El Hombre Hormiga, el héroe más gafe de Marvel

Por José Viruete, @joseviruete

 

El Hombre Hormiga es en los cómics un desgraciado de mucho cuidado. Fue uno de los primeros personajes de Marvel, y también uno de los primeros que vio cancelada su colección. Fue un miembro original de Los Vengadores, sólo para agarrarse un complejo de inferioridad tremendo al estar al lado de Thor, Hulk y Iron Man y ser un insecto. Lo que debía pasar a Krilín. En su vida civil, más de lo mismo: Hank Pym es un genio científico, pero no tiene el reconocimiento de Reed Richards o Tony Stark. Y cuando intenta probar su genio, crea por error a uno de los peores enemigos de su grupo, Ultron. Y cuando por fin consigue un traje y una identidad chula (Chaqueta Amarilla), le convierten en un convicto y un maltratador de mujeres, condición que le persigue hasta nuestros días, a pesar de redimirse una y otra vez. Hasta intentó suicidarse una vez y todo.

Flash y el Hombre Hormiga: Un DC vs. Marvel bastante bizarro

Flash y el Hombre Hormiga: Un DC vs. Marvel bastante bizarro

Del segundo Hombre Hormiga, Scott Lang, se puede decir lo mismo: un matao, ladrón, padre soltero, con identidad frustrada y que nunca se comió un torrao como héroe. Su etapa más memorable fue como miembro de Los 4 Fantásticos durante un tiempo. Y tanto su muerte como su resurrección en los cómics pasaron sin pena ni gloria.

Al personaje le ha acompañado esa mala suerte a su debut el universo cinemático. Para empezar, se ha ninguneado su papel como fundador de Los Vengadores. Y cuando se decidió utilizar a Ultron en la secuela del film, no había ni rastro de su creador humano original. Pero… ¡tranquilos fans, que vamos a hacer una peli para el solito!

En desarrollo desde 2006, el personaje de El Hombre Hormiga ha llegado al cine en un momento de cierto agotamiento del subgénero. Tras un buen puñado de películas de Marvel (y más aún de superhéroes), es importante buscarle un nicho de mercado al producto. Que no sea simplemente “una de superhéroes”, sino de “superhéroes ladrones“, “superhéroes espías” o “superhéroes trompetistas“.

CIBASS Marvel AntMan editado por Panini

El Hombre Hormiga editado por Panini

El Hombre Hormiga debía unir a los superhéroes con las películas de atracos, todo en un tono cómico que le podría sentar muy bien a un héroe cuyo nombre evoca debilidad en lugar de fuerza. Como cualquier rasgo poco deseado, o te lo tomas un poco a cachondeo o te agarras un complejazo de cuidado, como le ocurrió al personaje original. Y efectivamente, es la más coñera de Marvel, aunque no es la que más risas provoca. Las necesidades percibidas por Kevin Feige y los capitostes de Marvel la aprisionan con reescrituras para incluir topicazos, rollos familiares con poco interés y, por último, la consabida continuidad, para recordarnos una y otra vez que el personaje saldrá en Civil War y demás.

El Scott Lang de Paul Rudd es el primer héroe ‘blue collar‘ de la factoría Marvel, un tipo sin un duro que acaba de salir de la cárcel. Nada de villanías: es un tipo noble y bienintencionado, y fue arrestado por un acto de justicia social. Todo un Robin Hood. Uno que quiere tanto a su hija que es capaz de aceptar los peores trabajos para poder cumplir con su responsabilidad con la pensión de su mujer. Aunque a veces los demás le traten como un “desastre” a nosotros nos queda clarísimo desde el principio que es un tío legal y bueno, y su mala racha no es culpa suya El resultado es que Lang carece de todo arco argumental. El personaje es el mismo cuando terminar el film, pero ha tenido ese golpe de suerte para mejorar su vida. No es de extrañar que interese más lo que hace Michael Douglas como Henry Pym, que trata de arreglar las cosas con una Evangeline Lily que luce un espantoso corte de pelo y que pinta muy poquito por aquí.

El prometedor inicio, con la salida de la cárcel, el primer robo y el estreno del traje-hormiga, se viene abajo a los 30 minutos: el trío protagonista pasa la próxima media hora encerrados en una casa fea, haciendo el canelo con un entrenamiento absurdo (cuando el peligro va a llegar “en cuestión de días“), mientras se suceden los diálogos para explicar meridianamente todo lo que pasa, aunque muchas veces las cosas sean porque sí y ya está. Especialmente molestos son aquellos sobre padres e hijos que tienen… todos con todos, buscando justificar las acciones de los personajes, en especial las de Pym, un tipo cuya relación con su hija se resume en “cuando seas padre comerás huevos“.

El film tiene aquí la peor muestra de los compromisos adquiridos de los que hablábamos: “hey, recordad que estamos en EL UNIVERSO MARVEL“. Lang tiene que robar un cacharrín inútil de una base de Los Vengadores. Y, para que veamos que es a pesar de ser un hombre hormiga, un tipo duro. ¡Si es capaz de vencer a un Vengador es que vale! Pero no va a dejar en evidencia al protagonista de una de sus franquicia millonarias. Así que, en lugar de una emocionante escena con el Capitán América, por ejemplo, el vengador elegido es…. El Halcón, que es como decir que vas de erasmus a Portugal. A este no pasa nada por derrotarlo porque es posiblemente el “vengador” con menos fans. A partir de ahora, El Halcón ha pasado ya a ser el Yamcha del grupo, cuya función es ser derrotado para que veamos lo duro que es el nuevo enemigo.

Por suerte, la parte final, con la misión de infiltración, es bastante más divertida. Es aquí cuando se consigue hacernos creer que estos poderes de hormiga son realmente útiles y el tipo puede dar guerra a una panda de malvados. Aunque el villano tiene poco empaque, aquí se encadenan una serie de momentos divertidos y juegos con los cambios de escala que resultan bastante memorables, parodiando las megabatallas finales que ya acostumbramos a ver en estas películas. Todo esto rematado por un viaje al micromundo, aquel al que se dirigía El increíble hombre menguante, que sabe a poco. Cachis.

CIBASS AntMan Marvel

Ant Man y Yellow Jacket

Absurdo es jugar a los What Ifs con una peli que no existe, en este caso, la de Wright, especialmente cuando Scott Pilgrim ya es una castaña. Esto es lo que tenemos, y realmente creo que Peyton Reed hace lo que puede con el tinglado que ha heredado. Es correcto y en algún momento ralla el buen nivel, pero se ve lastrado por ese guión construido a base de clichés de eficacia marvelita probada: interés romántico porque sí, escena de lagrimita de la chica, malo calvo, muerte dramática de un amigo del prota (¡una puta hormiga!), canciones metidas con calzador para molar, y una panda de minorías haciendo gracietas, como hacía Michael Bay con aquella panda de negros hackers graciosos de Transformers 2. Estos, al menos, tienen más gracia, y el resultado final, aunque apesta a solución de emergencia para cumplir fechas de entrega, entretiene y divierte.

El círculo se cierra para el olvidado director: el tipo abandonó aquella primera película de Los Cuatro Fantásticos cuando comprobó que no estaba en la misma onda que el estudio (Fox, en aquel caso)… y ahora, tras años sin trabajar, no tiene otra opción que sacar adelante un proyecto superheróico desarrollado durante años por otro creador, también acusado de una visión “demasiado comiquera“. Y le queda una cosa que sí, pero que no, y que palidece ante el resto de la producción del estudio: Reed tiene mucho que ver con el pobre Pym de los tebeos.

CIBASS Puntuación CIBASS Dos puntos y medio

 


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