Las claves de Akira

Por Daniel Bargalló, @elleondelametro

Cuando terminé de ver Akira, lo primero que pensé es que tenía que leerme el manga a como diera lugar. “Seguro que la historia se detalla mucho más y entiendo el final mucho mejor”. El primer pensamiento era acertado, el segundo no.

La publicación del manga comenzó en 1982 y se extendió hasta 1993, y junto a la película estrenada en 1988 pronto se convirtió en una obra de referencia para miles de personas. Marcando además el inicio de la pasión en Occidente por el cómic japonés. La película difiere de la acción descrita en el papel, por dos motivos fundamentales: Había que condensar la historia y es producida cinco años antes del final del manga, aun así es una cinta digna de ver y que ha envejecido a la perfección. Digna merecedora de otro artículo en CIBASS, pero hoy quiero centrarme en el manga.
Gracias a un amigo de mi hermana pude ir leyendo poco a poco esta apasionante historia que me enganchó de una manera brutal. Cuando terminé de leer, tenía la sensación de haber vivido una intensa aventura, de haber experimentado grandes emociones y de haber conocido a grandes personajes. Recuerdo que entonces vi claro que Akira era una obra de dimensiones épicas. Pero ¿De qué iba realmente? He pensado mucho y he leído mucho más sobre el significado de esta obra y sus diferentes mensajes. Hoy hablaré de Akira, del manga creado por Katsuhiro Otomo, de su intrigante final y de lo que puedes encontrar en este apasionante relato sobre un futuro postapocalíptico que como decía la frase promocional de la película está a punto de EX-PLO-TAR.

CIBASS Akira manga uno
La acción comienza en 1992, las indagaciones de un grupo de científicos sobre la potencialidad de la mente humana acaban generando una explosión nuclear que arrasa Tokyo y es el detonante de la III Guerra Mundial.
Algunos años después, en 2019 la ciudad parece haberse recuperado. En lugar de Tokyo se encuentra Neo-Tokyo, una megalópolis de dimensiones bestiales, con paradojas internas no menos importantes.

Lo primero que llama la atención cuando empiezas a leer este manga es la profundidad y detalle de los escenarios. Parece que al autor le divierte pintar ventanitas y masas urbanas. (Sus asistentes se acordarían de él bastante) Las perspectivas y las composiciones de fondo son admirables y están maravillosamente trabajadas. Cosa que no suele ser habitual en la mayoría de mangakas, pues normalmente centran la acción de cada viñeta en los personajes y utilizan los fondos de una manera más bien recursiva o cuando quieren remarcar un momento. Pero aquí no, aquí puedes sentir la inmensidad, complejidad y frialdad de una ciudad ultramoderna mezclada con los vicios y problemas más antiguos de la humanidad. Ni que decir tiene que las viñetas en las que hay disturbios o explosiones que afectan a cualquier tipo de construcción, son absolutamente embobantes. Da igual que no haya palabras que leer, pero te quedas un buen rato disfrutando del impecable trabajo artístico.

El tratamiento de los personajes está también muy logrado. En todos se aprecia una evolución constante que te hace muy sencillo llegar a empatizar con ellos. Ahora, no te encariñes demasiado porque no para de morir gente. Paradójicamente, el carácter del protagonista principal es el que permanece más lineal a lo largo de toda la historia. Sin embargo, Kaneda, así se llama el muchacho, tiene el carisma suficiente como para conectar con el prácticamente desde el primer momento. Cuenta con todos los atributos de un héroe de shonen. Es decidido, valiente, muy terco y algo cabeza hueca. Pero lo que más llama la atención de este personaje es esto: No tiene poderes. A diferencia de otros muchos, Kaneda no va a desarrollar ningún tipo de habilidad especial durante la obra. Su instinto y los amigos que va haciendo durante el desarrollo del argumento son sus mejores armas.

Y si esta cualidad me llamó poderosamente la atención, es precisamente porque el antagonista de toda esta narración, Tetsuo, va desarrollando una serie de capacidades psíquicas que lo acaban acercando al nivel de un dios. Un detalle, que al analizar la obra aparece como la sublimación de las diferencias que existen entre Kaneda y Tetsuo prácticamente desde el principio. Aquel, el líder de una banda de motoristas juveniles, este el miembro más joven de la banda y que desea demostrar, especialmente a Kaneda, que también puede ser alguien muy fuerte. Tetsuo sufre de un fuerte complejo de inferioridad y no deja de compararse con su amigo y líder. La impresionante moto de Kaneda es la manifestación material de ese poder que Tetsuo ansía para poder demostrar ante todos y ante el mismo que es alguien perfectamente capaz. Ese complejo, se va transformando paulatinamente en odio y megalomanía al darse la aparición y evolución de los poderes de nuestro antagonista. Pero no importa cuántas proezas haga, no importa la cantidad de la gente que llegue a adorarlo como a un rey. Kaneda siempre acaba apareciendo para recordarle que detrás de toda esa parafernalia sigue siendo simplemente Tetsuo, y esto lo saca de sus casillas.

Pero sin duda alguna, el personaje más enigmático es aquel que da nombre a la obra: Akira. ¿Quién o qué es? Por lo que el manga nos cuenta es un niño de los muchos que participan en una serie de experimentos secretos llevados a cabo por el gobierno, pero no es uno cualquiera. Él fue el supuesto responsable de la explosión que devastó Tokyo hace algunos años. Cuando hace su aparición podemos ver que físicamente es un niño, pero esto es lo único que queda del ser humano original, el resto se ha ido. No hay palabras, no hay emociones, no hay expresión. Fuera como fuera, el inmenso poder que posee este personaje le ha despojado de cualquier rastro de humanidad. A pesar de esto es curioso reseñar que Akira no es malo, ni bueno tampoco, sencillamente es. Su papel en la historia se resume básicamente a estar ahí y darle nombre. Sin embargo, esto no lo hace menos importante. Las dos intervenciones en las que se comporta de forma activa, es decir haciendo algo, son de la magnitud suficiente como para poner patas arriba el escenario sobre el que se mueven el resto de personajes. Akira se asemeja más a una fuerza de la naturaleza o a un poder cósmico que a un ser humano.

Akira manga dos
En esencia esta historia trata sobre el binomio destrucción/creación. Se presenta la ciudad de Neo-Tokyo como un lugar simbólico y estandarte del triunfo de la especie humana sobre los desastres de la guerra, pero a la vez es una ciudad opresiva, donde fanáticos religiosos, activistas antigubernamentales, políticos corruptos, militares que desean controlarlo todo y científicos con pocos escrúpulos se dan cita e inevitablemente chocan. El lema que acompañó a la película y que hemos mencionado al principio es tan literal como figurado. Hay muchas fuerzas antagónicas en ebullición y la relativa calma está a punto de hacerse añicos. Los hechos que envuelven a los numerosos protagonistas son parte de este ciclo y ellos son a su vez causa y efecto de todo este mundo planteado por la imaginación de Otomo.

En un sentido filosófico, Akira se mueve en una suerte de Tesis-Antítesis-Síntesis. Al principio, todos los roles están perfectamente definidos, todo el mundo sabe lo que hay que hacer, se sigue un orden. Se produce el primer movimiento, la primera gran sacudida que va a invalidar todas las reglas del mundo anterior. Hay personajes que desaparecen y otros cuyos objetivos se modifican, se producen nuevas alianzas y se toman nuevas decisiones en un mundo radicalmente nuevo. Pero esta versión también tiene sus propias contradicciones internas y fuerzas que aún pugnan por prevalecer sobre otras. Estas contradicciones acabarán generando inevitablemente una segunda sacudida catastrófica que termina por plantear una tercera y final etapa, en la que los personajes supervivientes parecen poder asentarse ya sin problemas. Un nuevo comienzo desde cero con total libertad.
Y aquí es donde llegamos a lo más difícil de comprender para los amantes de esta obra y para cualquier persona que quiera acercarse a la misma. Ojito con los spoilers, por si aún no la habéis leído.

CIBASS Akira manga tres
Al final, el poder de Tetsuo es tan enorme que se vuelve prácticamente incontrolable. Tetsuo se desborda literalmente de sí mismo y amenaza con arrasar prácticamente con todo en un estallido de energía que podría ser lo suficientemente poderoso como para acabar con el planeta. Pero es aquí cuando Akira interviene, no de una manera consciente claro, sino sincronizando de manera instintiva su poder con el del antagonista principal. En una serie de escenas maravillosamente dibujadas vemos como una gran cúpula de luz va absorbiendo toda la ciudad, pero en vez de quedarnos fuera de ella el autor nos introduce dentro de ese domo de energía que no para de crecer. Dentro vemos restos de la ciudad deshaciéndose, mezclados con imágenes de la vida de Tetsuo y de su relación con Kaneda, nuestro protagonista que también ha resultado absorbido por ese vórtice de energía.
Sin embargo, y a pesar de la destrucción que causa, el resultado final de estas escenas no hacen hincapié en ese aspecto, sino en el contrario: La creación. El poder que una vez sirvió para destruirlo todo, ahora juega un papel limpiador para crear un mundo nuevo. No es una simple explosión, es un Big Bang que crea un nuevo universo. Y aquí volvemos a decirlo, literal y metafóricamente. Literal porque no se sabe dónde acaba yendo toda esa energía, y al parecer crea un universo nuevo en otro plano dimensional. Y en sentido figurado, aunque no exento de literalidad, porque vuelve a destruir las reglas establecidas dejando a los supervivientes listos para seguir avanzando en un nuevo escenario. No es un final feliz, es sólo un comienzo nuevo y aparentemente en paz.

Y de momento es todo. Akira es una obra lo suficientemente vasta y compleja como para escribir varios artículos sobre ella, pero el tiempo es limitado. No dejéis pasar la oportunidad de leerla y sumergiros en una historia que engancha de principio a fin.

¡LARGA VIDA A AKIRA!

CIBASS Puntuación CIBASS Cinco puntos


Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies