Las películas que Marvel quiere que olvides

Por JD Romero, @JD_romero23

Comics

En diferentes ocasiones he hablado de lo que admiro el -relativamente- reciente nuevo rumbo de Marvel. Desde los cambios en la línea editorial que dio Joe Quesada en su día a la genialidad que fue establecer un plan a larguísimo plazo para sus películas, comenzando con la presentación de cada personaje para acabar con ese orgasmo nerd que viene a ser Los Vengadores. Y luego vuelta a empezar con las segundas partes para finiquitar con Civil War; un momento fílmico culmen en que los super héroes se enfrentan entre sí y que fue todo lo que nos hubiera gustado ver en Batman vs. Superman de Zack Snyder. No es que la tercera parte del Capitán América me guste más que las dos primeras entregas de Los Vengadores, pero es la prueba de que el plan que Marvel estableció para que su empresa pasase de la quiebra a lo más alto había funcionado con la precisión y frialdad de los escritos de Sun Tzu.

Pero como decía Gladys Knight cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor. Si bien los ochenta y los noventa fueron décadas creativas (más en la primera que en la segunda) en las que el auge del VHS dio lugar a una explosión de películas divertidas y faltas de complejo, también fueron un quiero y no puedo cinematográfico para filmes que necesitaban de una revolución tecnológica que llegaría después (para poder resultar productos visualmente decentes). Por si fuese poco, Marvel estaba desesperada por dar el gran salto al cine y hacer de sus personajes símbolos mundiales más grandes aun -eso unido a la crisis económica que sufrió en los noventa- hizo que se firmaran licencias cinematográficas para algunos de sus personajes que a día de hoy nos parecen cuanto menos surrealistas.

Y es que visto desde la perspectiva del tiempo todo parece muy sencillo, pero hay que pagar a final de mes. Las películas ponzoñosas que Marvel hizo en el pasado (o más bien quienes compraron las licencias) son la prueba de que demasiadas veces hay que hacer malabares en el mundo empresarial para poder aguantar el tipo y aunque hoy vemos el logo de la todopoderosa casa de las ideas y se nos vienen a la mente billones de dólares… la verdad es que no siempre fue así. Para los niños que crecimos leyendo cómics (y nuestros padres no nos apuntaron en equipos de fútbol o en escuelas taurinas para vivir sus sueños a través de los nuestros) se nos hacía raro ir al videoclub, alquilar una cinta con uno de nuestros personajes favoritos en la portada y que el resultado fuese para echarnos a llorar. Pero así es la vida y eso nos hizo más fuertes, quizás gracias a ese nivel fílmico que hoy os venimos a analizar disfrutamos mucho más cuando vemos a los hermanos Russo dar un tratamiento maravilloso a nuestros personajes de la infancia, a Joss Whedon encargarse de Los Vengadores y a alguno de los actores más cotizados del mundo dándoles vida.

Dicho esto pasamos a centrarnos en una selección de tres películas que describen a la perfección una etapa que a Marvel le gustaría que todos olvidáramos, una época de maquillaje de segunda, efectos especiales casi aficionados y de actores de nula capacidad interpretativa. Más adelante hablaremos del episodio piloto de la serie de Nick Fury con David Hasselhoff o la serie del Capitán América con un Reb Brown motorizado de finales de los setenta, pero eso es otra historia. Comenzemos.

Capitán América (Albert Pyun, 1990)

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Ahora que el Capitán América es una de las franquicias cinematográficas más rentables del mundo y las licencias del personaje para figuras de acción, camisetas, tazas o disfraces dan unos resultados multimillonarios se nos hace raro pensar que en 1990 tuvo una versión tan vergonzosa que ha querido ser tapada a base de obviarla. El director Albert Pyun (realizador con una carrera casi infinita en el mundo de la serie b) entregaba una película en la que Steve Rogers se enfrentaba a los nazis y a un cráneo rojo con disfraz del chino de debajo de tu casa (ya saben, el más popular archienemigo del capi) en una película con olor a cutre que parece estar rodada en la azote de tu bloque. Matt Sallinger, el actor que hace del popular héroe, tuvo una carrera sin pena ni gloria que culminaría en aparecer en la última de Isabel Coixet y el director Albert Pyun siguió en lo que mejor sabe hacer: películas con presupuesto nulo.

 

The Punisher (Mark Goldblatt, 1989)

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The Punisher es uno de los personajes más queridos de Marvel. A pesar de no gozar de una popularidad comparable a Spider-Man o al alter ego de Tony Stark es un antihéroe cuyo modo de actuar (capaz de amenazar, extorsionar o de realizar auténticas sangrías) le ha hecho poseer una legión de fans tan silenciosos como numerosos, la prueba la tienes en cuantas camisetas con su particular calavera eres capaz de ver por la calle un día normal.

En los benditos ochenta y en el comienzo de una de las peores épocas de Marvel (tanto a nivel creativo como económico) se lanzaba esta primera versión cinematográfica de The punisher protagonizada por un Dolph Lundgren que ya era muy popular y dirigida por un decente Mark Goldblatt que venía de dirigir “Estamos muertos… ¿o qué?” un año antes. Al personaje de la casa de las ideas se le quitaba -por alguna razón que no logramos entender- el logo de su icónica camiseta negra y comenzaba su particular vendetta personal desde su hogar en las alcantarillas. Una versión cutre y motera de un personaje que se merece mucho más y que sin embargo mejora a la versión que se hizo en 2004 dirigida por Jonathan Hensleigh.

 

Los 4 Fantásticos (Oley Sassone, 1994)

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Y la palabra cutre cobra todo su significado en esta olvidada cinta de uno de los súper grupos más conocidos del universo Marvel. A mediados de los noventa, la productora tenia que realizar una película de Los cuatro fantásticos de cualquier modo y manera para no perder los derechos y con la supervisión del inefable Roger Corman se realizó esta chapuza que ni siquiera se estrenó en cines, y apenas apareció en videoclubs. Aun así y a pesar de que se nota a leguas que el presupuesto es ínfimo hay que decir que es más respetable que las dos versiones que Tim Story entregó en 2005 y 2007 y en las que vimos a Chris Evans – el actual Capitán América –  haciendo de Antorcha humana en lo que es su doblete como personaje Marvel en la gran pantalla.

También podríamos hablar de la versión de Los cuatro fantásticos sin climax final que se hizo hace sólo un añito, pero eso da para artículo por sí mismo.


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