Dune de Jodorowsky, la película que no pudo ser (segunda parte)

Por David Rodríguez, @davidjguru

“Cualquier camino, si se sigue hasta el fin, no conduce exactamente a ningún lugar. Escalad tan sólo un poco la montaña para comprobar si es una montaña. Desde la cima de la montaña, no podréis ver la montaña.”

-Proverbio Bene Gesserit

(Viene de la primera parte)

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Alejandro Jodorowsky Prullansky, nacido en 1929 en Chile y artista absoluto, vital, constante. Viene de tocar muchos palos y todavía le quedan algunos más explorar. Incansable, inclasificable y loco genial: cuando se proponga adaptar ‘Dune’ a la gran pantalla se sentirá llamado por un fin superior: anda buscando una transformación global, un estado superior de consciencia que el planeta debe alcanzar. Considera ‘Dune’ un nuevo mito cultural y desea hacer algo que se encuentre a su altura (y a la de su ego). Nada será suficiente, todo tendría que estar a la altura de su megalomanía artística. Estamos en los finales de 1974. Pero retrocedamos unos años antes.

Lleva jugando con el cine varios años. Desde su primera película, la adaptación al cine de “Fando y Lis” la obra de teatro de su amigo Fernando Arrabal. Juega con mitos, arquetipos, signos y símbolos para construir una ópera prima que casi le cuesta la expulsión de México. Si como pensaba Luis Buñuel el arte tiene que cumplir la función de provocar a la burguesía, objetivo conseguido. Jodorowsky ha creado una obra extraña que a nadie deja indiferente. Y básicamente este será el efecto principal de su producción cinematográfica. Escudriñemos al general en su laberinto:

Pero si algo tiene el escándalo es que consigue notoriedad. Roman Polanski lo defiende, los medios se hacen eco internacional y en pleno año 1968 es puesto en el mapa cultural. O contracultural.

Esto de la contracultura no es nada trivial y en esta historia demostrará tener cierta relevancia. Nacida contestataria hacia el sistema y la superestructura, en su proceso alteró algunos síntomas, pero no fue capaz de transformar la raíz misma. Orientada en diferentes ramas, consiguió poner encima de la mesa grandes temas como la homosexualidad, la ecología, las culturas aborígenes, etc. Pero fue incapaz de atacar la base y de hacernos comprender que el capitalismo era capaz de otorgar la categorización de mercancía a todos los elementos posibles, incluido el arte contestatario. Pero no nos pongamos demasiado marxistas. Al fin y al cabo, si al final no aspiran a transformar la base principal ¿que más da que intenten generar ciertos pequeños cambios mientras dejan dinero en caja?. Y no hace falta mirar a Mick Jagger para ver al joven rebelde evolucionado y transformado en anciano empresario internacional. El sistema recoge sus propias contradicciones para hacerlas rentables, hasta los productores de Michael Moore lo saben. Se admiten apuestas arriesgadas.

Tras dos películas casi inclasificables como El Topo y La Montaña Sagrada, Jodorowsky es un conocido miembro de esto de la contracultura y además muy reputado. Se mueve por todo el mundo occidental como pez en el agua, John Lennon se ofreció a producirle la última, George Harrison quiso ser su protagonista y Mick Jagger no sabe como acercársele en las fiestas. Han pasado varios años desde que fue censurado en la televisión mexicana por destruir un piano a martillazos, pero no ha perdido carácter. Las fiestas y la fama no le amedrentan: lo hacen buscar cada vez algo más trascendente.

Así que en este contexto se entrega a la actividad febril de construir esa visión cinematográfica sobre ‘Dune’. Lo primero: conseguir los derechos. Se lo propone a Michel Seydoux, un joven burgués francés con recursos que distribuyó su Montaña Sagrada y este le da vía libre para ponerse a trabajar: con los derechos comprados, se dispone a reunir a un equipo técnico joven y capaz para construir toda la fase de pre-producción. La parte visual queda esbozada desde el principio:

“No quiero que el hombre conquiste el espacio en las naves de la NASA. Esos campos de concentración del espíritu, esos inmensos congeladores que vomitan imperialismo…”

La estética debe apartarse de la asepsia tecnológica “made in Hollywood” y encarar mejor el caos del universo con colores y formas atrevidas y avanzadas.

Recluta para el proyecto a jóvenes artistas que con el tiempo se convertirán en leyendas de la industria cultural: Jean Giraud (Moebius) se encargará de dibujar escenas, secuencias, personajes y vestuario.

 

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*Alejandro Jodorowsky, un soldado Sardaukar diseñado por Moebius y el propio Moebius

Christopher Foss se responsabiliza de plasmar esa tecnología en forma de armas, vehículos y naves espaciales, Dan O’Bannon se encargará de construir efectos y hacer del guión una estructura consistente, H.R. Giger intentará diseñar todo lo referente a la casa Harkonnen incluyendo su planeta principal Giedi Prime y sus palacios.

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*H.R. Giger trabajando en su taller

La apuesta es enorme: Jodorowsky se propone contar con grandes grupos de rock para construir la banda sonora de la película ¡uno para cada planeta! Magma, Gong, Mike Oldfield, Tangerine Dream, Pink Floyd…

Y si la banda sonora quiere ser enorme (como cada apartado del proyecto) el plantel de actores no puede quedarse atrás. Jodorowsky quiere a Orson Welles como barón Harkonnen, a Mick Jagger como Feyd Rautha, David Carradine…pero aparece un tema importante: quiere a Dalí en la película para interpretar al emperador…y aquí empiezan grandes líos.

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*Jodorowsky departiendo con David Carradine en el estudio de trabajo de Dune.

 

Continuará…


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