Furilladas Nº5: ¿Qué es una boite?

Por Ignacio Murillo – Furillo, @palmerasypuros. Introducción de David Rodríguez, @davidjguru

 

Hay tres elementos que resultan fundamentales si uno quiere comprender bien que misterios encierra eso de “lo español. La santísima trinidad que hará que cualquier estudiante extranjero que desee llegar a ser un reputado hispanista entienda bien la esencia de lo que ocurre en este extraño y confuso país degenerado y servil; el misterio, la suma de malentendidos que hacen que estemos tan cerca de ser un estado-nación fallido al mismo nivel que Italia o peor aún. Y con solo esas tres claves usted podrá tener una epifanía en su propio hogar, alcanzar el Satori (iluminado pero español) y dejar de tomarse en serio cualquier patrioterismo barato que vea a su alrededor o peor aún, haya sentido dentro de sí.

Lo primero que debe usted hacer es escuchar atentamente (y tomando la mayor cantidad de notas posibles) todas las canciones de Manolo Escobar. Recomiendo especialmente esa coplilla de “Moderno pero español”, porque viene a describir bastante bien el handicap crónico que supone haber nacido y crecido en nuestras vastas regiones. “Que yo sé perder antes que ganar” cantaba el bueno de Manolo y bien ilustrativa que resulta la línea.
Diplomatura.

Lo segundo que resulta de obligatorio estudio es el cine de Berlanga. Todas sus películas. Todas. Con verdugos, con científicos, con alcaldes cazurros, con milicianos, vaquillas y el imperio austrohúngaro. Solo así los extraterrestres que nos visiten podrán entender el extraño caso de un país donde la población prefiere solapar soliloquios en lugar de dialogar. Recomiendo especialmente “La Vaquilla”, porque si el país ya resulta absurdo en días normales, imagínenlo en estado de guerra. Licenciatura.

Lo tercero y es lo que de alguna manera nos trae hoy aquí es la lectura obligatoria de los cómics de Furillo. Porque nadie puede comprender bien el asunto “español” sin saber lo que es un cenicero Cinzano, o un paquete de Celtas, o un bigote franquista (le petit moustache fasciste espagnol, que dicen los franceses). Solo Furillo sabe descender a pie de calle y plasmar adecuadamente la realidad que sigue persistiendo a día de hoy en nuestras calles: en nuestras televisiones se emiten programas de tronistas, gente hipermusculada y cerebros atrofiados pero en nuestras calles siguen existiendo bares hediondos y tapas tóxicas. Ese es el inframundo de nuestro día a día, el círculo del infierno de las botellas de brandy Osborne y escupitajos sobre suelos llenos de serrín. El demonio existe y adquiere formas de infectos parásitos de bar.
Doctorado.

Hoy me toca a mi, como Furillista primigenio de Can It Be All So Simple, abrir la introducción a esta quinta entrega de la serie “Furilladas” del maestro Zaragozano. Yo prediqué su palabra por las colinas de CIBASS y hoy tengo el marrón -digo el honor- de dedicar unas torpes líneas al insigne Furillo. Como su heraldo en la tierra, debo decir que para mi es un honor prologar esta entrega y espero que algún día pueda llegar a ser el comisario de alguna exposición dedicada a su obra (Furillo, si me escuchas, déjame ser tu Kahnweiler).
En esta quinta entrega que nos hace el maño nos presenta una breve pero eficiente retrospectiva de la visión celtíbera del verano. Los días de asueto quedaron atrás, todos hemos vuelto a la realidad tras esa fantasmagórica fase de sol, playa y la actitud vital de aquel que solo desea pasar el día tumbado en la arena como en el que se echa a dormi en un descampado con agua al fondo. Desde el otoño y la caída de las hojas que dejan coloreadas de marrón las aceras, Furillo nos propone mirar atrás y repasar las imágenes que el verano dejó en nosotros como una dulce propuesta (envuelta en un papel de regalo extraño) para convocar nuestros mejores sentimientos y evidenciar el pesar por aquello de que “Tempus Fugit”. Chiringuitos, bañadores atrevidos, profundas conversaciones y la estela de la expectativa frustrada (aunque esta sea la de echar un polvo, objetivo muy loable) de sus protagonistas. España está siempre en Furillo, España es la palabra “Sporty” puesta bajo esas dos raquetas cruzadas que el protagonista de este gag luce en el centro de su tanga playero. Porque todos hemos tenido esas dos raquetas cruzadas en alguna prenda, sean unos calcetines o un esquijama, Furillo dispara con afinación certera al imaginario popular y al inconsciente colectivo para traernos la magdalena Proustiana en forma de bañador “Turbo”. Por eso tal vez nos atrae, nos excita la imaginación y al final, terminemos por reirnos. Porque tal vez en ese grotesco espejo que nos pone por delante no entendamos deformación alguna y sea exactamente aquello que por más sofisticados que nos creamos, seguimos siendo.

Es posible que entre tanta nacionalidad histórica y regiones, los más importantes hilos conductores -aparte de banderas y símbolos que nadie debería creerse- puedan ser lo rancio, lo casposo y lo cutre como vinculación transversal de un país-no-país como este.
Al fin y al cabo, todos sabemos lo que es una Boite. Aquí y en Mansilla de las Mulas.

 

Furilladas 5_Redux


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