Ghostbusters 2016; ni tanto ni tan poco

Por JD Romero, @JD_Romero23

 

Y con “Los cazafantasmas” hemos topado. De todos los remakes habidos y por haber, de todos los reinicios y nuevas versiones tenían que tocar nuestra película favorita (al menos para muchos de los redactores de este noble blog) y con todo un símbolo de nuestra infancia. Pero no nos creemos especiales, sabemos perfectamente lo que esta obra ha significado para millones de personas en todo el mundo y cuanto ha significado la creación -sí, aunque estuviese basada libremente en una serie anterior- de Dan Aykroyd, Harold Ramis (RIP) protagonizada por un elenco tan memorable como mágico en química y compenetración, salido directamente de la mejor época de “Saturday Night Live”.

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A pesar del revuelo, intentamos no ser ultra conservadores, cenizos y pesimistas y no caer en el snobismo de “todo lo que no sea la obra original es una mierda”. La secuela de Ghostbusters (1989, también bajo la sabia tutela de Ivan Reitman) era decente en su revisión a pesar de sus tibias críticas (de hecho comercialmente fue todo un éxito) pero la negativa de Bill Murray a volver a protagonizar otra película de la saga dejó a nuestros parapsicólogos favoritos en stand by durante décadas. Se dice que el guión para la tercera película acabó como la historia del maravilloso videojuego que se hizo para Playstation 3 -todo un orgasmo para un fan- y si era cierto era más que sobresaliente. Sea como sea, los años pasaron y empezaron a verse mayores para correr detrás de fantasmas (palabras literales de Murray) y, por si fuese poco, Harold Ramis fallecía en febrero de 2014 dejando huérfano a un grupo que sin él jamás volvería a ser tan grande. Las especulaciones en los años anteriores hablaban de un super grupo similar formado por estrellas reputadas de corte similar con nombres como Ben Stiller o Chris Rock, algo que probablemente ya nunca sabremos con seguridad.  

Pasaron más años y se anunció la nueva versión, esta vez con reparto femenino también sacado directamente de esa factoría de comediantes llamada Saturday Night Live. En Estados Unidos se formó la de Dios por el simple hecho de que el elenco protagonista eran mujeres, algo que nos importa más bien poco. La cuestión es que comenzaban a salir teasers y trailers y la cosa no pintaba excesivamente bien; chistes simples y abuso de los efectos digitales. Lo único que importaba era la calidad objetiva de una nueva versión de un clásico indiscutible y eso tampoco parecía destacar. El gasto en publicidad por parte de Columbia Pictures (Sony) era cada vez más agresivo y en los anuncios veíamos a Carmelo Anthony cazando entes paranormales (de la versión española de este anuncio mejor no hablamos) y la maniobra comercial se tornaba tan activa como el nerviosismo de los ejecutivos de la productora ante la reacción de la gente ante los adelantos del filme, y eso sin hablar de las reacciones tremendamente negativas de los fans confesos de la obra original.

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JD Romero dentro (literalmente) del cuartel de Los Cazafantasmas en Tribeca (Nueva York).

Polémicas y estrategias comerciales aparte, hubo varias coincidencias para que el arriba firmante viera la nueva versión de su película favorita antes que la mayoría de españoles, en la icónica ciudad en la que los protagonistas se sitúan y en los legendarios cines AMC de Manhattan, y eso hice. Palomitas con extra de mantequilla y Dr. Pepper en mano me dispuse a ver la película en la ciudad de los rascacielos y siempre dejando los prejuicios y la contaminación de internet en la calle. Y la cosa es que ni es tan mala como las primera críticas que salieron a la luz ni tan buena como los habitantes medios de Nueva York me decían al preguntarles.

Ghostbusters 2016 es fruto de su época, de nuestro tiempo y eso merma las bondades de una película cuya obra en la que se basa se toma su tiempo para presentar a los personajes y para poseer una de las evoluciones dramáticas más perfectas de la historia del cine comercial. Y como eso básicamente todo, si en la película original se van presentando los hechos paranormales de modo progresivo (a partir de la primera escena con la anciana en la biblioteca), aquí los fantasmas aparecen desde el comienzo, son más grandes, más verdes, más iluminados, dan menos miedo y el ectoplasma se cuenta por cientos de litros. La sensación de estar presenciando el compendio perfecto entre película de terror y de humor se pierde por completo, estando más bien entre al comedia y la acción. Del mismo modo hay momentos en que todo parece ir demasiado a prisa, especialmente el comienzo, en que lo sentimos demasiado forzado para que las chicas se junten y formen el grupo, ya que (al igual que con Star Wars: El despertar de la fuerza) estamos ante un remake encubierto, al menos podían habernos contado que las chicas ya se conocían y nos ahorramos unas casualidades tan vagamente escritas. Al menos en “El despertar de la fuerza” se respetaba que había unas historias anteriores y unos personajes aun relevantes a pesar del paso de los años. Algo doloroso como fan.

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Pero la película tienen sus cosas buenas también. La química de las protagonistas es fantástica (aunque no llega al nivel del elenco original) y sus situaciones funcionan incluso cuando no hay fantasmas ni sucesos que investigar. Entre acción y acción se nos dan respiros de conversaciones y momentos entre ellas que son incluso mejores que los de las apariciones fantasmales. Digno de mención el papel de Chris Hermswoth (sí, el de Thor) que roba literalmente la película haciendo de secretario tan tonto como atractivo y que las nuevas cazafantasmas contratan únicamente por su físico. Por supuesto, hay cameos de los protagonistas originales (en roles diferentes a los que ya conocemos, puesto que la historia se reinicia) y, a excepción del de Ernie Hudson, son bastante decepionantes. Aun así -sobretodo si olvidamos el peso de la original- la película funciona; los gags son bastante mejores que los que se adelantaron en trailers, las actrices se compenetran bien y hacen un buen equipo y los secundarios van desde el notable de Andy Garcia como alcalde de Nueva York al suspenso de Neil Casey como villano de la función.

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Se puede decir que Ghostbusters es lo que esperábamos de ella ateniendo a esta época. Un remake disfrazado de nueva versión con los defectos de las grandes súper producciones actuales en las que -casi- todo se entrega un poco más masticado y en base a tópicos. Si en la película original Ernie Hudson era un afroamericano leído y tranquilo que daba un punto de sensatez al grupo, en la nueva película la actriz y humorista Leslie Jones representa el tópico de mujer negra de perfil gritón y deslenguado que conoce la vida en el barrio y poco más. La nueva Ghostbusters es un entretenimiento decente que cumple como película divertida con buen ritmo y fracasa como homenaje y remake de una obra que sigue siendo atemporal. Lo que funciona de la nueva versión es precisamente su mitología; los trajes, las armas, el coche, la música y básicamente lo que siempre ha destacado, la iconografía de la versión original. Le doy un cinco porque el visionado se me pasó volando, ahora el veredicto está en vosotros. Dejemos que el tiempo hable, pero yo me quedo con Venkman, Stantz, Spengler, Zeddemore y Dana Barret.

 

CIBASS Puntuación CIBASS Dos puntos y medio


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