Sound City o el transplante de corazón del rock ‘n’ roll

Por Scott Burton

Hay estudios de grabación y templos de la música, de los primeros podemos encontrar miles y de los segundos unos pocos. Sound City es la definición de lo segundo en mayúsculas y con todas las reglas: templo histórico del rock y sórdido lugar que ha parido algunos de los mejores discos de la historia. Pero vayamos al grano, el hoy tan icónico estudio fue inaugurado a finales de los sesenta en Los Ángeles por dos tipos llamados Tom Skeeter y Joe Gottfried que querían dedicarse tanto a la industria discográfica como a la representación y explotación artística. Para comenzar en el negocio, Skeeter pensó que lo primero era hacerse con una multipistas Neve (empresa propiedad de Rupert Neve, un genio de la ingeniería de sonido bastante avanzado a su tiempo) y con ella comenzó la leyenda. El sonido de la percusión de la consola Neve era tan limpio, conciso y particular en conjunción con la sala donde se encontraban las baterías (aun siendo teóricamente imperfectas) que llegados a un punto recibían cincuenta peticiones de grabaciones al día, en tiempos de lo analógico y mucho antes de Pro-tools.

CIBASS Sound City two

Cuando decimos que algunos de los mejores discos de la historia del rock y el pop se concibieron en aquellos mugrientos estudios lo decimos literalmente: Neil Young, Buckinham Nicks, Evel Knievel, Elton John, Bill Cosby, Fleetwood Mac, War, Grateful Dead, Tom Petty, Rick Springfield, Santana, Fear, Barry Manilow, Nirvana, Masters of Reality, Rage against the machine, The black crows, Slayer, Red hot chili peppers, Johnny Cash, System of a down, Queens of the stone age, Bad Religion, Metallica, Nine Inch nails, Arctic Monkeys e inluso Vanilla Ice que suponemos pasaría por allí. Dicho esto, es normal que alguien antes o después quisiera dejar para la posteridad en forma de documental la historia de tan mítico estudio. Y ese fue ni más ni menos que Dave Grohl, ex batería de Nirvana, miembro actual de Foo Fighters y músico de estudio de bandas y artistas como David Bowie, Paul McCartney, Tom Petty & the heartbreakers, The Prodigy o Slash y de cuya trayectoria podrán entender sin mucho ejercicio neuronal su especial apasionamiento por Sound City Studios y por los resultados de su consola Neve.

Grohl explora con mimo y detalles desde los primeros pasos para la inauguración del estudio a sus diferentes crisis económicas -numerosas en sus décadas de historia y siempre a la par de los avances tecnológicos- de la mano de testimonios de los propios trabajadores y de artistas y productores como Rick Rubin y la mayoría de los anteriormente mencionados. De la mala impresión por lo descuidado del estudio a los resultados todos los que aparecen en el documental destacan tanto el ambiente familiar del mismo como el particular sonido que se conseguía en sus desordenadas y ponzoñosas salas, hasta el punto de estar entre el overbooking y la muerte con la llegada de lo digital. Sound City pudo sobrevivir al Compact Disc pero no a la llegada de Pro Tools y programas similares y un poco por conservadurismo y respeto a la pureza de lo analógico y otro tanto por -quizás- no querer prestar la suficiente atención a los tiempos venideros, el estudio acabó cerrando en 2011 y sus trabajadores lo sufrieron como la muerte de un padre, como el fin de una familia unida que había dado a luz obras para la posteridad.

CIBASS Sound city one

Pero el ex batería de Nirvana estaba tan enamorado de esta legendaria pocilga que no podía dejar que el estudio falleciese sin más, sin un último intento de respiración asistida in extremis y no sólo se puso manos a la obra con el documental que hoy aquí te contamos sino que acabó comprando la tan mítica consola Neve (de la que todo el mundo en la industria habla maravillas) y decidió grabar un álbum tributo a ese lugar y época tan especiales. Para el proyecto contó con nombres como Steve Nicks, Paul McCartney, Trent Reznor y gente de bandas como Fear o Slipknot, todo bajo el sonido de la Neve, madre de discos como Nevermind de Nirvana.

CIBASS Sound City Rick Rubin

Sound City es una documental para amantes de la música que gustará sobremanera a los amantes de lo analógico, del clásico sonido del rock and roll sucio, levemente descuidado e imperfecto y cuyo talento quedaba al desnudo con cada surco, con cada oída. Un trozo de la historia de la música y una lección de respeto a un tiempo más artesano. Grohl completa su homenaje a esta iglesia del sonido rodando el documental, comprando los aparatos analógicos y grabando un disco con ellos y desde Can it be all so simple agradecemos que aún haya gente que se preocupe que la música no es solo copiar y pegar con un ordenador y un ratón. La tecnología y la digitalización han democratizado la música pero también nos ha hecho sentir que no era algo tan especial, porque un Compact Disc o un Pendrive nunca podrán ser un vinilo y porque por mucho que no podamos -ni queramos- parar el tiempo hay que poner cada cosa en su sitio. Descansa en paz, ciudad del sonido.

 

CIBASS Puntuación CIBASS Tres puntos y medio


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