Predicador, un cínico a las puertas del Cielo

Por Jesús López, @jelopesp

“Tienes que ser de los buenos, Jesse. Como John Wayne. No tragues mierda y juzga a las personas por dentro, no por fuera. Y haz lo que sea justo. Tienes que ser de los buenos: porque ya hay demasiados malos.”

CIBASS Portada de Preacher

Corría el año 1995 cuando el sello Vertigo saca a la luz en Estados Unidos Predicador, obra de los británicos Garth Ennis y Steve Dillon. En aquellos días, The Sandman, la genialidad de Neil Gaiman, pulcra y culta, apuntaba a su fin, y requería de un sustituto que mantuviera al subsello de DC en la cumbre. Nadie podía imaginar que este hito lo lograra Preacher.
Jesse Custer es predicador en la pequeña población de Annville, Texas. Después de haber sufrido una infancia difícil y dedicarse a la religión por obligación, Jesse se ha convertido en un descreído y se encuentra al borde del precipicio. Ha sucumbido a los efectos del alcohol y, en un acto de irracionalidad, se quita el velo de las buenas maneras y comienza a atacar verbalmente a todo aquél que lo merece. Esto supone un escándalo en el pueblo, así que el sermón del día siguiente causa gran expectación. La iglesia está repleta. Pero justo en el momento en que Jesse comienza su declamación, el templo es arrasado por una extraña entidad divina, Génesis, que se integra en la conciencia de Jesse Custer, otorgándole el poder de “La Palabra”, la capacidad de que todo aquél que le escuche, irremediablemente tenga que obedecerle.

CIBASS El predicador

Génesis es el fruto de la unión de un ángel con una demonio. Es un ente nunca visto en la Creación, y cuyo poder parece ser que está a la altura del de Dios. Su escapatoria del Paraíso, lugar donde lo mantenían recluído, junto al abandono del mismísimo Creador de su lugar en el Cielo a consecuencia del nacimiento de Génesis, genera un gran revuelo en las huestes celestiales. Y en Jesse Custer.

El hecho de saber que Dios ha abandonado a la humanidad, exige obtener respuestas. Jesse iniciará así su particular viaje, espiritual y físico, en compañía de Tulip O´Hare, su antigua novia, con la que se acaba de reencontrar, y Cassidy, un vampiro irlandés de unos cien años, juerguista, borracho y pendenciero.

Su viaje, sin embargo, no será un camino de rosas, teniendo que hacer frente durante el mismo tanto a amenazas divinas, como el Santo de los Asesinos, un sosias de William Munny santificado, como terrenales, como el Grial, organización encabezada por Herr Starr, que cuenta con interesantes planes para Jesse Custer.

Ésta es la excusa que sirve a Ennis para, a través de 66 números y 6 especiales, llevarnos de viaje a través de América en este western moderno, y poder hacer así una crítica a la religión, o más concretamente, los grupos religiosos, las megacorporaciones, la guerra del Vietnam, la América profunda, el racismo, la inmigración, el sueño americano, la pornografía, el sadismo… En definitiva, el American way of life. Una forma de vida con sus ventajas e inconvenientes, pero que se supone centrada en la oportunidad. Y en este caso, en la oportunidad de redimirse o de verse condenado al infierno.

Predicador, sin embargo, trata en realidad de relaciones humanas, sobre todo la amistad y el amor, a través del trío protagonista. La mayoría de la historia transcurre en bares, pubs, drive-ins, donde vemos a nuestros personajes hablando de lo divino y de lo humano delante de unas cervezas. Es un canto a la amistad, sobre todo en los momentos difíciles, en aquellas situaciones en las que de verdad te hace falta alguien.

CIBASS Predicador

Para ello, Ennis se sirve de personajes arquetípicos y estereotipados. Jesse es el héroe, un tipo duro, caballero sureño, fumador de Marlboro y bebedor de Jack Daniel’s, amigo fiel, amante enamorado, valiente y audaz, cuya divisa es el honor. Tulip es la chica independiente, fuerte, sensual y sexual, profundamente enamorada del héroe, pero a la vez una experta en armas y en la lucha cuerpo a cuerpo. Cassidy, por su parte, es el vicioso y deslenguado compañero del héroe, el contrapunto humorístico, capaz de pelear como el que más, pero, sorprendentemente, el que más matices tiene. Es decir, en Predicador los malos son malos, los buenos, buenos, y Cassidy se mueve en el filo de la navaja.

En el aspecto gráfico contamos con Steve Dillon, dibujante inglés de trazo limpio, poco dado a la espectacularidad, y que se centra, sobre todo, en la caracterización y en la expresividad de los personajes, que es lo que se le exige en una obra como ésta, cumpliendo su cometido con nota.

Predicador es hija de su tiempo, bebe de películas como Reservoir Dogs o Pulp Fiction, se centra en diálogos corrosivos y frases lapidarias. Y en cultura pop. Y en humor. Y acción, mucha acción. Y ultraviolencia. Y gore. Y disparos en la cara. ¡Mola!

“Si dejas tirado a un amigo, vete a alistarte con los gilipollas, porque eres uno de los motivos por los que el mundo se está yendo a la mierda.”

 

 

 

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos


One Response to “Predicador, un cínico a las puertas del Cielo”

  1. […] en alguna ocasión lo hojeaba, pero mi estricta dieta de violencia comiquera (Garth Ennis y su Predicador tienen la culpa) me hacían retrasar su lectura. El caso es que tenía un diseño taaaan bonito. A […]

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