Hellboy 101: Semilla de destrucción

Por David Rodríguez, @davidjguru

“Para Jack Kirby, H.P. Lovecraft, mi querida esposa Christine y el fabuloso Elmer Newton”
– Mike Mignola

Se puede haber dicho mucho ya sobre el demonio cazador de monstruos, ese pequeño niño rojo que fue enviado a la tierra para asegurar su destrucción y que sin embargo permaneció entre nosotros como uno de los mayores defensores de la humanidad. El mayor detective de lo paranormal (o al menos más alto y más fuerte que Dylan Dog). El muchacho del antebrazo de piedra pura: Hellboy.
Y pese a todo lo que se ha dicho, tal vez valga la pena hacer un viaje en el tiempo hacia atrás con la idea de comentar amistosamente sus primeras aventuras, aquellas que pusieron las bases de lo que conocemos hoy día bien en cómics, en videojuegos, series de animación o por las películas creadas y ejecutadas por el genial Guillermo del Toro.

Para aquellos lectores que no conozcan (debídamente) a la bestia roja, podría empezar diciendo que casi que fue un envío realizado directamente desde el infierno, hijo de una mujer humana que tuvo que cumplir un compromiso con el señor de las tinieblas y ceder su alma. Desde esas profundidades del Hades fue enviada la criatura a la tierra justo cuando una organización esotérica de los Nazis realizaba experimentos en una pequeña isla de Escocia llamada Tarmagant para desatar un poder supremo que ayudará a Hitler a ganar la guerra, el Ragna-Rok o ‘Destino fatal’.

CIBASS Llegada de Hellboy a la Tierra

Esta historia es ideal para introducirse en el universo de Hellboy, es una buena iniciación que pasa por presentar a los personajes principales, conecta directamente escenas con la primera película realizada sobre el personaje y además está llena de testimonios creativos e interesantes por parte de Mignola sobre la creación de Hellboy: desde el principio se anota la llegada a la tierra del demonio, su descubrimiento por tropas aliadas y su posterior adopción por parte del doctor Trevor Bruttenholm, responsable del departamento de investigación y defensa paranormal de los EEUU. Allí crecerá y conocerá a sus compañeros ‘de trabajo’: Abraham ‘Abe’ Sapien una especie de homínido anfibio y la piroquinética Elizabeth “Liz” Sherman, una chica con bastante problemas para controlar una ira que suele traducirse en incendios y explosiones autogeneradas. Ellos forman el equipo básico a modo de unidad de intervención para casos extraordinariamente paranormales.

Este Hellboy es ya un clásico a pesar de que a su relativamente corta edad -los primeros bocetos de Mignola sobre un persona demoniaco datan de una convención de cómics de mil novecientos noventa y uno- se ha convertido ya en una figura propia del mundo del cómic independiente en particular y del noveno arte en general. Normalmente sus aventuras tienen una clara inspiración ‘Lovecraftiana’, con influencias satanistas, ritmo de novela negra (Hellboy no deja de ser un detective con su gabardina que nos va hablando en off), elementos y trazas de viejas novelas del pulp estadounidense y referencias a mitologías y elementos del folclore popular de diferentes paises y culturas (el Ragnarok – mitología nórdica-, la anciana Baba Yaga -folclore ucraniano-, etc.). Por sus aventuras desfilan desde calaveras mejicanas hasta el extraño místico y monje Rasputín (ruso), pasando por golems (mitos hebreos) y homúnculos (alquimia). Las aventuras de Hellboy suelen pasar en un sentido general por un cruce global de todos los elementos de superstición y terror presentes en casi cualquier cultura humana, heredando esa confrontación Lovecraftiana del hombre contra criaturas externas que desean volver a conquistas este planeta (ya hay que tener ganas de quedárselo), como un Rick Blaine de lo sepulcral o un Bladerunner de lo tenebroso, el chico rojo intenta defendernos (ya hay que tener ganas) de todas esas fuerzas que ya estaban ahí antes que nosotros y desean volver. Hellboy los devuelve a golpes a sus lugares de origen y los mantiene a raya.

Siempre he pensado que en realidad Hellboy parece intentar responder a una premisa doble o al menos compuesta de dos bases: por un lado, desarrollar hacia adelante la respuesta a ¿Y que hubiese ocurrido si los nazis (modelo basico de la maldad en la cultura pop occidental) hubiesen intentado realizar un gran acto de satanismo/brujería? mezclada con ¿Puede uno renunciar a su propia naturaleza y a su propio condicionamiento para establecer un gran compromiso opuesto a todo ello? bajo mi punto de vista, siempre me he relacionado con Hellboy desde estas dos cuestiones, pues a mi entender el personaje siempre se desenvuelve a lo largo de sus aventuras bajo estas claves. Es un mensaje muy presente en sus enemigos, que suelen hablarle de sus orígenes, de su verdadera naturaleza y de su misión en este plano de la existencia: Anung-Un-Rama, el descendiente de uno de los grandes señores del infierno, el bebé demonio al que le fue amputada su mano derecha y en su lugar se le integró su gran mano de piedra, la mano derecha del destino, la llave del apocalipsis, una reliquia de uno de los Espíritus Mayores, guardianes de la Tierra nacida del caldo primigenio.

CIBASS Hellboy de Mike Mignola

En este caso que nos ocupa, Semilla de Destrucción es un trabajo de argumento base y dibujo de Mignola que contó con John Byrne para el desarrollo del guión, en una historia organizada en una serie de cuatro números que al igual que la película de Del Toro parte del relato de la llegada del niño del infierno a la tierra, pero que luego va tomando matices distintos. En este caso, aunque Rasputín (sí, el Rasputín monje, místico y chiflado de la historia rusa) intenta convocar a los Ogdru Jahad para traerlos a la tierra y que ejecuten el Ragnarok, el enfoque de los desarrollos es diferente y Hellboy se confronta con Rasputín en un escenario bien diferenciado.

Décadas más tarde, el profesor Bruttenholm acaba de regresar tras una desaparición de dos años en mitad de una expedición polar junto a tres hermanos hermanos Cavendish y un explorador llamado Sven Olafssen, buscando algo que parece obsesionar a la familia Cavendish desde hace generaciones en base a un viejo pergamino que un antepasado consiguió y vivió obsesionado con una expedición para encontrar lo que se describía en el antiguo documento. Enfermo y muerto antes de poder lanzarse a la aventura, la obsesión por la ruta trazada en el pergamino obsesiona a los varones de la familia Cavendish, hasta que en la última generación, tres hermanos parten para buscar los extraños objetos místicos que una gruta parece contener. Allí descubren en una estancia una figura que más que una estatua viene a ser la forma oculta de Rasputín, al que despiertan.

Y así empieza esta historia. Un extraño ser anfibio aparece en el estudio del profesor con el objetivo de eliminarlo y tras un duro combate con Hellboy, la agencia decide ir a investigar el suceso al castillo familiar de los Cavendish donde un equipo formado de Elizabeth Sherman (Liz), Abraham (Abe) Sapien y nuestro detective de color rojo se encontrarán de repente en un escenario controlado y manipulado por Rasputín, que volvió a la vida gracias a la expedición que lo encontró. Ahora está instalado en la mansión familiar de los Cavendish y tiene el control absoluto de toda la familia.

CIBASS Hellboy

Liz es secuestrada y Hellboy se dedica a luchar contra los monstruos anfibios creados por Rasputín mientras Abe nada por las oscuras y corrompidas aguas de la laguna que rodea el castillo familar, lo que termina conduciéndoles a un terrible encuentro final: el de Hellboy con su padrino terrestre, al que tendrá que enfrentarse para salvar la situación, en un climax final en el que Rasputín advierte a nuestro héroe de mano de piedra que si lo elimina nunca sabrá la verdad sobre su origen y su misión. Y Hellboy decide. Decide porque en ello radica gran parte de la premisa central de este relato y de la propia naturaleza del personaje, además de ser la base de la idea controladora que conforma la diana a la que este guión quiere apuntar: la cuestión de si somos realmente para lo que fuimos creados o si podemos saltar nuestra programación y elegir. Y elegir es tomar decisiones. Elegir es matar opciones. Ese es el espacio en el que se desenvuelve frecuentemente Hellboy. Eso es lo que le convierte en un héroe.

 

 

CIBASS Puntuación CIBASS Cinco puntos


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