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Mr Robot es una ficción serializada lanzada en el año 2015 en USA Network, emisora de televisión por cable de EEUU.  Tras más de dos años en antena, lo que en principio parecía una serie bastante simple y previsible se ha convertido en una construcción cada vez más compleja y más atractiva desde el punto de vista argumental. Tras cosechar diversos premios y cimentar la reputación de su equipo artístico y su director,  Mr Robot se merecía algo más que el vacío que le dedicamos mientras esperábamos con prudencia y discreción a saber si estábamos ante una de las mejores series de estos años o simplemente se trataba de un espejismo de corte tecnológico. A punto de terminar su tercera temporada proximamente nos sumergimos en el mundo no demasiado lejano de Mr Robot.

Por David Rodríguez, @davidjguru

Nos equivocamos en el mismo momento en el que terminando la primera temporada de Mr. Robot decidimos enfadados que no volveríamos a verla. Que ya estaba bien, que todo aquello ya nos sonaba demasiado y que un burdo remake de corte tecnológico y con tratamiento de serie no conseguía ocultar nada de lo principal: que ya habíamos visto eso y ya lo estuvimos celebrando en su momento. Cortamos con ella y si tuviésemos un registro de los errores propios como guardamos con celo el libro personal de los agravios, la errada decisión ocuparía muchas hojas y tendría que dar con nuestros huesos en una cárcel especial para indolentes. Pero aquí estamos, dispuestos a la redención

CIBASS Mr Robot 1

Sí, nos equivocamos y ya es hora de hablar claro de esto.
Es alucinante porque en principio, no había material alguno de referencia como para poder creer que fuese a ser algo mínimamente interesante. Reconozcámoslo: USA Network, cadena por cable de medio pelo dedicada al Wrestling y combates de boxeo no generaba ningún tipo de expectativa de partida, un título tan lamentable como “Mr Robot” no dejaba de inspirar nada más que asco-pena y que encima contase en su elenco con un actor de escaso prestigio como Christian Slater tampoco es que ayudase demasiado. De su creador Sam Esmail no sabíamos absolutamente nada o casi nada (un par de cosas para la HBO en el curriculum y solo para seriéfilos muy atentos) y el equipo técnico asociado al proyecto parecía haber salido o de la nada o directamente de la graduación de una escuela de audiovisuales. En el principio no había nada a lo que agarrarse y darle al play era fruto más de una decisión pasiva de noche de ocio sin opciones que de un verdadero interés.

Y justo en ese punto en el que realmente no se está arriesgando nada aparece algo verdaderamente interesante: cuando hay mucho que perder no se arriesga y de ese status quo de espíritu conservador brota la peor de las enfermedades de la creatividad -la muerte de las ideas-. Tal vez por no tener nada que perder y todo el margen posibilidad para construir cosas, Mr Robot se lanza a nuestras cabezas como la daga psíquica de Mariposa Mental destroza la mente de sus enemigos en mitad de un ataque de La Patrulla-X.

Han pasado dos años y medio desde el estreno del primer capítulo de la serie y ahora todo lo que gira en torno a Mr Robot está a la altura de las mejores series que hemos conocido, Sam Esmail es una referencia y a su protagonista Rami Malek lo vemos caracterizado como Freddy Mercury preparando el próximo biopic de la legendaria estrella del Rock. ¿Cómo ha ocurrido todo esto? deberíamos hablar de ello.

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Quienes todavía no conozcan esta carga de profundidad televisiva merecen al menos una pequeña introducción. Bien, vamos allá.
Para ubicarnos con una relativa comodidad, digamos que esta es una serie de corte tecnológico cuidada hasta el último detalle. Su protagonista aparente es un programador que desarrolla código de verdad y se dedica a asegurar sistemas informáticos mientras por la noche se dopa un poco y mantiene el riguroso hobby de espiar a gente y robarles contraseñas para investigarles a fondo. Por lo que sabemos todo en la serie es suficientemente veraz y realista. Sabemos que los gagdets usados para el hacking existen y son funcionales, desde los chips que pueden autodestruirse hasta los teléfonos Pwn Phone, smartphones preparados para abrir redes ajenas y algunas cosas más -bueno, lo eran hasta que abandonaron el negocio, claro-.

También sabemos que cosas como NTPassword o TOR están disponibles a día de hoy. Esa es una de las claves más interesantes de Mr Robot como serie: desde el punto de vista tecnológico, todo tiene una gran veracidad. Hasta las líneas de código hechas en Python por el protagonista huelen a verdad y eso sin duda es fruto del enorme trabajo de asesoramiento y análisis que lleva a cabo el comité tecnológico de la serie, liderado por Kor Adana y Andre McGregor, preparando cada escena de desarrollo y hackeo. Al parecer los tipos se dedican a construir el software y a reproducir las acciones que luego Rami Malek (Elliot Alderson en la ficción) se encargará de grabar en plató. Esto es muy importante por dos razones: por un lado y como ya he dicho concede veracidad al asunto y luego por otra parte confiere algo de dignidad y estatus a la lamentable figura del “Hacker” que Hollywood estaba acostumbrada a darnos. Tuvimos que esperar a Matrix para ver un intento de acceso de verdad con código real, así que es normal que dos protagonistas de la serie (Romero y Mobley frente a la televisión) se burlen de la película “Hackers” de 1995 por el tratamiento ridículo del rol de “pirata informático“.

Enhorabuena. Ahora retomo el hilo anterior.

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Inicialmente, pensábamos que todo iba en torno a la vida y milagros de Elliot Alderson, una especie de Lisbeth Salander masculino localizado en Nueva York, un programador experto en seguridad con gusto por la anestesia y algún trastorno social importante. Y hasta ahí todo normal: el protagonista podía ser perfectamente uno de nuestros amigos responsables de sistemas, un BOFH cualquiera con rechazo a la interacción física que se gana la vida en una empresa de seguridad (Allsafe) que da servicio a un organización estrella, de esas que en el mundo de la consultoría tecnológica se etiqueta como “cliente estratégico”, esto es, el que te deja más pasta en las cuentas.

Ese cliente estratégico es ECorp, un trasunto de megacorporación que mezcla la identidad de una Enron con la perversión social de un Facebook, la capacidad tentacular de un Google y la mala leche de una Blackwater. Es la síntesis perfecta del corporativismo trans-nacional de raíz capitalista que conforma en sí mismo un oligopolio de recursos y capacidades, una hydra de intereses yuxtapuestos con conexiones directas con el poder institucional de lo político y el poder financiero. Un leviatán empresarial, la Weyland-Yutani de WallStreet que permea y domina decenas de mercados diferentes.

El nudo central en la relación entre el héroe y la malvada organización es que su padre trabajó para ellos y murió enfermo envenenado (al parecer) por vertidos de residuos tóxicos. Sé que muchos de nosotros nos encallamos un poco aquí al inicio de la serie, pero esto que al principio resulta de un reduccionismo atroz y simplista (un héroe solitario con afán de justicia frente a una megacorporación muy muy mala) va decrementando en un zoom out progresivo donde finalmente ambas partes no resultan ser más que piezas y peones en una sucesión de jugadas de más largo alcance que implican a otras fuerzas mayores que están más allá en el tiempo y en el espacio. La interpretación sencilla del modelo elemental “el bien contra el mal” termina saltando por los aires en una ensalada de intereses cruzados donde cada cual siente en un momento determinado que está teniendo el control de algo. Huelga decir que justo antes de tener que asumir que está siendo utilizado.

La premisa de la serie es aquello de que “El control es una ilusión” y bien presente que está a lo largo de (por ahora) tres temporadas: No podemos confiar en nuestros sentidos, no debemos asegurar lo que estamos viendo, y no tenemos que dar por sentado que lo que procesa nuestro protagonista (sí es que Elliot es el verdadero protagonista de la serie) es la realidad. Mr Robot es pura mayéutica y para que todo salga razonablemente bien tenemos que asumir que no debemos dejar de hacernos preguntas mientras disfrutamos de sus capítulos. Esa es nuestra tarea central. El principal trabajo que tenemos que realizar es el de separar lo intuitivo de lo real, lo plástico de lo imaginado, discernir bien que puede ser materialmente posible y que es un continuo ejercicio de espejismo y efectos de fata Morgana. Aunque al final lo único que importa es la misión -que como decía el agente Smith en Matrix- es lo que nos define. Y solo una letra es la distancia que separa al Neo de la trilogía de las Wachowsky (Anderson) de Elliot (Alderson).

Eh, pero esperad un momento…¿es realmente Elliot Alderson el protagonista de Mr Robot? es cierto que normalmente lo recibimos todo a través de su experiencia casi en modo POV, que es su voz en off (usada como un recurso bastante elegante y útil, por cierto) la que nos ubica y nos da contexto, y que en cierta manera de momento parece que todo va pivotando en torno a sus severos conflictos internos, pero…¿no serán otras las protagonistas de Mr Robot? ¿Deberíamos dudar también de esto? la duda se agarra en Mr Robot y su sentido de la mayéutica…mientras pasábamos la primera temporada distraidos con Elliot drogándose, cuatro figuras femeninas conseguían hackear la serie por dentro y hacerse con el control operativo de los pilares fundamentales de toda la serie: Dominique DiPierro (Grace Gummer), Angela Moss (Portia Doubleday), Darlene Alderson (Carly Chaikin) y Joanna Wellick (Stephanie Corneliussen). Cada una con su propio arco en constante crecimiento (bueno o casi todas) y con Angela Moss evolucionando de amiga tímida a toda una agente activa más que dispuesta a llevar a cabo las acciones propias de cada fase del plan maestro, ese que solo White Rose (la líder del Ejército Oscuro) conoce.

davidjguru@zizek:~/mr_robot$ echo “Aviso de spoilers”

Mr Robot no es El Club de la lucha por varias razones: para empezar y como anoté antes no contiene la malsana, tóxica y aberrante visión de la masculinidad combativa que siempre rodea cualquier cosa que toque Chuck Palahniuk y su sempiterna visión del “hombre cazador amaestrado listo para liberarse”. Lo que celebrábamos hace casi veinte años por su rechazo al sistema no soporta un nuevo visionado si te colocas las gafas de color violeta. Con el paso del tiempo Fight Club da bastante vergüenza ajena. Mr. Robot envejecerá mil veces mejor y con un sentido mucho más elegante de la causa, de todas las causas. Pasarán veinte años y la seguiremos respetando. Al Club de la lucha no.

Tampoco es El club de la lucha porque de su golpe de efecto final en realidad Mr Robot queda libre o quedará cuando llegue el momento. Son demasiadas claves en ese sentido y algunos estamos realmente empeñados en que tiene que haber un vínculo entre toda la información, guiños, referencias y pequeñas anotaciones que hagan que finalmente todo se aclare y no se trate de un simple trastorno de personalidad múltiple en el protagonista. Ahí fue cuando erramos al final de la primera temporada y estoy seguro de que para los constantes, habrá un premio final. Tiene que haberlo.

Admitimos que comparte detalles menores como el uso del Where’s my mind de The Pixies y algunos discretos homenajes más, pero parecen muestras de respeto por David Fincher que por la película en sí misma. Quitémonos de una vez como referencia a Tyler Durden, que esto va en otra dirección.

davidjguru@zizek:~/mr_robot$ history | grep time

¿Pero de que va en realidad Mr Robot? me aventuraría a decir que es una serie sobre el tiempo. Esa es la cuestión. Todos los detalles apuntados capítulo tras capítulo tiran en ese sentido: ya no sabemos si lo que hemos visto es cierto o no, si lo que Elliot nos cuenta ha ocurrido o no, ni siquiera sabemos si realmente Elliot fue disparado en aquella casa de camellos a la que fue para quitarse el mono. Porque realmente todo parece hacerse y deshacerse, como aquel momento en el que Angela está contando a su abogada que renuncia a la querella contra E Corp y en ese momento en la televisión de su abogada están dando noticias que ya hemos visto antes. El tiempo parece cimbrearse a cada sacudida de la red eléctrica que nosotros tomamos por fallos debidos a la crisis económica tras el ataque de la fase I, pero más bien parecen reajustes sobre el tejido de la realidad que se van produciendo periódicamente.

Tomemos como referencia una de las frases que White Rose le dice a Elliot la primera vez que se encuentran en aquel espacio concebido como una jaula de Faraday: “Tú hackeas a la gente. Yo hackeo el tiempo” y que solo con el devenir de la serie llegamos realmente a tomarnos en serio. Sabemos que hackear el tiempo es la solución que White Rose le propone a Angela en esa maldita escena de estilo DavidLynchiano para conseguir que se olvide de seguir adelante con la denuncia a E Corp y que seguramente por eso tras los mortíferos atentados de la fase II Angela se queda jugando con su mando a distancia echando hacia delante y atrás las sangrientas escenas de las voladuras de los centros. Ella también juega a recomponer el tiempo para que aquello no ocurra

CIBASS Mr Robot 4

Por eso White Rose no es el ministro chino de seguridad y si lo es a la vez. Avanzamos pensando que solo es un hombre con tendencia al travestismo pero realmente ni siquiera son la misma persona, o al menos no lo son en la misma dimensión. Por eso White Rose no tiene que ponerse de pie para orinar en la tumba del anterior CEO de E Corp y por eso no comparte con el ministro chino su obsesión con el tiempo. Por eso tampoco miente el ministro cuando en la visita a China del equipo del FBI este dice a la agente Dominique DiPierro que los vestidos pertenecen a su hermana aunque DiPierro sepa que el ministro no tiene hermanas (al menos en esta dimensión) y sin embargo parece que Zhang le está diciendo la verdad a DiPierro cuando reflexiona sobre otras dimensiones donde el ataque del 5/9 (fase I) no hubiese tenido lugar. 

Por eso tal vez el ministro chino Zhi Zhang quiere trasladar esa planta energética misteriosa en la que murieron el padre de Elliot y la madre de Angela al Congo sacándola de EEUU. Recordemos que la única referencia visual y directa a dicha planta (que recuerda más al colisionador de Hadrones del CERN que a una estación de energía) aparece en el primer capítulo de la tercera temporada por fin. Y justo antes de mostrarla, uno de los funcionarios de la supuesta planta de energía está paseando junto a sus colegas mientras les habla de la posibilidad de universos paralelos y la posibilidad de que estos se puedan sincronizar con el nuestro.

Alguien está intentando manipular la cuarta dimensión aquí.

davidjguru@zizek:~/mr_robot$ git push

Mr Robot es la versión actual de They Alive, un grito desesperado por esta incapacidad manifiesta por cambiar el presente, atrapados como estamos ya entre el pasado a ritmo de culto inducido por la nostalgia de una época que nunca fue y lo que se nos presenta hoy día como lo inevitable. Pasado y Futuro restándonos cualquier energía creativa para poder plantearnos realmente que tipo de vida queremos y a que mundo aspiramos. Mr Robot está hiper-fragmentada como cortadas a trozos y desarticuladas andan nuestras aspiraciones y todas las causas que no terminan por sumarse, con la izquierda confundida y vuelta a confundir respecto al diseño de soluciones se refiere, en una espiral de juego institucional, burocracia y mediología que imposibilita cualquier gran cambio por cauces relativamente amables, mientras esperamos a que aparezca un Deus ex machina que ponga orden y justicia en todo esto, dado que a pie de calle el margen de lo posible queda reducido a consumir y desaparecer a través del vertedero de la historia en cuanto los robots tomen el pulso absoluto de la producción y no seamos de utilidad alguna en los procesos.

CIBASS Mr Robot 3

 

Por eso tal vez y a pesar de la fragmentación Mr Robot sea útil, porque es el enésimo intento para convencernos de que estamos realmente atados y ciegos ante todo lo que se produce sobre nuestras cabezas con absolutamente impunidad. Por eso tal vez Mr Robot constituya algo potencialmente subversivo solo teniendo en cuenta su riqueza creativa. Sí, Mr Robot es rabiosamente atrevida, valiente y creativa. Tal vez tenga algo que ver el hecho de que comparte productora con aquella primera temporada de True Detective que tanto nos atrajo. Si has visto en los créditos iniciales una mención a “Anonymous Content“, tienes que saber que no se trata de una broma ni una meta-referencia incrustada en la cabecera: se trata de una productora de contenidos con gusto especial por cosas “especiales” y conocida por respetar escrupulosamente los gustos de los directores y creativos con los que trabajan. Si pasas por su sección de Cine&TV, verás su particular catálogo de trabajos. 

¿No es lo suficientemente subversivo referenciar y homenajear al mismísimo Luis Buñuel? el director aragonés con su particular visión acerca de la importancia de provocar a la moralidad burguesa con su cine es uno de los grandes padres espirituales de Mr Robot. Sam Esmail reconoce su admiración por el exiliado y su influencia, dedicándole la película gore de serie B a la que se refieren los protagonistas cuando hablan de su infancia y que dió lugar al uso de la máscara de la fsociety: se trata de The Careful Massacre of the Bourgeoisie (1984), con un título que debe demasiado a The Discreet Charm of the Bourgeoisie (El discreto encanto de la burguesía) y que parece tomar su herencia como adaptación libre: si la película original de Buñuel este criticaba la hipocresía, el clasismo y los prejuicios propios de dicha clase social a partir de una construcción de alegorias, en esta versión slasher se pasa directamente al gore y casquería a través de la breve historia dirigida por un tal Douglas Carlton (que nunca existió) y distribuida por la propia E Corp Home Entertaiment, tal y como puede verse en los créditos de inicio.

¿Su argumento? en 1980 el tío Conrad fue forzado a dejar su puesto en la empresa familiar y deprimido cometió suicidio arrojándose al mar. Cinco años más tarde, en la fiesta de año nuevo de 1985, un hombre enmascarado aparece para cepillarse a golpe de hacha a unos yuppies que están de celebración.
Que esta película sea la referencia audiovisual más importante de los protagonistas (Elliot, Darlene y Angela la citan como experiencia compartida en la infancia) es delirante pero que una versión libre del cine de buñuel sirva para construir el ethos propio de la fsociety que pretende arrasar la sociedad de capitalismo tardío en la que estamos viviendo es algo grande. Muy grande. Enorme.

Le debemos a Mr Robot el lugar que merece y a Sam Esmail le concedemos el mérito de haber salvado a la serie de su limitación inicial. Aunque nunca sabremos si fue un golpe de timón tras las críticas recibidas en la primera temporada o todo forma parte de un imponente plan trazado desde el principio. En cualquier caso, ha valido la pena.

CIBASS Puntuación CIBASS Cinco puntos


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