Cuando Ice Cube fue un depredador: The Predator

Por JD Romero, @JD_Romero23 y Francis Rivilla, @FRHdFcS

La historia artística de Ice Cube es compleja, extraña y surrealista. De miembro de N.W.A. a exitoso y reconocido artista de Gangsta Rap a sus flirteos con el mainstream musical (incluso tiene un tema inédito con Michael Jackson) o con el cine. De aparecer en las auténticas Los chicos del barrio o Friday a repetir con el director John Singleton en la infravalorada Semillas de rencor para acabar haciendo cine comercial para toda la familia con películas como ¿Cuando llegamos? aunque lo que más nos ha gustado de él han sido las dos partes de La barbería, ghetto cine del que ya no queda con base auténtica, todo hay que decirlo. Dicho esto no nos gustaría extendernos mucho más sobre su anecdótica y curiosa carrera en el séptimo arte porque lo sepan o no, Ice Cube parió en una época tan complicada para un afromericano de comienzos de los noventa uno de los mejores y más agresivos e incendiarios discos de la historia del rap.

CIBASS Ice Cube The Predator cover

La sombra de N.W.A. es alargada. Puede decirse que Ice Cube es el componente de este grupo que más éxitos ha cosechado como emcee. Mr. O’Shea Jackson (nacido en Los Angeles en 1969) es historia viva del rap de la Costa Oeste y todo un icono del hip hop con Converse All Star, camisas de cuadros con sólo el botón de arriba abrochado y pantalones chinos. Él fue el primero que se escindió del grupo, debido a diferencias económicas con su hasta entonces manager Jerry Heller y el fue el primero de la legendaria banda de gangsta rap en hacer que nos sonara su cara, luego llegarían Eazy E (descanse en paz) y posteriormente el hoy famosísimo, reconocidísimo y multimillonario Dr. Dre. A raíz de su separación a finales del 89, Ice Cube publicó cuatro clásicos a razón de uno por año: AmeriKKKa’s Most Wanted (1990). Death Certificate (1991), The Predator (1992), Lethal Injection(1993), capturando en esa capsula temporal lo mejor del Gangsta Rap de Los Angeles, un género musical tan auténtico y real como retrato de una época concreta de los Estados Unidos más peligrosos y alejados de su imagen de país ejemplo para el resto del mundo.

El tercero de los álbumes anteriormente mencionados y del que hoy venimos a hablar fue concebido en gran parte durante la tumultuosa temporada en la que se desarrollaron los disturbios en Los Angeles de 1992, debidos al abuso policial sufrido en las carnes de Rodney King y que de nuevo nos mostraba a una America (o Amerikkka) fantástica para vivir si eras blanco, de clase alta y asiduo a la iglesia, quizás no tanto para el resto. Estos disturbios comenzaron en South Central L.A., la parte de la ciudad de la que Ice Cube proviene, y que menciona en la mayoría de sus letras de esta época, extendiéndose a posteriori a gran parte del área metropólitana de esta popular ciudad californiana. Estos disturbios acabaron con inmensos daños a la propiedad por encima de los mil millones de dólares, cincuenta y tres víctimas mortales y más de dos mil heridos. La Guardia Nacional y los Marines (es decir, lo peor de cada casa) terminaron tomando las calles de la ciudad para garantizar la seguridad de la población civil.

Con este complicado y peligroso contexto no es de extrañar que The Predator sea una obra oscura, ruidosa, reivindicativa y africanista (o pro negra, mejor dicho) en su mayoría. Para confirmar esta afirmación solo tenemos que escuchar el single de adelanto del álbum Wicked donde la batería y el gangsta lead de fondo dejan el espacio mínimo para la lírica de Ice Cube y el estribillo dancehall de Don Jagwarr, el MC rapea sobre un ritmo tan agresivo como adictivo en un hit que hoy día no tendría cabida en las listas de ventas debido a la estilización y metaformosis del hip hop en un producto mucho más light. Las letras de este álbum han sido criticadas por su amplio sentimiento antisemita y misógino como ya pasara con Death Certificate. Ambos asuntos los trata en When Will They Shoot, El primero con las barras:

“White man is something I tried to study,
But I got my hands bloody, yeah.
They say I can sing like a jaybird
But, nigga, don’t say the j-word”

“El hombre blanco es algo que intenté estudiar,
Pero tengo mis manos ensangrentadas, yeah,
Dicen que puedo cantar como un arrendajo
pero, negro, no digas la palabra con j (judío)”

De la segunda acusación se defendió con las líneas:

“A black woman is my manager, not in the kitchen
So could you please stop bitchin?”

“Una mujer negra es mi manager, no en la cocina
así que puedes parar de quejarte?”

CIBASS Ice Cube The Predator

El Ice Cube de principios de los noventa era el escritor tanto de gangsta hits como de pura reivindicación social en una mezcla tan ecléctica dentro de un sonido tan similar como efectivo. Dualidad que solo sería superada en la segunda época de la década por el propio Tupac Shakur que seguiría haciendo del Gangsta un fenómeno musical aceptado a nivel global, aunque también es verdad que el sonido de Shakur era más suave, digital, melódico y accesible en su mayoría. Ice Cube desarrolla por otro lado canción tras canción una sarta de lindezas hacia la policía angelina, tachada en sus letras de racista, violenta y analfabeta. No es de extrañar siendo uno de los artifices del Fuck the police de NWA. El abuso policial sufrido por Rodney King y captado en vídeo solo fue la gota que colmó el vaso de la paciencia del MC y sus vecinos, y así es plasmado en sus letras y es que el Cube indignado fue el más prolífico musical y líricamente hablando como prueba este fantástico y agresivo álbum llamado The Predator.

Musicalmente en este disco predominan las producciones de DJ Pooh, DJ Muggs de Cypress Hill (antes del beef entre este y el propio Cube que tanto juego dio algunos años más tarde) y Sir Jinx que dota a las canciones de este álbum de ese sonido gangsta rap tan característico de la costa oeste de ese momento tan específico. En el aspecto de colaboraciones, aparte del ya mencionado estribillo de Don Jagwarr en Wicked, solo destacar a Das EFX desde New York en el clásico Check Yo’Self, antes de que estallara las desavenencias entre artistas de ambas costas con los tiroteos, las portadas de revistas y las manos haciendo la famosa “W” que simbolizaban el west coast, moda que ya saben se llevó por delante a Tupac y a Biggie Smalls o al menos se supone que eso debemos pensar.

Del agresivo When will they shoot que da comienzo al álbum (con esa impresionante intro con los detectores de metales en los colegios y toda una declaración de intenciones de lo que vamos a oir) al ya mencionado Wicked y al movido y de pesada cadencia Now I gotta wetcha. El clásico indiscutible del álbum sería It Was a good day, con el más que popular sample de Footsteps in the dark de The Isley brothers donde Cube nos cuenta como es un día normal en el ghetto de Los Angeles, soul relativamente clásico que también tiene cabida en un álbum de temática Gangsta. En We had to tear this motherfucka up volvemos a los ritmos agresivos de bombo y cajas contundentes donde las rimas y el flow seco de Cube se mueven con notable soltura para pasar a Check yo’ self con los ya mencionados Das EFX (Icono de la costa contraria en aquella época) en una canción donde la tan denostada palabra flow pasa a un nivel máximo y nos recuerda por qué amamos ese género llamado rap.

CIBASS Ice Cube

En definitiva, The Predator será recordado por ser el álbum donde encontramos al Ice Cube más auténtico, urbano y reivindicativo. Un disco que suena a lowrider con tintes violentos y no sólo es un sobresaliente disco de rap atemporal musicalmente, sino que retrata un momento convulso de la historia de Estados Unidos y nos recuerda que no es tan fácil ser negro en la América perfecta que vemos en la distancia de partidos de la NBA en televisión y en los nuevos tio Tom del hip hop. El cuerpo de policía de Los Angeles después de este álbum tendría a Ice Cube en su lista negra por años y nosotros pasaríamos a tener este vinilo o CD en nuestra estantería más cercana. El artista que a la mayoría de personas les suena por películas comerciales y comedias fáciles un día fue un icono del gangsta, del rap más subversivo y creó esta obra que merece ser completa y enteramente reivindicada.

¿Puede traerme un poco más de hielo?

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos


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