Sesión triple Grindhouse: Bud Spencer & Terence Hill

Por JD Romero

Hubo una época en que no hacía falta ser un asiduo del Winstrol, el gimnasio y la depilación a cera caliente para ser un héroe de las películas de patadas y puñetazos, un tiempo en que un orondo barbudo y su enclenque amigo podían asegurarse la victoria ante treinta o cuarenta adversarios, y sin tener conocimiento de artes marciales. Mariconadas las justas.
Carlo Pedersoli y Mario Girotti son el dúo más icónico de la infancia de los niños criados a finales de los setenta y a lo largo de los ochenta en toda Europa, especialmente para los que nacimos en el mediterráneo. Más conocidos como Bud Spencer y Terence Hill, significaron una parte importantísima de nuestra niñez y es que estos dos italianos (nacidos en Nápoles y en Venecia respectivamente) competían en los barrios de clase media en diversión con las súper producciones de Spielberg o Lucas. Si los americanos tenían buenos diálogos nuestros amigos italianos tenían concursos de cerveza y salchichas, si en Hollywood había grandes efectos especiales Spencer y Hill repartían mamporros cada veinte minutos y, al final, los herederos del vídeo comunitario y el videoclub acabamos viendo en esta pareja un seguro de diversión; entretenimiento sin rodeos para los pequeños españoles del momento, esos que crecimos entre bocadillos de nocilla y cola-cao como supuesta fuente de salud.

CIBASS Terence Hill y Bud Spencer

En Can it be all so simple blog no atendemos necesariamente a razones objetivas de calidad y factura, tenemos ‘Masters del universo’ (la de Dolph Lundgren) en blu-ray y de vez en cuando nos ponemos los dos primeros largometrajes de ‘Las Tortugas ninja’ (1990 y 1991) entre muchos otros filmes que, sin ser parte de la contracultura y el snobismo, formaron parte de nuestra puericia en VHS. Y es que uno no puede ser objetivo cuando lo ha pasado tan bien frente a un televisor en un momento tan importante en la formación de la personalidad, una y otra vez volvemos a esas películas porque por una parte nos ofrecen diversión para cerebros que quieren estar apagados después de un largo día de trabajo y por otra parte -y de algún modo- queremos revivir los mejores momentos de nuestra vida una y otra vez.
Volvemos a nuestra sesión triple Grindhouse (donde, como saben, rescatamos sesiones de cine con sabor para tardes lluviosas) de la mano de Bud Spencer y Terence Hill con la revisión de tres clásicos, y es que no hay problema lo suficientemente grande que no se puede arreglar a puñetazos. Viva la cultura, alimento del alma.

 

Par-impar (1978)

Dirigida por un clásico del spaghetti western como Sergio Corbucci (responsable de las ponderadas ‘Django’, ‘Salario para matar’ o ‘El gran silencio’) y asiduo del dúo que hoy nos ocupa el filme nos cuenta la historia de Charlie y Johnny, dos medio hermanos de diferente personalidad que intentan ganar una cuantía respetable de dinero mediante el juego para la ficticia operación de vista de su padre.
Rodada en Florida y con el mundo del juego y las apuestas como eje central la película se muestra levemente más enrevesada que el resto de la filmografía de los italianos, una divertida película (aun revisándola en pleno 2014) que no deja de ser una sucesión de gags dentro de una historia (que en momentos no sabe muy bien a donde va) pero que no pierde el ritmo a pesar del alargamiento innecesario de algunas escenas.
En cada momento uno sabe quienes van a ser los malos de cada escena porque van ataviados con ropa de gangster y todos, absolutamente todos, fuman grandes puros. Hipérbole de un icono americano visto desde los ojos de los europeos de segunda, como ya pudimos ver en el spaghetti western.
‘Par-impar’ da lo que se espera entre chistes básicos, demostraciones de hombría, tópicos americanos y escenas de mamporros marca de la casa, no es de las mejores del opuesto dúo de italianos pero es un buen arranque para nuestra sesión Grindhouse. Placer culpable como el resto de la cinematografía de Spencer y Hill.

CIBASS Bud-Spencer-y-Terence-Hill-dossuperpolicias

Dos superpolicias (1977)

Rodada también en Florida, este clasicazo empieza directamente yendo al grano (con mamporros), aunque no tiene más de tres o cuatro escenas de acción a lo largo de todo el metraje, de modo que más bien podíamos considerarla una comedia. Desde el arranque uno tiene la sensación de más ‘película’, hablando en términos de factura. El filme está dirigido por otro de los habituales de Bud Spencer y Terence Hill (Enzo Barboni) que siete años antes se había hecho cargo de la legendaria ‘Le llamaban Trinidad’, también de nuestro dúo de italianos y película que se merece un artículo por sí misma.
Con un humor vasto, aunque ya con otros recursos más exquisitos como la ironía, el filme nos narra la historia de Wilbur y Matt, dos buscavidas que por error acaban en la oficina de alistamiento de la policia, a pesar de sus vanos intentos por no ser reclutados acaban siendo seleccionados y se verán obligados a luchar contra una banda de mafiosos.
‘Dos superpolicias’ es una de las películas más populares del dúo italiano, con escenas míticas como la del estadio de football, la del salon recreativo y los comunes -y siempre efectivos- destrozosde vehículos. El filme consigue sacarte un par de sonrisas más allá del placer cutre-kitsch que supone y con un ritmto narrativo mucho más efectivo que “Par-impar”, hace que sus -atención- dos horas de metraje se pasen velozmente. Cine en mayúsculas a la altura de Kurosawa o Fellini.

CIBASS Y si no, nos enfadamos

Y si no, nos enfadamos (1974)

Terminamos nuestra sección triple de cine con aroma (como diría nuestro amigo Furillo) con la película más popular de esta pareja de actores y obra cumbre del cine como expresión artística. Rodada entre Madrid y Roma e intentando que parezca Estados Unidos el filme se muestra excesivo, seguro de si mismo y se permite licencias como que no haya una sola línea de diálogo durante los primeros diez minutos. Cinta experimental para mentes inquietas.
Kid y Ben ganan un buggy rojo (con capota amarilla) del que rápido se enamoran, pero el vehículo en cuestión es destrozado por la mafia, que quiere acabar con el parque de atracciones cercano al taller donde trabaja Ben. Nuestros protagonistas comenzarán una vendetta personal contra la mafia (dentro de la cual podemos ver a Donald Pleasence, han leído bien) que no cesará hasta que los malignos hombres del hampa les compren otro buggy semejante.
Obra maestra del tardofranquismo rodada en una ciudad en la que todo está en español pero que se paga en dólares, donde los malos fuman puros (otra vez) y visten como gángsters de los años veinte. Entretenidísima película ataviada con una pegadiza banda sonora de los hermanos De Angelis, el broche perfecto para una sesión de cine extinto.

 

Come with me for fun in my buggy


2 Responses to “Sesión triple Grindhouse: Bud Spencer & Terence Hill”

  1. TroyMclure says:

    Los putos clasicos,ya estabais tardando!

  2. […] Nacido en Nápoles a finales de los años veinte este gigante italiano cuyo nombre real es Carlo Pedersoli no sólo fue campeón de natación durante su juventud, sino que ha tocado diferentes disciplinas artísticas como la de guionista, productor e incluso compositor y cantante. Bibliotecario durante muchos años antes de ser actor y figurante de Quo vadis hoy nos gustaría dejaros con un listado con más sabor de lo habitual: Diez fotos de Bud Spencer que muy posiblemente no habíais visto en otra parte. Y si os quedáis con ganas de más, no dejéis pasar nuestra propuesta de sesión triple Grindhouse con películas de Bud Spencer y Terence Hill. […]

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