Drogas, sexo y mucho, mucho dinero en la biografía de Jordan Belfort (El lobo de Wall Street)

Por JD Romero, @JD_Romero23

Todo el mundo ha visto la magnífica película de ScorseseEl lobo de Wall Street‘ y todos han disfrutado de Jordan Belfort y su intensa juventud de excesos a todos los niveles, pero, ¿Cuántos han leído el libro en el que se basa? muy pocos.
Tras ver la película me quedé con ganas de más.  Sí, aunque sea un filme de tres horas y es que se trata del típico producto al que amo personalmente: superación personal sin edulcorar y mucha diversión, con lo que acabé comprando la biografía de Jordan Belfort y sumergiéndome en ella, de hecho tomé esa decisión a los treinta minutos de metraje.

CIBASS the wolf of Wall Street

Con un lenguaje directo, sencillo (sólo aliñado de vez en cuando con algún paralelismo o metáfora) y tremendamente dinámico el señor Belfort nos adentra poco a poco en su mundo, comenzando  cuando era un niño y ganaba cuarenta dólares al día vendiendo helados con una gran nevera en la playa, en vez de aceptar algún trabajo que se le pudiera presuponer a los chicos de su edad, (como cortar el césped a un vecino) por la misma cantidad a la semana.
Desde el principio el que luego sería conocido como ‘El lobo de Wall Street‘ mostró más determinación e inteligencia emocional que la mayoría de los mortales, tragando insultos o desprecios a su persona si ello era necesario para su meta: ser multimillonario. Quería ser un ‘Amo del universo‘ (como se llamaban a sí mismos en Wall Street) y le daría igual tragar los insultos de su primer jefe si eso formaba parte de su camino a la meta: de simple conector a tener su propia agencia.

Desde el comienzo Jordan Belfort notó su habilidad para hacer a los demás que compraran acciones, en su primer día de trabajo ya relata como, además de comenzar a notar esa adicción a la compra-venta, ya sintió que podía ser el mejor en el tema, incluso superando a su jefe Mark Hanna (interpretado magistralmente por un delgadísimo Matthew McConaughey).
El poderoso rugido zumbaba en mis entrañas y resonaba en cada fibra de mi ser. Me había dado cuenta de que podía hacer ese trabajo. Podía hacerlo igual que Mark Hanna, probablemente mejor“.

Fraudster, Jordan Belfort (R). Jordan Belfort is commonly though

Hay una gran cuestión que llama la atención en el libro y que se obvia en la -repetimos- magnífica película de Martin Scorsese: las heridas emocionales de Jordan Belfort. En la biografía reconoce en diferentes ocasiones estar bastante tocado emocionalmente, su adicción a prácticamente todo lo que se pueda ser adicto (drogas, sexo, dinero…) o el haber dejado a su ex mujer -una mujer que realmente lo amaba por lo que era, y no por lo que tenía- eran cuestiones que le tenían bastante destrozado a nivel de conciencia, cuestión que intentaba sanar (curiosamente) con más drogas, más sexo y más alcohol.
Entre qualuuds (verdadera adicción de Belfort) y frases de auto motivación Jordan tiene lugar para el auto análisis, ¿por qué necesitaba ocho aspirinas machacadas si le dolía la cabeza?. ‘El lobo de Wall Streetconfiesa entre párrafos como más que adicto a veinte millones de sustancias lo era al exceso, si un día no abusaba de todo tendría la sensación de ser un día perdido, de no estar explotando esa vida con la que tanto había soñado.
Cuando hablo de los detalles que quería saber más allá de la película me refiero a cosas como ¿cuanto gastaba Jordan en hoteles?, Mr. Belfort se gastaba sin ningún problema treinta mil dólares en acostarse durante media hora con una prostituta y luego dejar la habitación, normal que la alarma de la conciencia le saltara cuando bajaba -de vez en cuando- a la tierra.
A Jordan Belfort le ponía el simple hecho de llegar a un hotel y decirle a la recepcionista que tenía reservada la suite presidencial, leyendo el libro uno se da cuenta de que ese hecho le proporcionaba una erección mayor que la de la prostituta (de todos los rangos y precios) que subiría al momento. Belfort había llegado poco tiempo antes a Wall Street con un reloj de 14 dólares de JC Penney y ahora gastaba treinta de los grandes en una cama para un polvo. Sky’s the limit.

Fraudster, Jordan Belfort (R) at the wheel of his speedboat off

Cinco agradables rollizas sirvientes hispanoparlantes, dos de ellas con sus respectivos maridos, una niñera jamaicana para el bebé, un electricista israelí, un encargado de mantenimiento, Gwynne: mi doncella personal, Rocco y Rocco (los dos vigilantes armados), cinco jardineros a tiempo completo. Y la más reciente incorporación al equipo: dos biólogos marinos a tiempo completo, que, por noventa mil dólares al año cada uno mantenían el equilibrio ecológico del estanque“. Todo este personal a su servicio, unido a todos sus trabajadores, a su mujer (la de los anuncios de cerveza) y su hija no cambiaban el hecho de que nuestro corredor de bolsa favoríto se sintiera sólo más a menudo que el resto de los mortales y tuviera que rellenar ese vacío con inmensas cantidades -cada vez más grandes- de dinero entre otras cuestiones ya mencionadas. No por estar rodeado de mucha gente vas a sentirte acompañado, comprendido y ni mucho menos, vas a sanar las heridas. Jordan Belfort buscaba desesperadamente algo que no sabía encontrar, problema que reconoce abiertamente en el libro en varias ocasiones.

Pero no nos engañemos, más allá de las confesiones de vacío interior el libro es divertidísimo, ameno, está escrito con mucho sentido del humor y es un fantástico viaje por la vida de un maravilloso emprendedor. Todo un ejemplo de persona hecha a sí misma que, por si fuera poco, comienza pidiendo perdón por la vida que llevó durante varios años de su periplo vital en esta especie de sincera redención que es el libro.
Quedándonos con lo positivo de su figura -más allá de sus adicciones y del morbo que produce saber el día a día de un multimillonario nivel A- el señor Belfort es un ejemplo de constancia, de figura motivacional para sus trabajadores y de luchar por los sueños. Los límites se los marca uno mismo y esta biografía, además de un placer culpable maravilloso en forma de libro, es una lección de superación personal y de lucha por los sueños mucho más allá de sustancias ilegales y viajes a Suiza.

Un lobo con piel de cordero.

 

 

 

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos

 


One Response to “Drogas, sexo y mucho, mucho dinero en la biografía de Jordan Belfort (El lobo de Wall Street)”

  1. Cracken says:

    Parece que el tio era mucho más peligroso aun en la reaalidad que en la pelicula

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