Maratón a la tristeza: la comedia romántica es el camino

Por Chema de Angel, @ChemaAR

00

Vivimos tiempos azarosos en los que la alegría está difuminada, solo pudiendo disfrutar de ellas en pequeñas píldoras, como si de un raciocinio de entreguerras se tratase. Claro, porque en España, ser feliz es una putada, y solo nos alegramos por las desgracias ajenas. Es más, yo estoy deseoso de que me pille por banda una catástrofe mundial para que se me hinche el pecho, cual palomo en celo, y hacer alarde lo de mal que lo estoy pasando – aunque realmente lo esté gozando cosa mala- en la última reunión social que toque.

Pero mientras las catástrofes llegan, me conformo con oír música pop underground – el auténtico ‘Cantar del Mío Cid’ de la pena y la desazón – y volcarme con aquel otro género, en este caso de la televisión o del cine, que ha entendido como nadie ‘la bajona’: la comedia romántica.

1

Hago un pequeño inciso para acallar las risas nerviosas y romper una lanza a favor de todos aquellos hombres que solo encuentran indiferencia al confesar su amor por la comedia romántica: ¡compañeros, no estáis solos!.

Pero yo seguí a lo mío, y hace poco entregué todo mi cuerpo a estar triste; me conciencié de que ese era mi camino en la vida y que abrazarlo, evadiendo cualquier corriente de positividad que acabase empujándome a recitar versos de Paulo Coelho.

-¿Qué tomas para ser feliz?
-Tomo decisiones.

Así que como buen amante de lo pop, entré en Netflix con la esperanza de seguir las enseñanzas indies de alguna serie que me hundiera en la miseria más satisfactoria; y lo que encontré allí te sorprenderá. O no.

Navegando por la interfaz oscura y lúgubre de Netflix, mientras tarareo ‘Atrapados en la red’ de Tam tam go! – Te di todo mi amor, arroba love punto com, y tú, me has robado, robado la razón – preguntándome si es lo suficientemente pop para plantearme si me queda dignidad, doy con Master of None.

2
“Master of none”, es la típica serie que es mi rollo. No lo neguemos. Protagonista con alto nivel de ligoteo, cuya profesión en la vida (actor) no deja de ser un estorbo en su crecimiento social y personal. Pero no hablemos de mí, hablemos de cómo Aziz Ansar, su protagonista, – atrás queda esa manía de presentarse en otra película como un personaje detestable, para alcanzar un estado de sinceridad absoluto- que crece sumido en la miseria más absoluta, haciendo chistes, en un tono naif, sobre lo cotidiano y lo humano. Encontrado el amor, por casualidad, y dejándolo escapar por encontrar un camino en la vida; después de todo, es eso lo que todos buscamos, ¿no?.
No he tenido suficiente, y la vorágine de tristeza normalizada, como parte intrínseca de estos ‘jóvenes adultos’, me ha sabido a poco y decido darle una oportunidad a una serie de dudoso título: Love. En tal estado de embriaguez melancólica y con el sello de Judd Apatow – uno de los gurús de la comedia romántica tristona, que más partido ha sabido sacarle a las desgracias de la gente fea- acompaño a sus protagonistas en una historia muy lejana al amor. Lejos de las comedias románticas, del cliché chico-conoce-chica y mucho más cercano a la miseria humana que nos rodea donde el azar queda en segundo plano, si dejamos de perseguir ‘lo idealizado’ y nos sentamos a ver la vida con paciencia.

3

Ha estado muy bien ver estos 8 episodios, he crecido con sus personajes y me he aceptado como ser humano. He comprendido que no todo viene siempre bien dado y que, citando a Iván Ferreiro, el equilibrio es imposible.

Pero yo creo que todavía aguanto en este maratón loco, aún me queda un poco de helado de limón – muchos dirán que es un helado de viejas, pero nunca confié en el chiste del helado de chocolate y películas románticas. Después de todo, no me gusta el helado de chocolate- y algunas ‘almendritas’ garrapiñadas.

4

¿Qué puede haber parecido a Love y Master of None, pero que sea totalmente opuesto en la forma? Lo encuentro y se llama Meet the Patels.

Es un documental.

Diantres, Netflix, me la has metido doblada. Pero no importa, la tristeza a la que he estado sometido ha conformado una bóveda alrededor mía y nada puede conmigo.

En Meet the Patels, asisto a lo complicado que es encontrar la pareja adecuada, dentro de una sociedad como la hindú, en la que la existencia de los matrimonios concertados es algo habitual. Pero también a lo difícil que es atender al orden social establecido llegado a cierta edad (¿os suena?) y cómo el mundo actual, ha dejado de lado ‘las etapas’ que antes se cumplían como algo normal, para alcanzar nuevos paradigmas sociales. Lejos queda lo de ‘hipoteca-coche-préstamo-hijos-felicidad’; ya no estamos en ese modelo social, aunque tus padres lo quieran. Y contra eso, y la búsqueda de una esposa, lucha Ravi Patel, que se convierte en protagonista secundario en esta historia, siendo fagocitado por el fuerte carácter de sus padres.

Ya he acabado, o eso creo. Cojo un poco de aire para hacer una reflexión tras el único maratón que mi lamentable estado físico puede permitirse.

Nos tiene que quedar muy claro con este paseo por el Netflix más tristón -sin mencionar Bohorse Jackman – es que la nueva comedia norteamericana está cubierta por un halo de normalización, donde el costumbrismo de sus personajes se hace real y entra mucho mejor si está cubierto de cierto cinismo.

5
No tuve suficiente y a través de un amigo – ex amigo más bien, ahora mismo vive feliz y tuvo que abandonar mi vida- llego a un bonus track en esta set list a la desesperación: Man seeking woman.

Protagonizada por Jay Barruchel, otro secuaz en el mundo de Appatow, conozco a Josh Greenberg en busca de la mujer ideal. Maldita sociedad y maldita ficción norteamericana, otro esclavo ha caído bajo el yugo de la idealización. Con su visionado nos enfrentamos a situaciones surrealistas y literales, para encontrar el ‘true love’.

Aunque la serie es fresca y llena de nuevas armas cómicas – quizás de las pocas series actuales que ha comprendido el lenguaje de internet, junto con Portlandia– y habría que considerarla casi en serie de culto y recordando por momentos a Búscate la vida (Get a Life), los mejores episodios están protagonizados por la hermana del protagonista, consiguiendo que durante un par de episodios asistamos a un Woman seeking man, logrando otro punto de vista en el mundo de las relaciones que pocas veces tiene voz en la ficción.

7

Ya no tengo escapatoria, estoy secuestrado por la bajona y todo gracias a la comedia romántica moderna. Ya estoy allí, porque todo lo que me gusta habla de mí; porque todo lo que me toca el corazón, hace que me identifique de forma brutal. Abrazo la melancolía. Me envuelvo en la bajona. Me caso con lo pop.


Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies