The Defenders, profesionalidad y rutina

Por Redacción CIBASS, @CIBASS_Blog

Cuando Netflix anunció que llevaría en formato serie a varios personajes “secundarios” de Marvel (lo entrecomillo por Daredevil, querido y aceptado por el público desde su creación y conocido por casi todo el mundo) no pudimos sino alegrarnos. Netflix era una plataforma garantista en cuanto a calidad, que llegaba a todos lados y que nos aseguraba poder disfrutar de corrido de todos los capítulos de una temporada si así se nos antojaba. Se estrenó Daredevil y así fue; si bien alguno de los secundarios nos parecía odioso, podíamos decir sin lugar a dudas que la serie era notable; oscura, violenta, callejera y creíble dentro del tema que trata; Marvel y Netflix pasaban su primera prueba y sólo podíamos frotarnos las manos esperando lo siguiente. Y volvieron a acertar; Jessica Jones tenía todas las virtudes de Daredevil y el mismo contexto pero con un halo de misticismo maravilloso y un villano realmente aterrador, las calles de Hell’s Kitchen (hoy la zona de restaurantes de Manhattan) volvían a darnos entretenimiento de primer nivel, esta vez con un toque a bourbon. La señorita Jones era un personaje realmente atormentado (podían aprender de ella los encargados de llevar a la gran pantalla los personajes de DC Comics) y no podías ver un sólo capítulo sin correr a darle al play al siguiente.

CIBASS Defenders 1

El problema comenzó con Luke Cage, una serie que incluía batallas a ritmo de Wu-Tang Clan, diálogos con cierto nivel, bonitos pasajes en el ghetto pero que se desinflaba por momentos; capítulos en los que parecía no pasar nada, un enemigo que no parecía tal y un desarrollo de los personajes que en demasiadas ocasiones brillaba por su ausencia, aun así nos pareció aceptable dentro del bajón que supuso con respecto a sus dos antecesoras, tenía más virtudes que defectos. Pero el despropósito llegó con Iron Fist y nos pusimos alerta; episodios planos, coreografías mal rodadas y protagonistas sin carisma con lo que nuestras espectativas sobre The Defenders (la serie que uniría a los cuatro protagonistas en super grupo y los convertiría en una especie de Vengadores de los barrios bajos de Nueva York) empezaron muy arriba y comenzaron a bajar conforme se sucedían los estrenos de nuevas producciones.

Yendo al grano y sobre la serie que nos ocupa podemos decir que la mayor virtud de The Defenders es también su mayor defecto; intenta respetar las guías de estilo de las series anteriores de cada héroe pero sin pulir en exceso sus defectos (quizás sí algunos de Iron Fist) de modo que si encontramos diálogos pseudo profundos, escenas de acción rodadas de modo muy normalito (nada que ver con las de Daredevil), química casi nula entre los protagonistas pero también escenarios callejeros molones -tampoco es que eso tenga mérito en la ciudad de Nueva York- y capítulos que nos hacen esperar lo más junto a otros en los que no sucede casi nada, aciertos y errores previsibles en una producción mucho menos soporífera que Puño de hierro pero también menos exquisita que Jessica Jones. Netflix tenía que contentar a todos los seguidores de las series (en la mayoría fans de todas, con los saltos de calidad ya mencionados que hay entre ellas) y se ha dedicado a cumplir el objetivo; no es una vergüenza ni tampoco el placer que podría ser ver a estos cuatro juntos entre bloques de ladrillos, supermercados deli y escaleras de incendio. El problema es que es plana y -en ocasiones- apática.

CIBASS Defenders 2

Aun así, la primera mitad de la temporada es decente pero insegura, primero situando a los cuatro protagonístas y luego juntándolos sin saber muy bien qué hacer con ellos. Las calles de la cocina del infierno siguen siendo los suficientemente cinematográficas como para ser un aliciente, los actores protagonístas creen en sus papeles y se divierten con ellos y Sigourney Weaver es una baza importantísima y un acierto como villana de la función. El resto es mecánico y rutinario, como si no se creyese en el papel sobre el que se ha construído la historia y toda la magia sucia, urbana y comiquera que vimos en Daredevil, Jessica Jones y a retazos en Luke Cage se ha perdido por demasiados momentos. Hay profesionalidad en The Defenders pero no hay apasionamiento y es un handicap que se traslada al espectador que asiste al espectáculo primero ilusionado y luego indiferente, con algo de pasividad y con poca vehemencia.

CIBASS Defenders 3

The Defenders servirá de ocupación transitoria hacia la próxima producción en forma de serie o largometraje para los fans de los súper héroes que no quieran esperar, pero no mucho más. Lo que empezó en Netflix como una apuesta por la calidad y la dureza (a las dos primeras series me remito) ha quedado relegado como un producto excesivamente uniforme que sigue siendo superior a la competencia, si entendemos como tal a The Flash y Super Girl de The CW, pero que no nos parece suficiente como consuelo. Por suerte, y casi sabiendo lo que iba a suponer The Defenders para el público mínimanente exigente, The Punisher parece la esperanza y salvación del género en la plataforma así que mantenemos la esperanza.

A rey muerto, rey puesto.

CIBASS Puntuación CIBASS Dos puntos y medio


One Response to “The Defenders, profesionalidad y rutina”

  1. Chic Corea says:

    Iron Fist ya dejaba ver lo que sería esta serie. Que tenga momentos frescos no es razón sufisiente para verla entera

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