin Scorsese o Clint Eastwood. Por si fuera poco, Lehane es el escritor de la despedida cinematográfica del maravilloso James Gandolfini (La entrega, comentada previamente en CIBASS aquí en este artículo) […]

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