Tres historietas para conocer a Furillo, el Robert Crumb de Zaragoza

Por David Rodríguez, @davidjguru

Dicen de Furillo (y de forma bastante reiterada) que es algo así como el ‘Robert Crumb español’. Pero a mi el símil se me queda algo corto. Bueno, mejor dicho muy corto. Sí, se que es el título de este artículo y parece un poco raro que entre a refutarlo prácticamente desde la primera línea, pero ya sabemos que hay vida mucho más allá de las direcciones URL amigables, el uso de palabras claves en los títulos y todo eso. Y no está mal comenzar así por ir ironizando un poco.

furillo mítico

*Ignacio Murillo, Furillo. Zaragoza 1976

Ignacio Murillo, Furillo (Zaragoza, 1976) historietista mítico y seguido por una selecta minoría de fanses que podrían declamar al unísono que no, que Furillo es mucho más que Robert Crumb. Que Furillo le mea en el hombro mientras le adelanta. Y por la derecha. Y digo esto con conocimiento de causa y basándome en tres bases fundamentales, principios resumidos que intentaré desarrollar con la venia de este tribunal.
En primer lugar, permítanme decir que a pesar de haber leído a Robert Crumb (y considerarlo algo sobrevalorado), nunca, en ningún momento he llegado a sentir tanto asco como al leer a Furillo. Y eso es un valor, sobre todo cuando forma parte de la intención buscada.
En segundo lugar, Furillo tiene a su favor a todo un acervo cultural exquisito, explícito y excelente del que nutrirse: la españa profunda( y no tan profunda) es un campo de juego inabarcable en el que recrearse y encontrar inspiración.
Por último, me gustaría argumentar que tal vez se arriesgue mucho más allá Furillo llevando su chanza a todos los planos sociales plagados de ‘bienpensantes’ y de aparente ‘corrección política’. En un país de talibanes de cualquier orden, Furillo no deja títere con cabeza con respecto a la homosexualidad, la heterosexualidad, los políticos de derechas, los políticos de izquierda, la infidelidad, la fidelidad, las creencias religiosas, el ateísmo, los niños, los ancianos, los ricos, los pobres, los blancos, los negros, los proxenetas, los moteros, los cocineros…es difícil encontrar a alguien que pueda llegar a encontrarse de frente con todos los colectivos posibles de una sola vez. Y ahí está él, tirándolo todo, enfangándolo y burlándose de los peores tics de cada sector. Y gente como nosotros, como yo, nos reimos con ello. Y esto lo recordamos cada vez que huyendo de una cervecería franquiciada de esas que no tienen espíritu alguno acudimos a una tasca vieja. Ahí nos sentimos comprendidos por Furillo.

Como conocí a Furillo (How I met Furillo)

Cuando era joven (más aún) y estudiaba en la Universidad, algunos trabajos surrealistas me permitían algunos lujos hoy impensables como salir a tomar algo, cenar fuera o incluso ir a la Universidad. En aquel contexto yo pensaba que la noche era verdad y que el destino manifiesto del hombre y la mujer era la vida nocturna. Una buena noche reparé en un montón de fanzines apilados en una barra y ahí tuve mi primera epifanía: se trataba del ‘Monográfico’, una plataforma creada por Luan Mart, una especie de revista-guía de ocio que anunciaba bares de todo el país y compartía contenido de diversos autores plásticos y literarios: a día de hoy me resulta increíble pensar que allí la serie ‘Coños’ de Juan Manuel de Prada se codeaba con el ‘Diccionario Pánico’ de Fernando Arrabal, o con Quim Monzó y muchos ilustradores. Y ahí estaba Furillo, con su personaje ‘El Maestro’: esa especie de anciano decrépito y achacoso con más de ciento veinte años de edad, que se caía a trozos, que prácticamente vivía en una tasca alimentado por la dueña que era a la vez su amante (y más cosas que luego descubriremos). Y todo esto era gratis (para el lector). Sí amigos, Furillo y El Maestro me salvaron de muchas noches de aburrimiento y de conversaciones intrascendentes. Ya solo quería leer el Monográfico, lo pedía en los bares, me los llevaba a casa por muy grande que fuese la cogorza y los coleccionaba. Y eso me llevó a querer investigar un poco más sobre algunos autores (salvo Juan Manuel de Prada, claro).

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En uno de mis viajes por el País Vasco descubrí una revista underground que en aquel entonces solo se vendía allí. En sus páginas pude encontrar, por fin, mi Santo Grial particular: allí estaban parte de los historietistas más salvajes del país. Algunos eran desconocidos, otros publicaban en medios más ‘mainstream’ como El Jueves pero aquí aparecían liberados y sin censura. Para mi fue una fiesta. Estoy hablando del ínclito TMEO. La casa real pidió la retirada de El Jueves por injurias a la corona, pero el TMEO llevaba años haciendo burla del conflicto vasco, de la monarquía y de todo en general. El Jueves sacaba a los príncipes follando en portada, pero el TMEO los había sacado ya abortando o pariendo en un WC. Ventajas de ser underground y que te lea poca gente. Una salvajada.

El caso es que me hice fan de Furillo y sus disparatadas aventuras. De su trazo certero, de su entintado agresivo, de su obsesión por los detalles secundarios, por las descripciones gráficas de elementos ponzoñosos, del fuerte enfoque connotado de su gráfica que me activaba cientos de mensajes simbólicos y en definitiva de su representación de lo real basado en la peor de las caras posibles, frente a la cual resulta casi imposible salir indemne.

Era como si aquellos niños que habíamos crecido con las historietas de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape o SuperLópez nos hubiésemos hecho mayores y por el camino hubiésemos ido tomando consciencia de nosotros mismos, aceptando nuestra propias parafilias y alimentando nuestras pulsiones morbosas. Así funcionaba Furillo. Te daba un asco increible, te hacía incomodar de verdad. Pero no podías parar ni de leerlo ni de reir.

No sé si me entiende bien. Quiero decir, si me explico bien. Mejor voy a pasar a enunciar algunas historietas del autor (y porque es el título del artículo) para ilustraros mejor.

1-El Sr. López en ‘Viva Escandinavia’
Un personaje muy español: el señor López es una especie de sosias del gran actor José Luis López Vazquez, en versión bizarra y desatada. Un señor que sueña con viajar a la playa en vacaciones y azucararse el churro con extranjeras, mientras recibe palizas de hombretones finlandeses y acumula fracaso tras fracaso. Todo mezclado con sudor, playa y eyaculaciones precoces a la hora de untar crema protectora en las espaldas de nuestras nórdicas turistas.

Seiscientos, hoteles de mala muerte y botas de tacón cubano en un cover setentero y grotesco de las películas ‘españoladas’ de nuestro cine. Altamente recomendable.

2- El Maestro en ‘Los orígenes del Maestro’
Tal vez el personaje más mítico de Furillo. De historias de una página normalmente, aquí aumenta la duración hasta llegar a las diez páginas con un relato Furillesco sobre los orígenes de tan singular personaje: conoceremos el origen freudiano de porque se le va el vientre cuando sube en autobuses, su vida en el pueblo, sus ‘amores’ de juventud y algunos de sus trapicheos.
Al final, en un inesperado giro de guión, descubrimos la relación existente entre el Maestro y su amante ‘La Toñi’. Estos si que son unos orígenes bien entretenidos  y no los de Lobezno. Por el camino heces, ventosidades, ancianas vomitando, un autobús casi completamente cubierto de vómitos, penes y embarazos no deseados. Altamente recomendable.

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3-Un mundo de mierda
Tras décadas de generar basura y desechos, bajo la corteza terrestre se ha formado una civilización de personas hechas literalmente de mierda. Con un atrevido plan, se proponen secuestrar a los grandes líderes de la tierra para dominar el mundo superior. Con ese objetivo buscan el secuestro del rey de España pero debido a unos problemas crónicos de visión (“¿Cómo crees que verías tú con los ojos llenos de mierda?’’ clama el emperador Prof III) se confunden y secuestran a un pobre mamerto oficinista. ‘Escape from the planet of the apes’ sumada con ‘La fuga de Logan’ en versión coprófila. Altamente recomendable.

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Grandes historietas con las que pasar un buen rato de risas e incomodidad. El universo Furillo en toda regla. Y además existen también otras historias que valdría la pena introducir:

San Buffetto’ La historia de un sacerdote católico que un buen día descubre que sus cuescos huelen a rosas y es llevado ante el papa, que lo ordena santo bajo el nombre de ‘San Buffetto’. Afortunadamente un detective descubre la verdad: el origen del milagro es un ambientador en aerosol introducido por el orto del clérigo en una sesión de juegos homo-eróticos.

Nosotros llegamos primero’ una historia de espionaje, guerra fría y ciencia ficción. La conquista de la luna por parte de un generalísimo de edad avanzada que usa pistolas que disparan lefa contra sus enemigos comunistas. Alucinante.

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Otras historias del autor: ‘Los devastadores efectos de las tapas tóxicas’, ‘Yo amé a un cebador’ (una historia de amor obeso con final fatal) y además un plantel habitual de vagos, desempleados, desharrapados y chicas de mala vida como Gervasio Ortega ‘El Panzer’, el Doctor Menguelez, Charles Bronsez, Los vagos motorizados, los maricones del infierno, el hombre que inventó el Rock’n’Roll, las chicas del Tiki Top-Less o las del ‘Guarra’s night Club’. Un universo propio lleno de escarabajos, cucarachas, moscas, tampones usados, preservativos colmados, escobillas sucias y algún que otro truño. El universo personal de Ignacio Murillo, Furillo. Recogido en álbumes como ‘Donde hay pelo hay alegría‘, editados en sus dos volúmenes dentro de la colección TMEO a través de ‘Ezten Kultur Taldea‘.

‘Por su obra lo conoceréis’


4 Responses to “Tres historietas para conocer a Furillo, el Robert Crumb de Zaragoza”

  1. The Maizo says:

    Furillo es un referente del humor más bestia y escatológico. Él y Piñata son lo más bestia que he conocido jamás en ningún tebeo del mundo.

  2. […] recopilábamos información y materiales para nuestro anterior artículo sobre el dibujante Ignacio Murillo (Furillo) tuvimos una pequeña epifanía. Recorriendo números […]

  3. […] recopilábamos información y materiales para nuestro anterior artículo sobre el dibujante Ignacio Murillo (Furillo) tuvimos una pequeña epifanía. Recorriendo números atrasados del TMEO, Monográficos y otras […]

  4. […] las potencialidades que el hipervínculo nos ofrece para visitar nuestra entrevista al autor y  una revisión de tres de sus trabajos. Pero una vez hechas las presentaciones preliminares y parafraseando al maestro, pasemos a la […]

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