¿Sueña el underground con vender como un mainstream? (25 años de Subterfuge)

Por David Rodríguez, @davidjguru

Entre que el underground pueda ser un timo y un fracaso o bien que sea una dimensión de absoluta e ideal libertad creativa debe haber un término medio. Yo lo intento buscar bien porque creo que puede haber una zona útil, bien porque lo mismo con las nuevas leyes ciscarse explícitamente en algo puede ser un nueva tipología de terrorismo o algo así y tampoco es que uno quiera ver el tiempo pasar desde el ventanuco de una celda. No tengo madera de Torete.

En cualquier caso y siendo sincero desde los primero párrafos debo decir que este bien podría ser un artículo de esos de carrozón nostálgico que mira para atrás. No en vano, todo esto del underground, de Subterfuge y las historias que se cruzan en torno a esta marca viene de atrás y de hecho, de hace ya casi más de veinticinco años (mientras escribo estas líneas ya debería haber cumplido casi veintiséis). Hablamos de otro país, de otro rollo, de otros colores. Lo único que no ha cambiado son las inquietantes figuras de Miguel Ángel Martín (a mi siempre me han puesto nervioso)

CIBASS Logo de Subterfuge

La identidad de Subterfuge creada por Miguel Ángel Martín

Vale que sí, que ahora mismo estamos jodidos y que el plan en el que andamos no pinta nada bien. Pero al menos ya vamos desboinados. En aquel lejano 1989 ni siquiera nos habíamos quitado la boina: solo necesitas ver las primeras pelis de Almodóvar para preguntarte si era España (con perdón) o Yugoslavia. Joder, era un país pre-Expo 92 y pre-Olimpiadas. Este es el rollo carrozón del artículo. Si te acuerdas de aquello, es que ya tienes una edad. Lo siento.

La movida es que los andábamos por la calle por aquellos tiempos y empezábamos a entrar a antros (digo bares) o a movidas sociales rollo okupa (era joven y débil de carácter señor juez) también empezamos a leer. En esos cocederos se movían revistas chungas, fanzines y otras cosas como el monográfico. En aquellas noches empezábamos a encontrar una “tercera vía” (¿voy mejor señor juez?) que consistía en no tener que elegir entre Bruguera o Marvel: había un camino poblado por autores del país que dibujaban cosas que rompían para siempre las sacrosantas estructuras narrativas de los cómics que conocíamos. Joder, y encima solían ser asquerosas, blasfemas, violentas y extrañas. Al menos eran capaz de llamar tu atención. Tenían sabor y tenían olor. Aquellas cosas eran el Comix.

Con estos mimbres se tejió la base de lo que con algunos años más tarde tal vez sea uno de los sellos musicales más particulares del suelo patrio: Subterfuge. La retrospectiva que permite ver como un sello discográfico se convierte en una agencia de comunicación prácticamente 360º (hasta con departamento de producción de eventos) a partir de un limitado fanzine en circulación es alucinante también. Y lo mismo una muestra de lo que Don Mariano le decía a su contable: “La vida es resistir”.

Que Subterfuge tenga los méritos de haber sido el principal sello musical independiente del país tiene su aquel, o que repasando hitos nos trajese aquel “Devil come to me” de cuando los Dover medio molaban, o poner en el mapa de nuevo Fangoria (esto me cuadra en el texto pero no estoy creyendo en ello, señor juez). Bueno y también movieron a Marlango, que eso también medio mola, ¿no? (miro al jurado).

El caso es que tengo entre mis manos en este momento el especial 25 aniversario de Subterfuge y puedo decir que me parece una herramienta fundamental para los nostálgicos ahora que no volveremos a ser punks. Una edición bastante cuidada y elegante compilada por Autsaider Cómics a partir de una selección de autores publicados por el fanzine original que intenta recuperar con muy buena intención el espíritu original de la explosión del comix que abarcó desde finales de los 80 hasta mediados de los 90. Una bomba de relojería salvaje de contenidos que lo mismo hacía mucho, mucho tiempo que no revisitabas. Yo desde luego, muchísimo.
Acostumbrado a seguir a Paco Alcázar con sus aventuras de Silvio José ya había olvidado aquellas historias de terror sangriento en ese formato tan desconcertante con mutilaciones, incestos, violaciones, et. Joder que viaje en el tiempo. O sus “Porque te gusta” con sus extrañas reflexiones inquietantes. Otro rollo completamente diferente. Viva el comix.

CIBASS Antiguas historias de Paco Alcázar

Antiguas historias de Paco Alcázar

O las aventuras visuales de la mocopandilla de Joaquín Ladrón, un equipo de aúpa bastante reventao. O los trabajos de Sergio Córdoba, Chema García o los hermanos Gallego (grandes animadores). Que tiempos colega. Pero mención especial para la cebolla asesina. Que ese personaje sí que se merece su adaptación en Hollywood y un apartamento en Torrevieja: para quienes no tuvisteis el gusto de conocerla, es la historia de una cebollita que a causa de unos vertidos nucleares muta y se convierte en un bulbo psicópata y asesino que deambula por un universo propio de vegetales y frutas mutadas teniendo mil aventuras de sangre, violencia y amor (platanita sexy, esa dulce fulanilla). No importa que sea una sociópata peligrosa y además no tenga pilila. Yo la sigo encontrando adorable. Tal vez por esta creación del genial ilustrador Javirroyo sea la única por la que el tiempo no haya pasado igual que para el resto de la selección contenida en esta edición. Nuestra cebolla favorita parece envejecer bien.

CIBASS La Cebolla Asesina de Javirroyo

La Cebolla Asesina de Javirroyo

Como decía, un buen viaje al pasado por 20 euros (mucho más barato que llenarle el depósito al DeLorean) en una edición muy, muy cuidada. Que además viene complementada con las correspondientes retrospectivas de Carlos Galán y Borja Crespo, además de una introducción pasivo-agresiva por parte de Carlos Areces, tal vez el más famoso y chanante creativo rechazado por la editorial y que trece años más tarde se toma su pequeña vendetta. Está bien.

En definitiva es una historia de otro país, de otro tiempo, de otros yoes. De cuando creíamos que los intereses de nuestra tribu eran los de todo el mundo, porque seguramente nuestra tribu tuviese un tamaño descomunal para los círculos en los que andamos ahora.
De cuando nos molaba provocar y ser provocados. De antes de hacernos algo más victorianos.

Ideal si en el día a día ya no te acuerdas de ti mismo cuando eras tú.

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3 Responses to “¿Sueña el underground con vender como un mainstream? (25 años de Subterfuge)”

  1. Comiquero69 says:

    La verdad es que estas ediciones tienen pintaza. A ver si puedo echarle un vistazo en alguna librería.

    • Comisario Renko says:

      Yo lo he visto en librerías y el formato mola un huevo. En cuanto a contenido, llevo unos días dudando si comprarlo o no, la verdad. Veo que aquí le dan 4/5 y tratándose de un producto para nostálgicos como dicen aquí…quizá caiga :-)

  2. Cecilyn says:

    Jo… no se dónde estaba yo mientras pasaban todas estas cosas :__(

    Y leías un fanzine llamado Papa aliñá? lo hacían mis amigos del instituto, ya desde sus respectivas facultades.

    Pero yo… no se dónde estaba yo. Bueno, metida en casa, seguramente.

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