Queridos arquitectos: Le Corbusier es PORT

Por Fernando Arias, @twinsofphilippe

En estos días, la arquitectura pasa a través de una dualidad insólita.
Por un lado se mantienen las grandes firmas a las que todo joven, licenciado o en proceso, desea llegar.
Al mismo tiempo, los arquitectos de todo el mundo han sido zarandeados ante los últimos acontecimientos: el Premio Pritzker 2016 ha recaído sobre el chileno Alejandro Aravena y esto ha hecho saltar las alarmas de todas las oficinas y facultades.
¿Alguien que trabaja con la gente y en la calle llevándose el Nobel de Arquitectura?

Ya que a día de hoy, el arquitecto medio se dispone a estar sentado frente al ordenador unas diez horas diarias, sin resolver problemas propiamente arquitectónicos más allá de esa polilínea que no cierra o aquel render al que le quedan dos horas. Y esto está pasando, en todos los estudios.
¿Cómo hemos llegado a esta realidad paralela pues?
La respuesta es clara: acorralados ante una situación económica asfixiante en una carrera que prometía una cartera frondosa y una gran cantidad de encargos entre los que, aquellos más idealistas, esperaban levantar una biblioteca o un centro social. Los estudiantes alienados tienen como tema popular de proyecto fin de carrera o la residencia de ancianos, o en su defecto, un centro deportivo con piscinas que en realidad no se necesitan.
Todos los proyectos que se cuecen en la Escuela de Arquitectura de cualquier ciudad de España tienen como referencia las grandes firmas, y esto hace que al terminar el batacazo sea aún mayor.

Los profesores hacen soñar con entrar en Foster + Partners o Zaha Hadid Architects. Les aviso que para este último hay que hacer un máster específico si alguien desea franquear la entrada del estudio de otra forma que no sea en la que yo lo hice (poniendo el pie en la puerta antes de que se cerrara). Esta situación que vive la generación les obliga a replantearse si esos puestos forman parte de un sueño o no es más que una gloria pasada. No se paran a fijarse en algo tan sencillo como las barreras arquitectónicas que el vecino minusválido tiene que afrontar cada día. Porque todos creen que su potencial merece entrar en Foster, o al menos tomar café con él.

CIBASS Norman Foster y Esperanza Aguirre

Norman Foster y Esperanza Aguirre

– Esperanza Aguirre: ¿Cuántos españolitos va a emplear usted este año, Señor Foster?
+ Norman Foster: En la cafetería del estudio tengo cuatro puestos de barista calentitos, Espe

Parémonos en el título del documental que protagoniza él mismo: ¿Cuánto pesa un edificio? Adaptemos la pregunta a la realidad, durante y tras terminar la carrera, quedará tal que así:

¿Cuánto les pesa el título?
Sean inteligentes ante esta situación de crisis y respondan de la forma en la que el ser humano siempre ha ido más allá de los límites. No necesitamos más estadios o centros de ocio levantados desde cero. La nueva planta es un concepto etéreo en el mundo de los encargos actuales y más para jóvenes. Pero siguen existiendo necesidades en la sociedad y como gente titulada que solo se mete en obra el último año de carrera, deben tirar el uniforme negro o en su defecto el traje de orgullo, con intención de remangarse.

El nuevo camino empieza a definirse después de este período: Alejandro Aravena es premio Pritzker 2016 y Assemble recibe el Premio Turner 2015 en Reino Unido. Estos últimos son un grupo de jóvenes como nosotros, con las mismas ganas y las mismas decepciones, pero que han creado polémica entre todos aquellos arquitectos que aún consideran la arquitectura como ciencia calculada por encima de arte social. Ellos que se queden con el Stirling Prize, mientras que nosotros debemos redireccionar los errores pasados, aclarando qué somos y hacia dónde debemos ir los arquitectos del mañana sin miedo a preguntar a la gente cómo quiere su ciudad.

CIBASS Assemble Practice. Turner Prize 2015

Assemble Practice. Turner Prize 2015

Observémosla. Mientras que las grandes firmas, no todas pero la mayoría, insertan cajas preciosistas en la trama urbana; la gran pregunta que ya Alain De Botton planteó en su libro “La arquitectura de la felicidad” es: ¿Y por qué nuestras ciudades siguen siendo tan feas?
Entendiendo por ciudad tanto el núcleo urbano como el extrarradio, debemos replantearnos como arquitectos no solo mejorar zonas como las tres mil viviendas en Sevilla o Vallecas en Madrid; sino que, cortándonos la atadura a esa etapa próspera de burbujas inmobiliarias, es una obligación mejorar la vida de las personas mediante propuestas como las de Aravena frente a movimientos sísmicos o como hace Assemble, a través de la reutilización de espacios públicos en un barrio olvidado de Liverpool.

Porque una zona urbana no es más agradable solo por disponer dos árboles más o tener sus edificios unas fachadas de una solución constructiva impecable. Aprendamos de una vez que con nuestro mileurismo, en el mejor de los casos, la dirección de obra tiene como proyecto final de ejecución el conseguir que un lugar sea habitable, y eso solo se consigue haciendo preguntas estúpidas para la mayoría de los encorsetados arquitectos de maletín y dibujo abstracto. Si dudan de esto, lean sobre el método de trabajo del nuevo Pritzker.

CIBASS Alejandro Aravena. Premio Pritzker 2016

Alejandro Aravena. Premio Pritzker 2016

Como conclusión, me gustaría advertir a los estudiantes, entre los que un día me encontré, que esta es la ilusión y la profesión que se respira en ciudades como Londres. Hay esperanza más allá de las prácticas no remuneradas que unos cuantos caducos nos ofrecen en España.
No las aceptéis. Salid.

Nadie nos valorará si no lo hacemos nosotros primero.


One Response to “Queridos arquitectos: Le Corbusier es PORT”

  1. Bottle says:

    Pues a mi los arquitectos me dan asco. Pero sobre todo el estado sobre protector que los cuida y da calor aprobando proyectos para que tengan trabajo con el consiguiente endeudamiento publico que después pagamos todos. Pero lo mas asqueroso es la burocracia que han creado llena de prohibiciones para que la gente normal y corriente no podamos construirnos nuestra propia casa (prohibido construir, que si presentar un proyecto firmado por un arquitecto, que si esto que si lo otro). Después van de capitalistas y de liberales jajajajaja.

    Creo que lo mejor es pasar del asunto, largarse de España o irse a vivir debajo de un puente o quedarse a vivir con los padres hasta morirse. Putos arquitectos de mierda. Irse todos a freír puñetas ya. OS creéis muy listos, pues mi abuelo era albañil y se tiro toda la vida haciendo casas sin tener ningún titulo. Y casas de hace mas de 50 años no se caído ninguna. En cambio se de gente que se compro una casa hace 10 años y se les ha agrietado la casa y resquebrajado la estructura. Y lo mas bonito es que el lo decía cuando se estaban construyendo, jubilado se entretenía en ver a los albañiles y les daba el coñazo y les pedía los planos y al ver los planos decía mi abuelo “esta casa no llega a los treinta años” y ¡vaya que no se equivocaba¡ Y el hombre no tenia estudios. Y vosotros los arquitectos la cagais una detrás de otra aun con vuestros títulos y vuestras pollardas CAD. Y, como no, la culpa siempre de los albañiles o de cualquiera que venga detrás.

    IROS TODOS LOS AEQUITECTOS A LA MIERDA, LE HAREIS UN GRAN FAVOR A ESPAÑA.

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