Tusk; Kevin Smith y el terror en VHS

Por José David Romero, @JD_Romero23 y Juan Manuel Chacón, @juanmchacon

Todos los directores de cine de un tiempo a esta parte tienen algo de geeks, especialmente los nacidos a partir de los setenta, en pleno boom de la cultura cómic, el esplendor de Spielberg y el posterior desarrollo de la cultura pop. Si hay un director respetado y valorado por el sector más geek del mundo cinéfilo, ese es Kevin Smith. El director y actor norteamericano es una de esas voces con autoridad gracias a su importante trayectoria no sólo dirigiendo películas de geeks para geeks (o frikies para frikies) sino por representar en su propia persona el orgullo de ser un devorador de cómics o ciencia ficción mucho antes de la moda de Big Bang Theory y el respeto global a la figura del neo nerd. Smith que además también ha sido autor de historias de algunos cómics tan importantes como Daredevil o Spiderman, ha tenido una prolífica – e irregular- carrera cinematográfica, con una media de una película cada dos años y un estilo y universo peculiar que está decidido a acompañar de otros más complejos. Digamos que Smith no parece conformarse únicamente con sus comedias de referencias culturales y personajes de eterna inmadurez.

Este joven de New Jersey irrumpió con fuerza en el mundillo cinematográfico en 1994 con su ópera prima Clerks, una comedia independiente de bajo presupuesto que hoy es considerada por muchos como una obra de culto, rodada en la tienda de 24 horas donde trabajaba y con un presupuesto de 27.000 dólares que pudo conseguir a duras penas con la venta de su colección de cómics; la ayuda económica de familiares y amigos; y el dinero del seguro que cobró después de que una riada se llevara su coche por delante. Coche que compartía con su amigo Jason Mewes, que también aparece en la película interpretando el papel de Jay, formando pareja con su socio Bob “el silencioso”, a quién el propio Kevin Smith dio vida, a pesar de tener sólo una frase en todo el metraje. Dos personajes tan carismáticos que Smith decidió incluirlos en todas sus películas, excepto en Una chica de Jersey y en ¿Hacemos una porno? Clerks se convirtió en un éxito absoluto gracias a su planteamiento sencillo, los peculiares personajes que la protagonizaban y los brillantes y frikis diálogos que dejaron momentos estelares para el recuerdo.

CIBASS Kevin Smith

El éxito de Clerks llevó a Smith a rodar su segunda película, Mallrats, sólo un año después, en 1995. Con un estilo de comedia desmadrada similar al de Clerks pero mucho más comedida y pensada para el gran público donde los personajes representan la particular visión de Smith sobre la juventud de Nueva Jersey (ciudad que estará muy presente en toda su filmografía): adolescentes tardíos, inmaduros, desmelenados y algo dementes; con los mismos gustos que los del propio director: el mundo de los cómics y el hockey sobre hielo. Una película que, al igual que Clerks, ofrecía la visión y el humor personal de Kevin Smith y que sentó las bases de su estilo, introduciendo su todavía corta obra en la categoría de cine de autor pero ya con una productora potente detrás y con cameos de gente como -atención- Stan Lee.

Otras exitosas películas llegaron después, siempre intentando mantener un estilo particular y sin salirse del género de la comedia, aunque con matices. Películas como Persiguiendo a Amy (1997), Una chica de Jersey (2004) o la vuelta a la gran pantalla de sus primeros personajes con Clerks II (2006), película que, aunque no tuvo el mismo éxito que la primera entrega, también fue muy bien recibida por los fans del director y no decepcionó a nadie. La segunda parte de Clerks (ya a todo color) era una vuelta de tuerca más a la primera y mejora en muchos diálogos a su predecesora, como el genial debate sobre Star Wars vs. Lord of the rings. De hecho, el de New Jersey ya tiene en mente la tercera entrega de esta saga, Clerks III, prevista para 2016 que, sin embargo, pretendía llevar a cabo cuando se cumpliera el 20 aniversario de la primera película, en 2014. También Mallrats parece que tendrá su secuela, bajo el nombre de Mallbrats y previsiblemente, con todo el reparto original.

TUSK

La película que le permitió la financiación, precisamente, para poder llevar a cabo la tercera parte de Clerks fue Tusk, que también pretende ser la primera de una saga de películas de terror bajo el nombre general de True North. Tusk es la segunda película de miedo del Smith tras su cambio de registro en 2011 con Red State, abandonando la comedia para dar el salto a este género al que parece que le ha cogido el gusto y el control.

Tusk es una película extraña, desconcertante por momentos y no sólo por ser tratarse de una obra de terror. Sus pinceladas de humor con la sobreactuación del actor al comienzo del filme como locutor desvergonzado, la aparición de Johnny Depp sin que su nombre luzca en los créditos y el extraño montaje nos hacen tener esa sensación. Diríamos que Kevin Smith bebe directamente del terror de los ochenta en cuanto al tono que da a la película, con personajes parodia, retales de gore e influencias claras de películas como Frankenhooker(Frank Henenloter, 1990), The Human Centipede (Tomx Six, 2009) , El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) o incluso de la interesantísima Splice, experimento mortal (Vincenzo Natali, 2009). Smith se acerca mucho más a Frankenhooker que al cienpiés humano por el tono aunque la historia sea muy parecida a la segunda, y es que los diálogos cuasi tarantinianos se mezclan con un tono de suspense magistral en lo que viene a significar un paso más en la carrera de Kevin Smith, un director empeñado en evolucionar cuando su etiqueta es la de generar películas para geeks protagonizadas por geeks en modo automático.

El filme narra a grandes rasgos la vida de Wallace Bryton, un popularísimo podcaster interpretado por Justin Long que en busca de la historia perfecta acaba en la casa de Howard Howe, un anciano y antiguo marinero que una vez fue salvado por una morsa tras un terrible naufragio. Howe, que en principio parece un interesantísimo y rico anciano con cientos de aventuras a sus espaldas tendrá una manera muy especial de sacar el lado animal de Bryton, convirtiendo la estancia del jóven en la mansión en una pesadilla en mayúsculas que terminará en metamorfosis explícita. Michael Parks interpreta al anciano en lo mejor de la cinta con unos monólogos largos, fríos y enfermizos y precisamente estas eternas charlas del actor son el mayor acierto de la película, en contrapunto al desenlace puramente ochentero y desbocado de la cinta. Smith juega con el extremo de los diálogos serenos y trabajados y con el climax bizarro hasta encontrar un extraño punto que sin embargo parece equilibrado y, desde luego, poco predecible.

CIBASS Tusk

Kevin Smith pasa de recrear a los nerds y geeks amantes de los cómics, el terror y la ciencia ficción a crear directamente un universo de esos géneros, con el punto positivo de que al crecer con el cine de serie b de los ochenta donde todo era posible el director no se muestra comedido. El orondo director de New Jersey encuentra ese punto intermedio entre llevar la historia hasta el final sin ningún tipo de reparo y aderezarla con los diálogos antes mencionados del terror y el suspense más propios de los noventa en adelante. Tusk es una película irregular llevada hasta el extremo donde Kevin Smith se moja, apuesta y nos cuenta la historia que le apetece basándose en sus instintos y en sus influencias más que en por donde vaya el cine de terror a estas alturas. Un género el de las películas de horror que se basa más en las subidas de volumen que en una narrativa impecable, progresiva y en la construcción de una historia, terreno que Smith ha acabado desarrollando con éxito pero sobretodo con muchísimo valor. Tusk es como volver al videoclub a alquilar una de esas películas que no se anunciaban en los trailers del cine y que al final acaban perturbándonos pero sobretodo, es el experimento de un director al que le sería más cómodo y más rentable hacerlo de siempre y que sin embargo prefiere hacernos vivir una extraña experiencia.

puntuacion flash


One Response to “Tusk; Kevin Smith y el terror en VHS”

  1. Cine says:

    “Orondo director canadiense”
    Es Norteamericano, de Red Bank, New Jersey.

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