Southbound: la bendita sombra de Creepshow

Por Redacción CIBASS, @CIBASS_Blog

Cualquier aficionado al género de terror sabe que V/H/S (2012) y su segunda parte (2013) son dos de las obras fílmicas más dinámicas y refrescantes de los últimos años. Recopilaciones completamente indies de capítulos de horror no interconectados y dirigidas por diferentes y prometedores directores que recogen el testigo de las dos primeras Creepshow -la tercera la obviamos- con un toque de gore. Pero siendo conscientes de la que la sangre es llamativa en estas dos compilaciones de miedo también sabemos que las razones para su visionado y su reconocimiento entre amantes del género va mucho más allá de eso. V/H/S y su secuela ofrecen historias cortas completamente imprevisibles y casi enfermizas que se te quedan dando vueltas en la mente aunque traten temas tan supuestamente trillados como el vampirismo (caso de una de las mejores historias de la primera película) o las sectas religiosas (probablemente la mejor fábula de la segunda) narradas con maestría y vigorosidad en esa especie de libertad que otorga el saber que estás trabajando para fans de la serie-b y similares.

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Aunque en la tercera entrega de V/H/S la franquicia daba síntomas de agotamiento, los fans del género siempre queremos más y más, especialmente si se trata de experimentos en que los creadores no tienen la presión de una gran productora para recaudar millones y millones ciñéndose a lo que el gran público quiere. No tenemos nada en contra de las dos maravillosas entregas de Expediente Warren (más bien todo lo contrario) pero agradecemos la libertad creativa que ofrecen las obras menores, sobretodo porque todos nos suena a poco visto y es esa sensación refrescante la que buscamos aquellos que crecimos con Posesión infernal, Braindead o incluso el mejor cine de terror de finales de los setenta y principios de los ochenta, que es mucho y bueno a pesar de que suene a tópico rememorarlo.

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Pero vayamos al grano. El sur de Estados Unidos siempre ha sido jugoso para el cine; su aspecto de western de segunda casi parado en el tiempo, las eternas carreteras con moteles y gasolineras mugrientas regentadas por familias de pocas palabras y la sensación de que ese miedo e inseguridad camuflado en conservadurismo puede ocultar algo terrorífico siempre han sido bazas que el cine ha explotado. Y no es para menos, las kilométricas y desoladas carreteras desérticas son una pesadilla para aquel que tenga un pinchazo, lo cual es aprovechado una y otra vez para narrar historias de terror entre la soledad y el desamparo que significa ser acosado en un entorno de ese tipo. Southbound, también bajo la tutela de varios directores, se agarra a este contexto y lo aprovecha para narrar distintas historias interconectadas de terror de diferente índole, todas ellas notables. De la paranoia al secuestro a las familias disfuncionales o el gore más puro, el filme ofrece un poco de todo y de diferentes maneras y estilos dentro de una guía de estilo especifica. Justo cuando uno se ha acomodado a una historia (por muy perturbadora que sea) y a su dirección se cambia a la siguiente y empezamos de cero en un mismo ambiente, y es precisamente ese ámbito tan especifico el que da peso y sirve como cimiento a las perversiones y fortuitas crónicas que se nos presentan. A pesar de que podríamos calificarla como cine de serie-b (debido a su imaginativa propuesta y a que en muchos países ni se ha estrenado en cines) la factura es impecable de principio a fin, todo el entorno es creíble y tanto los efectos digitales como los tradicionales son de primer nivel.

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Southbound no es una película de terror al uso. No sólo narra diferentes historias con distintos protagonistas sino que sus narraciones se alejan del clasicismo de las historias de terror que históricamente han funcionado en taquilla. Es por ello que es muy recomendable para aquellos cuyas mentes sean más abiertas (y no lo decimos como justificación para una obra menor, la película es notable) y se hayan educado con filmes parecidos y también decepcionará a los más clásicos. Aquí no hay casas encantadas, no hay niños con un sexto sentido ni un ente que se presenta debido a una muerte que no se ha esclarecido, estamos ante la inquietante mente de unos tipos que probablemente sean el futuro del pánico frente a la televisión (porque quizás los veamos poco en gran pantalla) divirtiéndose con unas historias extrañas y un buen manejo de la cámara. Puede que Southbound no sea el futuro del cine de terror debido a su arriesgada apuesta pero desde luego si es la alternativa a una categoría estancada en unos clichés que funcionan y en unos trucos de artificio vagos y presumibles. Nosotros la hemos disfrutado -casi- como cuando vimos Creepshow en nuestra infancia, ahora el turno es vuestro.

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One Response to “Southbound: la bendita sombra de Creepshow”

  1. JF Pérez says:

    Por fin una reseña en condiciones de esta pelicula. El mejor capitulo en mi opinion el de las chicas que se quedan tiradas con la furgoneta.

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