Antología del Rap cuñado nacional

Por Scott Burton

 

Aunque ya casi no lo recordemos en España hubo un boom económico efímero que duró varios años básicamente debido al auge de la construcción y el mercado inmobiliario. Mientras en otros países se enriquecían con la tecnología y el desarrollo basado en la formación, el talento y el conocimiento, nosotros construíamos un limbo de albañiles y encofradores que conducían Audis A3 (hoy aun sin pagar) y aceptaban prestamos a 30 años (también hoy sin pagar). Este esplendor económico temporal alejado de la cultura y el saber dio de si numerosas otras formas de negocio de las que hoy nos avergonzamos pero que supusieron un relativo éxito para algunas empresas, entre las que se encontraban algunas discográficas. Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza al ver a Paquirrín dando bolos como DJ, pero de aquellos polvos estos lodos. Poned atención.

El Hip Hop siempre ha sido especialmente llamativo desde fuera, posee una serie de valores añadidos de fortaleza, autenticidad, mensaje, veracidad que se suman a los estéticos que también han sido explotados una y otra vez por la industria de la moda. No en vano nació en el Bronx a finales de los 70 como un movimiento meramente recreativo aunque pronto se convirtió en el género de la calle o en “la CNN del ghetto” como diría Chuck D.

La cuestión es que desde fuera, y sin conocimiento, se ha intentado rentabilizar una y otra vez un género que se supone fácil de identificar pero en el que hay que estar dentro para conocer el verdadero talento, la diferencia entre lo que funciona y lo que no y lo que realmente va a empatizar con las calles y los bboys que las pueblan. Si bien podemos pensar que grandes mc’s como Nas o Ghostface Killah sacaron sus discos de debut en Sony Music (y otras muchas multinacionales) y esos álbumes fueron históricos, tendemos a olvidar lo más importantes; eran personas de dentro del hip hop las que trabajan para esas corporaciones rastreando el talento del género e incluso buscando los productores adecuados de acorde a las características de cada artista. Y eso es lo que ha fallado históricamente en muchas de las ocasiones cuando se ha querido aupar a artistas desde fuera, sin tener en cuenta al público real del sector y es por ello que el resultado siempre ha sido el mismo; éxito moderado para público no experto y caída en el olvido al segundo o tercer disco, en ocasiones mucho antes.

A pesar de que los artistas del listado están hoy prácticamente olvidados no deja de ser curiosa su relación (y sus diferencias iniciales) lógica y como la industria es capaz de crear productos a corto plazo aun sacrificando carreras a medio y largo tiempo. No había preocupación por que las rimas fueran buenas, ni las estructuras, ni los recursos estilísticos, ni las bases musicales; se buscaba el éxito rápido y eso se consiguió. ¿El precio? carreras destrozadas en menos de una década mientras Kase-O, Toteking, SFDK o Nach siguen llenando. Hoy en día desde Can it be all so simple nos gustaría dejaros con una antología del rap cuñado, es decir; esos artistas que desde fuera se catalogan como rap y que nadie con un mínimo conocimiento del mismo ha escuchado jamás.

Orishas

La verdad es que no tenemos nada en contra del mestizaje, que puede ser realmente estimulante y musicalmente enriquecedor. El problema viene cuando se intentan tapar unas carencias musicales obvias mediante etiquetas que pueden sonar respetables e interesantes pero que en la práctica no lo son, caso de Orishas.

CIBASS Orishas

Dos raperos y un cantante de música tradicional cubana se unieron para dar a luz una de las peores pesadillas de la historia del hip hop en castellano, y es que aunque Roldan (el cantante) sepa entonar y crear cálidas melodías el gran problema viene con los raps. Las estructuras, el vocabulario, la ausencia de recursos estilísticos sutiles y el flow de los mc’s integrantes de la banda son dignas de un anuncio de bollería industrial y hacen que las producciones (algunas muy respetables) y los estribillos cantados y puentes se conviertan en un martilleo sin ton ni son. Tuvieron cierto éxito temporal y como todo lo que no está basado en un talento real han quedado en poco. A día de hoy sobreviven dentro de las bandas sonoras de algunas bodas.

DJ Kun

Salido de “La ruta del Aguilar” (programa de los 40 principales dirigido por Tony Aguilar y enfocado al hip hop y al r&B) este disckjockey argentino criado en España tuvo cierto éxito -durante un verano- con su primer disco Latin kilombo. Con el tema “Ponle sabor” tuvo éxito comercial durante unos meses, desde el programa del que salió se vendía como hip hop pero la verdad es que el álbum era un intento desesperado por vender discos y cosechar éxitos. Incluso en la versión que incluye el disco de “Malos tiempos para la lírica” se plagia literalmente la letra de “Juicy” de Notorious BIG al traducirse casi palabra por palabra. Una maniobra comercial que, suponemos, dio dinero durante unos meses para hoy sonarnos a cachondeo.

CIBASS Dj Kun

Por alguna razón, lo hemos vuelto a encontrar por ahí con aspecto de freak televisivo nivel “Tristanbraker”

 

Haze

Durante el segundo boom del rap español (coincidiendo a su vez con el auge económico que mencionamos arriba), Universal buscaba desesperadamente a mc’s para hacerse con un catálogo respetable de artistas de hip hop que le dieron éxitos a largo plazo, cosa que no consiguió. Haze era uno de los fichajes de Universal con los que se pretendía tener grandes ventas y un listado de artistas de hip hop dignos. La cosa es que en Universal nadie parecía tener ni la más remota idea del género sobre el que querían trabajar y acabaron fichando a Haze debido al éxito de ventas de su maqueta en el top manta. La jugada les salió bien y mal, ningún bboy escuchó jamás a Haze pero tuvo cierto éxito comercial fuera de los circulos del rap. Colaboraciones con Andy y Lucas, El arrebato, Pitingo, La húngara o Los rebujitos demuestran una clara idea de tener éxitos comerciales a cualquier precio, la cuestión es que esos éxitos se fueron tal como vinieron.

haze2

No había habilidad a la hora de rimar, ni léxico ni una voz para el recuerdo, sólo los estribillos daban la salida comercial que se buscaba y así fue, una carrera breve que se intenta -sin éxito- reflotar. ¡Potencia pa tu carro, Haze!

 

Sergio Contreras

Una de las mayores vergüenzas de la historia de la música española y uno de los resultados más pobres de eso que llaman fusión a cualquier precio. Sergio Contreras se animó a dar el salto musicalmente debido al éxito de su ídolo Junior Míguez (como lo oyen) y ya que no tenía habilidades para cantar debió pensar que rapear era una salida. El señor Contreras entendió que nadie se daría cuenta de que sus rapeos (todo un insulto utilizar esa palabra para lo que este hombre hacía) eran dignos y creó las peores rimas (y con el peor estilo) de la historia del género. El de Huelva se sale del ritmo, es incapaz de tener una frase respetable y de nuevo se tira por los estribillos aflamencados para intentar darle salida a unas canciones absolutamente insoportables a todos los niveles.

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Muchas apariciones en Canal Sur (el canal autónomico de televisión en Andalucía) así que podría tratarse de una “estrella” de la música diseñada por alguna agencia de management dirigida por Juan Y Medio o Fat-Moranco. Tuvo cierto éxito y ya parece que todo pasó, lo que nuestros oídos agradecen.

Porta

Otro de los artistas que Universal intentó rescatar y relanzar al estrellato, cosa que no se consiguió ni a nivel comercial ni mucho menos dentro del ámbito del hip hop. Tras una maqueta producida por Soma (hermano de ZPU) se intentó promocionar como uno de los referentes del rap patrio, ampliando los canales (muchas más televisión, radio, prensa) creando el efecto contrario al igual que Haze; si el producto no era bueno los bboys se negarían a consumirlo, llegando únicamente a otros círculos.

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¿Resultados? leve éxito comercial y nulo dentro del movimiento rap lo que, suponemos, ha acabado con su carrera a largo plazo.

 

Junior

De nuevo otro de los grandes intentos de Universal por hacer caja con el hip hop fuera del ámbito del género y cuyo éxito fue también temporal. Malagueño de nacimiento y trianero de adopción, Junior Miguez no tuvo ningún problema en alejarse de la naturaleza del rap para vender discos y tener éxito comercial. Este bailarín y coreógrafo mezcló raps de segunda con estribillos flamencos y pop para acabar con una carrera similar a todos los mencionados; efímera.

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De nuevo colaboraciones con grupos como Las chuches para otra carrera olvidada.


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