Electric Boogaloo y The Go-Go Boys: la loca historia de Cannon films

Por JD Romero, @JD_Romero23

-“Hago películas, me encanta y algunas veces realizo un excelente trabajo. No me considero a mi mismo un Ingmar Bergman, no hago películas con mensaje. Las hago para que la gente en el cine no se aburra, se ría con una comedia, llore con una tragedia y todo con emoción.”

Menahem Golan

Eran cutres, no tenían calidad fílmica y sin embargo fueron una revolución en el mercado del vídeo doméstico y nosotros los amábamos, los queríamos con todo nuestro corazón. Cannon films fue adquirida por sólo medio millón de dólares en 1979 por los dos primos israelíes Menahem Golan (que empezó como asistente de Roger Corman) y Yoram Globus y pronto se convirtió en todo un referente de diversión asegurada para los jóvenes que crecimos en los ochenta y eramos completamente adictos al videoclub. La teoría era fácil; coger a una estrella (aunque fuese de segunda o estuviese supuestamente acabada), hacer una portada impactante y vender los derechos a distribuidoras independientes de todo el mundo, sí, antes de empezar si quiera a rodar la película.

Con la tontería, algunas de las películas más alquiladas y televisadas de la década de Thriller y el boom de las máquinas Arcade pertenecieron a una productora comandada por dos personajes cuyo modus operandi era tan peculiar como efectivo; darle a la gente lo que quiere, o algo parecido. Yo soy la justicia, Breakin’ (que recaudó cincuenta millones de dólares sólo en Estados Unidos), Desaparecido en combate, Fuerza vital, El guerrero americano, Invasión USA, El tren del infierno, Delta force, Cobra, Masters del universo, Superman IV o Contacto sangriento, de Dolph Lundgren a Chuck Norris, Jean Claude Van Damme, Michael Dudikoff, Charles Bronson e incluso Christopher Reeve y Sylvester Stallone, toda una retahíla de machos alfa en más de trescientas películas. Pero no sólo eran puñetazos y explosiones lo que encontramos en la icónica Cannon Films, Menahem Golan venía del mundo de la interpretación y amaba el género, con lo que también hizo sus intentos con películas más profundas y complejas como la versión cinematográfica de Otello o Barfly, la más que aceptable biografía de Charles Bukowski protagonizada por un sobreactuado Mickey Rourke.

Tanta fue la influencia para aficionados al VHS de aquella época que en menos de un año han aparecido dos documentales contando la loca historia de aquellos dos israelíes que crearon el cine independiente tal como lo conocemos hoy.

Yoram Globus (izquierda) y  Menahem Golan, dueños de Cannon Films

Yoram Globus (izquierda) y Menahem Golan, dueños de Cannon Films

Electric Boogaloo, la loca historia de Cannon films (Mark Hartley, 2015)

CIBASS electric boogalooElectric boogaloo, la loca historia de Cannon films narra de manos de Mark Hartley (director especializado en documentales sobre cine) el apogeo y declive de uno de los grandes símbolos de toda una década, la mayor parte del tiempo con mucho talento y otra con demasiada animadversión hacia el dúo Golan-Globus. Con entrevistas a empleados, directivos y actores (Dolph Lundgren y Bo Derek incluídos) el filme cuenta a ritmo de vértigo como uno de los directores más reputados de Israel y su primo desembarcaron en Los Angeles para construir un imperio a base de vender a distribuidoras independientes de todo el mundo películas que no existían tan sólo mostrando un cartel. Una vez que se conseguía el dinero mostrando el arte conceptual se empezaba a rodar la película y al año siguiente se entregaba.

Hay dos puntos curiosos en cuanto a la historia de la productora. Por una parte supieron hacer películas con impacto económico mundial (algunas pasaron los cincuenta millones de euros de recaudación) y por otra parte consiguieron ser casi un sello de diversión para toda una generación que buscaba acción en el séptimo arte, aunque eso significara dejar el guión en segundo -o tercer- plano, todo ello con aquella fama de cutres que tenían para todo el sistema de Hollywood. Y es que atendiendo al estilo de la productora más bien trabajaban como una fábrica: guiones escritos en una semana, improvisaciones de todo tipo y hasta cincuenta películas en un año rodadas en los cinco continentes. Decía el propio Menahem Globus que ellos triunfaban porque el resto de Hollywood gastaba el dinero en fiestas y limousinas mientras que ellos se dedicaban únicamente a hacer películas. Y precisamente cuando Cannon perdió esta premisa fue cuando vino el declive: de hacer una película con un millón de dolares pasaron a hacer películas con presupuesto de veinte y treinta millones, filmes que además no recaudaron lo suficiente (Superman IV, Yo el halcón, Fuerza Vital…) y que acabaron hundiendo a la compañía. Globus decía al principio de su carrera en una entrevista que no sabría qué hacer con treinta millones para un mismo filme, que era demasiado dinero y cuando él mismo incumplió su palabra llegó el fracaso que el mismo vaticinó.

El documental, dirigido por Hartley y producido por Brett Ratner narra la historia de modo dinámico y casi vertiginoso con numerosos fragmentos de los protagonistas de aquella compañía, detallando anécdotas de los dos outsiders de Hollywood que acabaron amasando una fortuna y después perdiéndola. La pasión Por Golan y Globus por el cine se saciaba fabricando películas como churros más que apostando por la calidad, y es que aunque haya grandes joyas como El tren del infierno (con Jon Voight y Rebecca de Mornay) que hubieran sido mucho más reconocidas bajo otro sello la realidad es que la calidad media de la filmografía era dudosa. Electric Boogaloo es una película sobre película más que recomendable y aunque en momentos parece que se ceba con los dos protagonistas sigue siendo una pieza de máximo interés para aquellos que durante muchos años encontraban su refugio en los ninjas, los puñetazos, las metralletas y los secundarios de saldo.

CIBASS Puntuación CIBASS Tres puntos y medio

The Go-Go boys, the inside story of Cannon films (Hilla Medalia, 2014)

CIBASS The-go--go-boys--the-inside-story-of-cannon-filmsThe Go-Go boys es el mismo documental pero contado desde el punto de vista de Menahem Golan y Yoram Globus. Los productores al ser citados por Bret Rattner y compañía para ser entrevistados para Electric Boogaloo decidieron anticiparse y sacar su propio producto, un acto común en la historia de la Cannon. La versión de los propios Golan y Globus (a pesar de lo que se pueda pensar) es tremendamente detallista, minuciosa y objetiva. El propio Menahem se enfada con algunas de las preguntas realizadas para las entrevistas -y es que en este si tenemos a los dos protagonistas respondiendo en primera persona- y vemos una versión de los hechos un poco más compleja, basada en el tesón, el esfuerzo y en la idea de como dos catetos de Israel convirtieron una productora que compraron por medio millón en otra valorada en mil millones de dólares en apenas tres años.

En The inside story of Cannon films escuchamos a algunos de los protagonistas de sus películas (actores, directores, trabajadores…) y muchos de ellos coinciden en Electric Boogaloo, pero en la versión encargada por los propios israelies encontramos una historia más profunda y sentimental y de algún modo se da el sitio que merece a Cannon Films. El director Eli Roth cuenta como para él la simple aparición del logo de la productora era símbolo de garantía de entretenimiento y como cuando fue la primera vez a casa de Quentin Tarantino éste le enseñó su copia de cine de Ninja 3 como si fuese un tesoro de su colección. Cannon tenía fama de cutre y de hacer películas como una factoría más que como un arte, pero el impacto en la infancia de medio mundo es objetivo e innegable y en Electric Boogaloo (documental más dinámico pero también más humorístico y superficial) esto se obvia por completo.

Ver a un octogenario Menahem Golam decirle a Yoram Globus (que llegó a ser presidente de Metro Goldwin Mayer) que tiene un guión que ganará el próximo óscar es un ejemplo de amor incondicional al cine, de pasión por el séptimo arte y de una vida de incansable esfuerzo por la creación cinematográfica, incluso aunque la calidad de esta no fuese siempre la mejor. The Go-Go boys aun siendo anulado por Electric Boogaloo es el documento perfecto para saber la historia de los dos intrusos que se colaron en la mayor industria del mundo y acabaron teniendo un 20% del total del porcentaje en taquilla en Estados Unidos y más de mil cines en propiedad en medio mundo. De ese modo y algo que hacemos de vez en cuando en Can it be all so simple me gustaría dedicar esta opinión a la figura de Menahem Golam, fallecido en agosto de 2014 y padre de algunas de mis cintas (y digo cinta porque es literal) favoritas de la infancia como Masters del Universo (1987) y El tren del infierno (1985).

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos


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