“Desde Abajo” o la represión como problema

Por David Rodríguez, @davidjguru

 

Hubo una época de infausto recuerdo en la que toda la cultura que consumimos era la  servida por los canales “oficiales”. La música era lo que existía en el segmento de la radiofórmula más comercial y ponzoñosa. Y las series, y las películas. Y las noticias. Y los relatos validados. Había otros medios, otros canales marginales y por tanto algo carentes de respuesta estética. Lamentablemente esto es factor determinante en cuestiones de vínculos sobre todo en ciertas edades y ciertos segmentos. Había que ser valiente, creativo y hacerse ciertas preguntas. Así llegaba uno a los fanzines, a las películas verdaderamente interesantes y a la música pirata grabada en castigados cassetes. Solo cuando los canales alternativos desbordan a la mediología tradicional es cuando el sistema saca los dientes. Y los saca bien ¿eh? con toda su fuerza y toda su lógica represiva. El enemigo es pensar. Y la cultura o más bien el hecho cultural en si mismo es un interesante (no estoy seguro de su eficiencia) vector de intervención sobre el pensamiento.

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Si trazamos una figura uniendo los vértices que representan Cultura, Pensamiento y Acción, seguramente podríamos encuadrar “Desde Abajo” dentro de la forma resultante: sobre estos puntos se articula la obra y hacia ellos apunta a su propia forma, en su propio relato y por supuesto desde su especial planteamiento gráfico.
Desde Abajo” no debe tratarse en un marco de fanzine porque sería intentar encajonarlo en la marginalidad, así como tampoco debe considerar un asunto de ciencia-ficción puesto que lo que enuncia, denuncia y describe no es ninguna ficción en términos estructurales, ni mucho menos un futuro distópico que nos anuncia lo que está por venir. Desde abajo es aquí y es ahora, asumiendo que el legítimo sujeto-revolucionario ha devenido en sujeto-terrorista por obra de la perversión constante en la que incurre la cultura dominante -actual-, en sus anti-valores y en sus campañas de castigo + comunicación del castigo sobre la ciudadanía (Garrote y prensa, anunciaba el dictador gallego en sus informes finales). “Desde Abajo” es subversivo porque quiere serlo, por ser esa su intención manifiesta y explícita desde el deseo de su propio autor.

Desde Abajo” es la suma de las manchas de suciedad que quedan cuando levantamos la alfombra que tapa toda la mierda que pretendemos ocultar hasta que acaba formando un bulto lo suficientemente grande y alto como para llamar nuestra atención. Al destapar la alfombra vemos la realidad y ante eso, o nos anestesiamos o nos hacemos conscientes, responsables; siendo la alfombra una forma figurada para representar las supuestas bonanzas con que se envuelve la ritualística del autoritarismo de las sociedades de consumo, ya post-industriales, ya desdibujadas y desclasada la población, contando con la comunicación industrial como factor clave de la dominación en primera instancia y la violencia directa y estructural como elemento de choque para situaciones “urgentes”. Lo que no puede conseguir “El País”, que lo asegure la porra y el escudo.

CIBASS Desde abajo don Rogelio J 1Y bajo la alfombra esas manchas, esa suciedad que en “Desde Abajo” toman la forma de  esa gráfica angustiosa, desconcertante, cerrada a opciones, castigada, saturada y dominada por un horror vacui con el que el autor apunta (no sabría decir si de manera consciente o inconsciente) a la intoxicación constante necesaria para mantener el estatus quo. Pero no lo subestimemos: la dimensión visual de la obra es de un trabajo alucinante y con una dedicación extrema a la ilustración. En su desgarro, Desde abajo es una construcción excelente a nivel visual, eficaz, muy pormenorizada. Es la atmósfera corrompida de una Blade Runner y eso cuesta mucho trabajo dibujarlo. Méritos hay de sobra para reconocer la exhaustividad por mostrar esa descomposición. Al fin y al cabo el autor -valenciano- debe tener experiencia en identificar suciedad y descomposición. El Levante, por su especial condición de campo de juego de todas las cloacas del sistema, lleva décadas sufriendo experiencias terribles y el creador de “Desde Abajo” parece saberlo.

 

A Rogelio J. parecen dolerle los Levantes y golpea con furia en el dibujo para expresar que ya no importa vencer o ganar, si no al menos construir signos para las posibilidades, que frente al ahogo se puede soñar algo mejor y que hay que arriesgarse por ello. Y volver a intentarlo. Como en la máxima del presidente Mao “Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo y así hasta la victoria”, pues Lobo Jack muere y desaparece. Y vuelve a aparecer para seguir intentándolo. Aunque tampoco sea una héroe por si mismo o por vocación propia.

Esa figura que representa Lobo Jack como protagonista es solo un trasunto de un tipo llamado Wolfman Jack, un locutor de radio y personaje integral -algo majara- de los 60, mezclado con otros modelos de lobos geniales como Howling Wolf y Moondog, el anciano ciego que ejercía de Vikingo en las calles de Nueva York como músico callejero. Espíritus libres, gente auténtica, lunáticos que gritan diciéndonos que todo lo que vemos es mentira. Aulladores.

Lobo Jack no solo no quiere ser héroe, tampoco quiere ser líder. Pero es válido: otros vendrán a organizar mientras él pondrá la banda sonora. Como figura es sustituible por el escaso anclaje con una causa articulada, lo cual permite cierta persistencia de su misión al margen de que viva o no.  Todos somos necesarios pero nadie es imprescindible. Son las condiciones objetivas, el marco, la cultura dominante las que lo convierten en héroe y en cierta manera lo encumbran, lo transforman en un símbolo.  Es la represión llevada a una fase aguda del ciclo de tensiones la que genera la revuelta. Es el sistema el que crea a Lobo Jack, que en si mismo no es más que un gestor cultural empujado por las circunstancias a la clandestinidad, esperando el momento en el que los movimientos cíclicos de lo político se desplacen y las leyes de la madurez relativa de las masas tal y como las define el Rubachov de Koestler pasen al siguiente estadio elevado por las aguas de compartimentos estancos donde las acciones conscientes sirven para abrir nuevas grietas. Él pondrá la música para que la revolución avance a ritmo de un decadente Rock and Roll.

Leer “Desde Abajo” y no asociarlo a la realidad directa que nos rodea es imposible y seguramente sea uno de los fines del autor. La obra es un escenario dibujado como un estado policial, pero no más del que nos rodea. Chivatos, marginados, desesperación…pero no más de la que nos rodea. Incluso sus gobernantes y oligarquías cometen las mismas torpezas que las élites que dirigen nuestro espacio, pues es conocido y validado que integrar desde la hegemonía es la mejor manera de desactivar, pero en lugar de eso la combaten. Craso error. Lobo Jack terminaría sentado en la Audiencia Nacional. Lo que no termino de ver claro es si pasaría por basar la estrategia de su defensa en mostrar lo buen ciudadano que es (visto lo visto) o bien asumiría su definitiva condición de símbolo y signo enarbolando un discurso fuerte contra la represión de la comunicación, la cultura y el pensamiento. Si pondría al propio sistema en un brete, si lo llevaría a sus propias contradicciones, si convertiría su causa en la causa de todos y todas. Ahí queda para mi la clave. Porque la cuestión no es si ciertos mensajes tienen gracia o no la tienen. Tampoco si los enjuiciados son o no son buenas personas y no han querido faltar al respeto a alguien. Ni siquiera demostrar que son ciudadanos honrados y cívicos, alejados de lo que sus mensajes enuncian. La clave estriba en atacar el casus belli: la represión y su publicidad como manera de limitar la libertad de expresión para apuntar al eterno combate por afianzar el pensamiento único, el hombre unidimensional descrito por Marcuse cuando todo se ha anegado y al sistema le faltan cabezas pensantes y escribidores para controlar la inundación.

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Y lo que la mediología no consiga, que el aparato represor de las oligarquías ultime. Esos policías militarizados, hiperequipados para la guerra urbana como los soldados-policias del Brazil de Terry Gilliam cuando irrumpen en las casas. Los perseguidores de las emisoras piratas en “Desde Abajo”. Los huérfanos acéfalos (sublime metáfora visual del autor) criados en viveros por el sistema. Los equipos SWAT del respetito.

Desde Abajo de Don Rogelio J. Una nueva obra para tener cerca, en la cabecera.

 

http://www.autsaidercomics.com/desde_abajo.html

 

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos y medio


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