Aprende a trabajar en equipo con Superlópez: El Supergrupo

Por David Rodríguez, @davidjguru

Para comprender bien la importancia del trabajo en equipo, más vale un cómic de Jan que un libro de coaching. Y lo digo en serio. Si quieres ser consciente de la importancia de domar el ego, más vale una gran historieta de Superlópez que un tratado sobre budismo zen de la escuela Rinzai. Y también lo digo en serio.

¿Dónde se reúnen estas claves para la supervivencia diaria? ¿Cuál es el manual, la perfecta guía para la dominación del ego y aprender a trabajar en equipo? (bueno, más bien el antimanual, lo que no se debe hacer). Pues la respuesta es clara y basta con ir a nuestras viejas estanterías y cajas de tebeos a rescatar un incunable de la historieta íbera, un albúm que a buen seguro hemos leído un alto porcentaje de los que ahora vamos poco a poco peinando canas (aunque bien sea en la barba): El Supergrupo. Hablamos del dibujante Juan López (Jan) y las andanzas de su personaje más emblemático: Superlópez. Sácalo del fondo de la caja de los viejos tebeos y dale una oportunidad al viejo Superlópez desde la perspectiva de tus ojos de adulto: vas a flotar.

CIBASS El supergrupo de Superlopez

Y no es por la alucinante capacidad de Jan como autor para retratar espacios o reproducir en sus obras ciudades y entornos (‘Periplo Búlgaro’, ‘Viaje al centro de la tierra’, etc.), ya conocemos su metodología propia de desplazarse a zonas concretas para realizar bosquejos y croquis que sean útiles a sus futuras obras, ni tampoco a su proverbial conexión con la subcultura pop que llena de referencias, homenajes, versiones y elementos reconocibles a sus obras (‘El señor de los chupetes’, ‘El fantasma del museo del Prado’, ‘La banda del dragón despeinado’ (aventuras en Japón), etc. O incluso con la historia de las religiones (es pensar en ‘La Caja de Pandora’ y se me hace un nudo en la garganta). Sí amigos, evidentemente hubo un antes y un después de ‘Los cerditos de Camprodón’ y los escenarios cada vez se volvieron más reales. Dejando a un lado los petisos carambanales y sus petisoperías, queda como elemento único esa ‘La gran Superproducción’, crónica de un desastre anunciado en la forma de catastrófica producción cinematográfica de Tronak el Kárbaro donde no hay robots asesinos, monstruos de otros planetas ni maléficos doctores y solo una descacharrante sátira del mundo del cine.

Pero corramos hacia atrás. No se pareció nunca Jan a otros reputados dibujantes nacionales de historietas como Ibañez o Escobar. Jan siempre tuvo un sentido del ritmo, de los ángulos, del movimiento, de los volúmenes y las profundidades que le permitieron desde el principio trabajar mejor con los espacios y conseguir efectos más impactantes a pesar de la perspectiva humorística y paródica de su personaje principal. Incluso en su etapa más…¿Naif? se mostraba Jan con su obra solícitamente maduro y templado. Y de esa etapa, decido pararme en el segundo albúm (¡1979!) del superheroe nacional con bigote. El Supergrupo. Aquí parada y fonda, amigos. Es importante por el salto que supone: permite perfilar mucho mejor a ese personaje que había nacido en mil novecientos setenta y tres como una parodia del Superman de DC, prácticamente anuncia la futura separación del guionista (Efepé) y el dibujante (Jan),que tras dos albúmes del Supergrupo decidió independizar al personaje y hacerlo seguir su propio y autónomo camino. Con solo casi siete años de vida, la criatura se independizó (para bien de los lectores, asumo) y siguió su propio camino. Pero antes, en mi novecientos setenta y nueve, llegan estas aventuras que amplifican la idea de parodiar superhéroes: El supergrupo.

CIBASS El supergrupo

*Los miembros del Supergrupo de Jan y Efepé

El supergrupo está formado por una versión castiza de El Capitán América cruzada con elementos íberos tales como El Capitán Trueno y El Guerrero del Antifaz: un personaje con su propia cota de malla y los colores patrios en su uniforme, casco y escudo para lanzar al enemigo. El súper soldado de una reconquista excesivamente larga y representante de las mejores esencias del país: engreído, presumido, egocéntrico, narcisista y sin capacidad para el juego en equipo (aunque este es un factor común en todos los miembros de este grupo). El Capitán Hispania.

En la siguiente posición, tenemos a El Bruto, versión bizarra de ‘La Cosa’ Ben Grimm y miembro de Los Cuatro Fantásticos. Misma esencia (agresividad y malas pulgas), personalidad parecida (primero golpea y después preguntas) y aproximado sentido de la paciencia (ninguna). El Bruto es nuestro personaje compuesto de ladrillos como una buena playa mediterránea (de hecho y significativamente en cuanto puede elige irse de vacaciones a Grecia) , y que sin embargo se proclama a si mismo como ‘el más listo del grupo’ e incluso a ratos se le ve trabajando en el laboratorio con fórmulas y probetas.

A continuación llega La Chica Increíble, una versión ligera de superheroínas como La Chica Maravillosa y vestida con un traje demasiado parecido a una de las primeras encarnaciones de Jean Grey como el Fénix (patrulla X) que se peina, elige maquillaje, lanza rulos de permanente a sus enemigos, los ciega con su laca especial o los detiene con su súper secador de pelo mientras reclama igualdad para las mujeres y denuncia los machismos y micromachismos internos del grupo a golpe limpio. Un toque femenino (que no feminista) algo polémico bajo las perspectivas actuales. Pero así es el supergrupo. Lo normal o correcto no forma parte del equipo.

El mago, sosías del Doctor Stephen Strange (Doctor Extraño): místico del grupo, intelectual, soberbio, pedante, distante con respecto al resto del grupo y alejado de los mundanales problemas (hasta su forma de hablar es diferente, ojo a los bocadillos con sus textos).

Latas, una versión light de Iron Man cruzada con La Visión (Vengadores), pero en este caso un hombre de hierro (parte de Tony Stark) sin hombre dentro (parte de La Visión). Un androide creado por un supervillano al que encuentran dentro de unas instalaciones y tras electrocutar a SuperLópez (vapulear a nuestro hombre de acero es condición fundamental para entrar en el grupo), último miembro del grupo.
Y más allá que los propios personajes, sigue habiendo espacio para el homenaje a los cómics clásicos de superhéroes: la secuencia donde el supergrupo debe elegir al líder mediante votos, bien puede ser un homenaje a una secuencia parecida de la serie de Los Cuatro Fantásticos (Fantastic Four #23, 1964) en la que los miembros de los Cuatro Fantásticos intentan elegir a un líder por los mismos métodos (y dándose entre ellos los mismos argumentos durante las discusiones que el supergrupo que nos atañe) y obtienen los mismos resultados: cada uno se vota a si mismo.

CIBASS Los cuatro fantásticos

*Los cuatro fantásticos intentan elegir líder en Fantastic Four #23, 1964

Las aventuras de este dislocado conjunto (tardarán algunas páginas – y álbumes – en convertirse en un verdadero equipo) son de lo más catastróficas posibles: capaces de llegar seis horas tarde a la escena del crimen, o de bloquear una investigación sobre el terreno por sus propios conflictos internos: el supergrupo es un verdadero desastre donde todo se comunica a base de gritos y hostias. Hostias como panes, golpes a cada conversación, en cada intento de alcanzar acuerdos, agresiones en cada proceso de toma de decisiones. Y es que obviando el tema de los golpes, ¿Quién no ha sentido la terrible frustración que muestra nuestro Súper hombre de acero viendo que un conjunto de personas con objetivos relativamente parecidos no es capaz de convertirse en un verdadero equipo? Además ya sabemos que la configuración de un equipo es prácticamente el verdadero problema. Con ello resuelto ya pueden venir todos los demás, pero fallando la base, cada experiencia es un desastre y un drama. Y en esa angustia que es capaz de llevar al llanto desconsolado a nuestro protagonista se encuentra la empatía que todos y todas podemos aplicarle: Sí SuperLópez, te entendemos. Muchos de nosotros y nosotras hemos intentado lo mismo con parecidos resultados decepcionantes.

A través de otra ventana algo más ‘Freudiana’, el supergrupo resulta una de las lecturas y visionados más interesantes de la obra de Jan. Si bien Jan hereda esa especie de tratamiento fálico-nasal desmedido de otros autores anteriores como Ibañez (y posteriores como Cera) y se sirve de ello a modo de signo gráfico de poder y categorización jerárquica, en esta historieta resulta muy, muy representativo. Tanto a nivel de la arquitectura argumental del relato como en la estructura gráfica el planteamiento de las situaciones se puede relacionar directamente con la proporción nasal que como un falo no-censurable dota al protagonista de un rol, poder y proposición. Las narices más grandes pertenecen a los dos personajes más carismáticos del equipo, con más personalidad y que de hecho son los primeros en aparecer en el relato. En la segunda clasificación estarían (siempre categorizados por el volumen del apéndice nasal) el mago y el bruto, con menos poder y de presencia más testimonial en el equipo. Luego la chica increible, única mujer del grupo (carente de pene, nariz normalizada), pero el caso final es llamativo: Latas, el androide sin nariz presente en un cara ausente del signo de poder por antonomasia en los historietistas íberos. Latas, como un eunuco cibernético que pese a tener una personalidad y encuadre masculino se ve reducido cruelmente a realizar tareas del hogar y a servir de esclavo-lacayo al resto de sus compañeros: friega, plancha, sirve bebidas. Y que además en cada pelea siempre queda el último, desmembrado a la mínima oportunidad y ausente de casi todos los procesos de tomas de decisiones. En esta historieta, la nariz es signo de poder pero sobre todo de la capacidad de dar más hostias al resto de compañeros, aquí el liderazgo tiene en lo nasal su primera representación.

Pese a no ser la mejor de las aventuras de SuperLópez ni en general (hay historias mucho más efectivas, interesantes y divertidas) ni en particular (acotando el segmento a esta primera época, esta aventura se encuentra en el lado opuesto a la aventura de 1983 ‘La Caja de Pandora’ – para mi la mejor aventura-), es un relato entretenido y dinámico. Máxime si como yo, tienes en tu poder la edición en formato álbum de esta historieta de 1988 por parte de Ediciones B (heredera de los derechos de Bruguera), que entre otras características tiene el color absolutamente descontrolado, consiguiendo que un mismo personaje luzca en cuatro sucesivas viñetas con cuatro colores diferentes, generando un ‘efectillo’ algo lisérgico. Por otro lado, me impide dar una mejor valoración el hecho de que al no estar concebida inicialmente con el objeto de ser editada en formato álbum (las páginas originales de esta aventura fueron publicadas originalmente en 1979 en la revista Mortadelo Especial en los números 64, 66, 68 y 70-73), y que en realidad la historia no es autoconclusiva: el arco principal del relato no se cierra en este álbum, que termina en una especie de Cliffhanger que deja al lector involuntariamente comprometido a comprar el siguiente álbum para conocer realmente el desarrollo de la trama principal.

CIBASS El supergrupo a todo color

*Festival del color dislocado en la edición

Por el camino quedan extraños detalles tales como que el supermalvado diga en su primera acción ‘El supergrupo dejará de ser un estorbo’ (un segundo después de que nuestros heroes den por creado al equipo – ¿Desde cuando lo ha sido?-), que el capitán Hispania vaya perdiendo y recuperando sus guantes según la viñeta al igual que las orejas y las líneas de la cabeza de Latas. Pecadillos veniales. Sea lo que sea, una historieta larga de SuperLópez de la primera etapa siempre será bienvenida: vendrá con una sonrisa debajo del brazo.

Ahora bien, antes de despedirme me veo obligado a preguntaros:
¿Quién quiere ser el jefe? ¿Y el segundo jefe?

 

CIBASS Puntuación CIBASS Tres puntos y medio


2 Responses to “Aprende a trabajar en equipo con Superlópez: El Supergrupo”

  1. JediMaster says:

    Me ha encantado la reivindicación de Jan, probablemente el mejor autor de comics que ha dado nuestro país y me da la impresión de que está infravalorado.

    Saludos y a seguir

  2. María Rey says:

    Jajajajajajajajajaja

    genial, en casa teníamos este tebeo. Creo que era de mi hermano Luis. Inolvidable.

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