V de Vendetta ¿la deriva Coelhiana del héroe?

Por David Rodríguez, @davidjguru

(Editado)

¿Qué? ¿Cómo? ¿Ya estamos otra vez? que si coge lo mejor de ti mismo y ofréceselo a la Pachamama. Que si el universo conspira a tu favor para tal o para cual. O bien que hacerse rico es tan fácil como usted quiera: es usted el único responsable de serlo o de no serlo. O de ser pobre. O de ser infeliz. O de montar una Start-up que vaya bien. O de estar jodido. O de ser feo (ya puestos). Y siempre usted (o tú) ¿Eh? no se le vaya a ocurrir buscar responsabilidades fuera. Más allá de su ombligo el mundo es una ilusión tan grande que hasta al obispo Berkeley le queda grande tamaño solipsismo. Y eso que el hombre no vivió para ver la cosa de las selfies en velatorios.

Usted es el héroe de su película. De hecho el único héroe. De hecho el único actor que aparece en ella, el responsable inicial y final de todo, el Alfa y el Omega de una cosmogonía que solo es suya y donde el hombre y la mujer han sido desplazados del centro de la creación por el -yo-, que es lo único que parece importar. Es como una variación salvaje de las películas de héroes, pero aplicada ya a la última zona a la que nos restringen la capacidad de (falsa) elección: sectores específicos de nuestra propia vida. Es como una mala película. Como una historia cutre que no terminas de creerte y en la que de repente pruebas a imaginarte a ti mismo mientras todo te sale realmente mal. Hagan la prueba. Yo mismo he probado varias veces a imaginarme siendo Jason Bourne y lamentablemente a mi no me salía igual eso de poner en jaque al sistema. Y todavía no sé porqué.

Y volvamos otra vez: coge el arquetipo del héroe y hazlo pasar por el tamiz de la cultura anglosajona. Verás que risa. Uno intenta hacer matching cruzando las fases por la que pasa el relato fundamental del héroe con casi cualquier cómic o película del mismo palo y producida desde la pérfida Albión o de su antigua colonia del otro lado del atlántico y con lo resultante se puede hacer una plantilla combinada de situaciones, desarrollos y finales.
Y lo mejor no es eso, quiero decir que en realidad todavía no estoy diciendo nada específico o al menos que relacione una cosa y la otra. Lo que a mi manera de ver faltaría por decir sería que sin duda la combinación reproduce un modelo extraño y bajo mi punto de vista, de implementación ineficiente: el héroe solitario. Con lo de implementación ineficiente solo pretendo decir que si a uno le da por llevar a la práctica estos modelos que ve fácilmente en libros, cómics y películas, lo más normal es que termine inflado a hostias, en la cárcel o por hacerlo un poco más Eloy de la Iglesia, con sus restos esparcidos por un poco concurrido vertedero. Amigos y amigas, ir de Maverick por la vida puede llegar a tener funestas consecuencias para la salud. No es un mensaje trivial, es algo así como una conclusión tras revisar algunos modelos de desarrollo de historias en el que en el simple pacto de ficción a realizar entre autor y lector (o entre director y espectador) no es el primer y único paso para poder asumir de manera relativamente prudente ciertos planteamientos en torno al papel del individuo en la búsqueda simplificada de justicia y libertad.

Por un cuestión de obviedad, no deseo centrar el discurso en un ejemplo práctico basado en los modelos Marvel o DC. Realmente son simplificaciones absolutas, fantasías creativas (al menos hasta que empezaron a iterar sobre las mismas experiencias) y su consumo no es que requiera del mencionado pacto de ficción, es que directamente pasa por volver a la etapa infantil si uno desea disfrutar sobradamente de una de sus historias y películas. Funcionan prácticamente como una especie de llamada a la niñez combinadas con una evocación a la nostalgia. No es que no me tiente tomar a cualquier superhéroe de la casa de las ideas y acercarle la lupa, es que directamente ni la obra resistiría una revisión seria ni mi corazón resistiría tanta frustración. Vayamos mejor a jugar al patio de los mayores, ese lugar donde se almacenan las leyendas; el estante superior donde están los productos míticos…

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¿Qué tal un poco de V de Vendetta? tengo que reconocerles que lo leí hace poco, rematadamente poco, apenas la semana pasada. Era como un asuntillo pendiente y por fin lo he resuelto. Creo que era la única de las “grandes obras” de Alan Moore que tenía a la espera. Así que cogí mi lista de cosas por probar y por riguroso orden, le llegó el turno. No creo que valga la pena hacer una retrospectiva sobre la obra o dar un contexto: entiendo que el cómic se conoce bastante bien y tiene una reputación suficiente como para que todos y todas sepamos de que estamos hablando realmente: no en vano, se considera uno de los cómics más populares de la historia del género y cuya adaptación cinematográfica ayudó a volver a poner en el mapa. Publicado originalmente por Vértigo[Error, nota al pie. 1] en varios capítulos entre 1982 y 1988, para muchos es su cómic favorito, su obra de referencia, la más importante. Para colmo de males el cómic favorito de algunos de mis mejores amigos, ya saben, personas a las que tengo en estima y a las que respeto mucho. Por eso tal vez me tomé la lectura tan en serio y le dediqué tantas horas. Por eso tal vez prefiero utilizarla como ejemplo de la visión “Coelhiana” del héroe y exponer realmente la relativa frustración que me ha acarreado su lectura.

A nivel técnico, la obra digamos que me ha fatigado bastante. Sinceramente creo que se puede decir lo mismo en menos espacio y en menos contenido, y aún así no perdería ni su misión ni su enfoque. No negaré el interesante trabajo gráfico de David Lloyd, o la combinación de referencias culturales y metarreferencias insertadas a lo largo de toda la obra, enriqueciéndola y otorgándole diferentes planos de lectura. O su encajonada estructura de tres partes con formato clásico (presentación, nudo y desenlace) mostrada en una organización de viñetas de tres filas por tres columnas. Pero siento que podríamos haber llegado al mismo momento y de la misma manera reduciendo viñetas y páginas, conteniendo el barroco y petulante discurso constante del “héroe”, simplificando las ideas o al menos, dejándolas expresarse de manera sencilla y directa. No hay más que dos o tres ideas fuerza dentro de la obra, y dilatar el lenguaje es una pequeña trampa para sostener en el tiempo algo que va sin fluidez ni agilidad. El “héroe” se enquista y se atraviesa desde la descripción de su propio relato y las exposiciones de su visión de las cosas. V está decidido a algo, sí, ¿Pero a qué? ¿A dónde va?

De un lado camina en dirección a una venganza personal para eliminar a aquellos responsables del campo de prisioneros que lo retuvieron y experimentaron con él. Hasta aquí bien, pues una vendetta como tal puede ser un leitmotiv sencillo, directo y plausible para un argumento de cómic (hasta consumir cien balas), pero que hay más allá de la venganza ¿Cuál es el arco mayor de la historia? básicamente, el cambio. El personaje de V se mueve en su plano más alto para organizar el cambio del sistema, un corrupto, fascista y genocida régimen que gobierna Inglaterra, un desarrollo lógico de aquellos “años de plomo” del Tatcherismo en UK que iban camino de terminar en una distopía muy jodida. Por suerte pasó el tiempo y al menos el proyecto no terminó de hacerse tan explícito (o al menos intentó mantener cierto guante de seda para golpear).

¿Es V de Vendetta un manual para la revolución? de ninguna manera. La historia se abstrae de los fundamentos básicos de los procesos revolucionarios: no existe en esta historia ninguna asunción (ni explícita ni implícita) de los postulados elementales de los movimientos de masas. Moore directamente no los tiene en cuenta, considerando que para cambiar un sistema, esto es, para hacer avanzar el campo de lo posible se basta y se sobra con la acción de un solo individuo y las consecuencias de sus actos. Y si como vemos a lo largo de la historia las masas suelen ser fundamentales para la gestión del cambio y la participación activa dentro de los modelos de ciclos de cambio cultural (al menos en ciertas fases), Moore parece ignorarlo. La acción de masas ni está ni se le espera a lo largo de la obra. Una revolución curiosa diseñada y planificada como la acción de un solo hombre que en un acto final genera una poderosa epifanía en el pueblo que de repente, se libera. Esto es una simplificación tramposa de los procesos, pues ¿Qué hace el pueblo normalmente? en una alienación constante provocada por la mediología, la tecnología y la publicidad en casi todas sus variantes, realmente bajo las condiciones objetivas imperantes de la hegemonía cultural implementada durante la segunda mitad del siglo XX, básicamente ha desarrollado una particular versión del “síndrome de Estocolmo” en la que premia al secuestrador. Basta observar los resultados de las últimas elecciones en Inglaterra o si lo prefieren, pueden ver como en nuestro propio país el pueblo se decanta paulatinamente por aupar al nuevo partido favorito del Ibex-35. Usted, yo, nosotros, nosotras, somos de alguna manera miembros espiritualmente secuestrados de la hegemonía cultural y una concatenación de sucesos terroristas como los que plantea Alan Moore en su obra no solo no nos sacarían de nuestro enamoramiento masoquista, sino que además nos alinearía mucho más con el torturador.

Suponer la epifanía del pueblo en base a las acciones cometidas por V es una infantil asunción. En principio no tendría ningún problema en realizar el necesario pacto de ficción, pero el nivel de esta reputada obra de Alan Moore me sitúa al mismo nivel de credulidad que una obra estándar de la Marvel. Y yo esperaba más, algo más.

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¿Es V de Vendetta un manual para la Anarquía? tampoco, ya que la visión de esta filosofía política mostrada en la obra es cuanto menos ambigua a partir de las sucesivas dimensiones que nos plantea Moore y por supuesto, si en realidad está por decidir (cada uno se deberá a sus propias conclusiones) si el protagonista es un héroe o un villano, un salvador o un peligroso terrorista, ¿Qué hacer con su filosofía? ¿Cómo interpretar su orientación política? Que V es un “anarquista” (debo entrecomillar, asumirlo me resulta especialmente complejo) queda manifiestamente claro, o al menos que él en su locura se interprete a si mismo de esa manera. Como el protagonista no proclama la reivindicación de modelo económico alguno o no muestra interés por la propiedad de los medios de producción, básicamente se reduce a la utilización del concepto “libertad”. Libertad personal en contraposición al estado totalitario y represor que representa el núcleo de todos los malos que se ciernen sobre los ciudadanos y ciudadanas de ese país. Una apropiación del elemento más elemental de la filosofía política de Bakunin y sin embargo mucho más representativo en el protagonista ese individualismo extremo, ese solipsismo mal encubierto de Max Stirner que negaba cualquier asociación de personas que no estuviese basado en el egoismo individual (incluido el rechazo a los sindicatos).

La visión de la Anarquía mostrada en el cómic es, bajo mi punto de vista, peligrosa. Peligrosa en cuanto a que la visión desarrollada en este cómic puede inducir al error de confundir Anarquismo con Terrorismo, por el simple hecho de mostrar a un V en constante trabajo de elaboración de planes de sabotaje y destrucción de infraestructuras, visión reducida que tanto daño a hecho a la propagación de la ideología favorita del príncipe Kropotkin. Reconozco el pequeño esfuerzo por equilibrar esto poniendo en boca de nuestro protagonista pequeñas frases explicativas como “Anarquía significa ‘sin líderes’, no “sin orden“. O con el discurso de la contraposición entre Ordung y Verwirrung que expone. ¿Solo se accederá al orden “natural” tras una necesaria fase de caos? ¿Es suficiente? no me lo parece. Pequeñas frases no creo que compensen una conducta más basada en ese anarquismo terrorista decimonónico del lobo solitario intentando producir un magnicidio. Por poco eficaz, por poco consistente y por terminar resultando ideológicamente devastador. Mateo Morral no consiguió abolir la monarquía ¿Por qué iba V a abolir la tiranía del gobierno fascista de Inglaterra? ¿Pura fantasía?

¿Es V de Vendetta un manual de conducta? lo dudo. Pero es mi posición personal claro. Yo particularmente no tolero bien ese individualismo aventurero en busca de la inmolación final como parte del proceso de validación del héroe y de su proyecto. Pienso que el mundo debería estar muy cansado ya de ese pesimismo Guevarista que lleva a entender que por la revolución hay que morir necesariamente. Llegar hasta el sacrificio supremo y adiós muy buenas. Desaparecer a tiempo y dejar un fotogénico cadáver. Ya. Pero es que la revolución, el diseño del cambio y la gestión del proyecto posterior a la victoria nos necesitan vivos, fundamentalmente somos más útiles vivos que muertos porque mártires ya tiene la iglesia y los movimientos requieren cuadros útiles, no cadáveres. ¿V desea irse a tiempo? Bien. ¿V no desea formar parte de la etapa de “orden natural”? Bien también, pero se hace complicado en según que parte de la obra no tener al señor V más cerca del Joker que de un verdadero líder útil para el cambio. Cosas de ir de “agente del caos” por la vida. Al final, si hay algo fundamental en un líder es la capacidad para representar de la manera más efectiva posible el drama social que pretende reparar. El líder lo es en cuanto sintetiza en él la mejor forma de resolución de la tensión cultural que viene a resolver, y en la identificación de esto nace la legitimación de representación del pueblo. Pero V adolece de esto, no representa a nada ni a nadie más que a su visión del caos y por supuesto la legitimación tardía que supuestamente el pueblo realiza tampoco sirve específicamente para redimirlo de sus grandes acciones de terrorismo. Y eso sin pensar en el factor “trabajadores inocentes que murieron en el ataque a la estrella de la muerte”.

CIBASS V de Vendetta
Así que les ruego me disculpen. En realidad creo que soy yo el que ha llegado tarde a V de Vendetta. Seguramente si en mi adolescencia en lugar de haberme dejado seducir por películas como “Noviembre” e ir por la calle pensando eso de que “El arte es un arma cargada de futuro” y tal, hubiese llegado antes a este cómic, tal vez la historia de Moore habría hecho un hueco en el desarrollo de mi visión del mundo, ocupando una cierta parcela emocional y hoy me contaría entre los amantes de la obra, alguien capaz de fruncir el ceño al oir cualquier crítica. En verdad pienso que la responsabilidad es mía, por haber dejado de lado este asunto pendiente durante varios años y al llegar, mi visión política de las cosas ya estuviese medianamente desarrollada. Soy yo, el yo de entonces claro, el que dejó la dejó pasar y ahora mi yo de ahora ya no puede subirse al tren. Prometo redimirme.

Si digo que mi obra favorita de Moore sigue siendo From Hell…
¿Me disculparán la insolencia?

 

[1] Anotación tras feedback, un error de datado por mi parte: V se serió inicialmente en la revista Warrior. Quedó inconclusa y DC Comics recogió el testigo. Pero todo esto fue en los 80, antes de la creación de la línea Vertigo en 1993. (De la nota enviada por un lector “anónimo”).

CIBASS Puntuación CIBASS Dos puntos y medio


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