La habitación, ese lugar donde te abandonan los monstruos

Por David Rodríguez, @davidjguru

Estamos rodeados de monstruos” cantaba Julián Hernández de Siniestro Total en ese himno sincero y real para el día a día…son como nosotros, físicamente no se distinguen de cualquier otro ser humano…tienen dos ojos en la cara, diez dedos en las manos y otros diez en los pies, pero estamos rodeados de ellos. La existencia de los monstruos es algo que nos inquieta solo cuando los reconocemos destruyendo la inocencia, porque en el día a día preferimos pensar que no existen, que no están, o directamente que nunca nos hicieron aquello que nos infligieron. Se mantienen vivos y activos gracias a nuestra ignorancia, a nuestra ausencia de deseos de conflictos o directamente a nuestro sentido de la discreción. Porque somos cobardes, y solamente los apuntamos con el dedo cuando el resto lo hace, lo que quiere decir que los medios lo hacen. Los monstruos son los mayores generadores de buzz en redes sociales y por supuesto una máquina de crear clicks en medios online. Cualquier analista web sabe esto. Por ello siempre aparecen en zonas destacadas de los sitios web que usted y yo visitamos a diario. Estamos rodeados de monstruos. Y tenemos que aprender a identificarlos.

Esta película bebe de los monstruos y en particular de uno que hizo horrorizar a todo el mundo occidental, aquel puto electricista psicópata llamado Josef Fritzl, más conocido por “El monstruo de Amstetten” que mantuvo a su propia hija en cautiverio durante veinticuatro años y llegó a tener siete hijos con ella. Un asesino, una basura, un verdadero monstruo. Esta terrible historia fue la que inspiró a la escritora Emma Donoghue, una irlandesa con ganas de empatizar y reconstruir el espacio psíquico de una víctima de estos abusos a raiz de una entrevista con la hija del maniaco. En base a ello construyó su novela y esta consiguió llamar la atención del director Lenny Abrahamson, que intentó por todos los medios llevarla al cine, hasta que lo consiguió.

En un primer visionado, The Room podría parecer un telefilme de esos de sobremesa emitido por alguna que otra “cadena amiga”. Tener, parece tener todas las claves…una historia familiar, una desgracia inesperada, el dolor, la angustia, los reencuentros…y un cierto regusto fotográfico de claroscuros para consumir lentamente a la hora de la pitanza. Pero en mi opinión -débil, errática y dispersa como cualquier otra – se trata de una buena película. No ando influenciado por el Óscar recién otorgado a la actriz Brie Larson por su interpretación en esta obra. no. Creanme. Guardo poco respeto por esos premios en general, pero en particular me cuesta creerlos cuando le dan uno a DiCaprio por dejarse la barba e imitar los babeos y arrastres por el suelo del Lobo de Wall Street…así que voy libre de influencias Hollywoodienses.
La habitación (The Room) intenta ser un compendio de los trastornos relacionados con el secuestro…no hay dentro espacio para emociones baratas ni dramas de lágrima fácil (ni vemos como el secuestrado termina liderando un partido de ultraderecha, cosa que es de agradecer). Es más bien el resumen de las interrelaciones entre los protagonistas elementales de estos crueles relatos: el secuestrador, la secuestrada, el hijo no deseado…la familia, es un análisis de los problemas psíquicos y conductuales que desarrollan las personas en esos periodos de tortura y aislamiento…pena, desasosiego, algo de síndrome de Estocolmo, amor y planificación de una escapada en la que nunca se deja de pensar. Y todo a un ritmo tranquilo, sosegado, interminable. Tal vez para que la angustia nos alcance más profundamente o simplemente porque es el tempo real al que pasa la vida cuando uno está horriblemente encerrado entre cuatro paredes: con esa maldita cadencia transcurren las horas de cautiverio y así discurre la película…el tiempo es un factor extraño que parece todavía más relativo cuando no puede hacerse absolutamente nada para sobrellevarlo mejor o al menos, no pensar en él ni entretener la mente, que es al fin y al cabo lo que los humanos intentamos con escasa fortuna para no detenernos demasiado en ello.

CIBASS The Room jacob-temblay y Brie-larson

Me llamó la atención su organización: no importa apenas nada el retrato de la vida normal y diaria antes de la agresión. No hay interés alguno del director por mostrar el acto del secuestro en sí, ni siquiera el día después, ni mucho menos de los primeros tiempos del encierro. Nada de eso se muestra, porque tal vez no es realmente importante para una narración perfectamente articulada en dos zonas narrativas diferentes: de una parte los días eternos del encierro y por otra parte los trastornos asociados al retorno a la normalidad tras la liberación. La clave fundamental es que la percepción del adulto importa relativamente poco: todo se nos transmite o se nos cuenta directamente a través de los ojos de un niño pequeño. Alguien que ha nacido en cautiverio, que solo conoce el miserable mundo capaz de alojarse entre cuatro paredes demasiado cercanas. Una criatura que piensa que más allá de la pequeña claraboya del techo solo existe el espacio exterior. Que las figuras de la televisión no existen, que no hay humanos más allá de su propia madre y de ese extraño ser que accede al zulo de vez en cuando y hacer extraños ruidos junto a tu madre.
Joder que duro. Creedme si os digo que he llorado mucho (lo suficiente como para pasar por alto los tremendos agujeros de guión que contiene la historia, que los tiene y son bien grandes). Y soy un tipo duro -pero no mucho-. Ese crío me hizo llorar, lo prometo. Ese crío merecería más el Oscar que DiCaprio. Eso sí que es una buena interpretación.

CIBASS The Room Jacob Tremblay

Personalmente eché de menos algo más de presencia de William H. Macy durante el metraje. Ese actor capaz de representar absolutamente al hombre normal, cotidiano, algo apocado, y que siempre termina desbordado por las circunstancias que le sobrevienen por acción o por omisión. Películas como Boogie Nights o Fargo dan fe de ello.Y resulta que el tipo sale demasiado rápido de la cinta. Aunque en realidad en esta película nada ocurre demasiado rápido.

Por lo demás, invito a verla. Y trate de identificar a los monstruos. A rodearlos, a señalarlos, a hacerlos visibles y a exponerse haciéndolo. Se sentirá terriblemente solo y aislado, pero se llevará a la tumba la satisfacción de una integridad absoluta.
Palabra de redactor.

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