101 cosas que aprendí en la escuela de arte, de Kit White

Por Cristina Elías, @hiroshimaharuki

Hoy venimos a hablar del Libro “101 cosas que aprendí en la escuela de arte”, editado y publicado por la editorial Gustavo Gili (Editorial GG). Kit White, su autor, nació en West Virginia en 1951. Es un artista afincado en Nueva York además de profesor asociado de master en Bellas Artes (MFA) del Brooklyn´s Pratt Institute. Estudió Bellas Artes en Harvard y su exitoso trabajo se ha expuesto en numerosos museos y galerías estadounidenses. Ha escrito diversas publicaciones y su trabajo aparece en infinidad de catálogos. A lo largo de su trayectoria le han sido otorgado cuantiosos premios como el de La Fundación Louis Comfort Tiffany en la modalidad de pintura. Su primera exposición fue en 1977 en The Parson-Dreyfuss Gallery, NY, y no ha parado de trabajar y exponer su trabajo hasta la actualidad representado por la Andre Zarre Gallery.
“El arte no está separado de la vida, el arte es, precisamente, la descripción de las vidas que vivimos”. Kit White.

La lectura del libro me ha trasladado a mis años en la Escuela de Arte, y en ese proceso he descubierto que son muchas las coincidencias en las cosas que se aprenden para poder desafiar la perspectiva desde la que se mira la vida para poder trasladarla al arte, o viceversa. Además, la obra resulta de una amena lectura merced al diseño y la disposición que la editorial Gustavo Gili le ha dado al libro, un formato cuidado y lleno de ilustraciones que hacen muy fácil y rápida la lectura. Lo primero que White plantea es el concepto de arte, algo que se debate y debate desde que uno empieza a dedicarse al mundillo, bien como creador, bien como espectador. Según Kit White el arte es un concepto tan subjetivo que hoy día es complicado no inducir a la polémica.

¿Qué ingredientes nos permiten aceptar o no un trabajo como obra artística?

Teniendo en cuenta que la definición de arte es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el arte siempre será subjetivo. No posee normas, aunque a veces impongamos unos límites morales que no se deberían cruzar, cada persona desarrolla su trabajo desde una visión particular y se podrá estar o no de acuerdo. Aunque quede por encima que la libertad de expresión, y más en el arte, es algo imprescindible y obligatorio.

Cuando nos sumergimos en la creación un proyecto artístico debemos tener claras cuales son las herramientas que utilizaremos para llevarlo a cabo, y por supuesto tener siempre en cuenta que el proceso no acaba cuando finalizamos la obra, sino que la vida de lo creado sigue su propio camino, lo que llamamos el”proceso contínuo”. La obra va adquiriendo una forma e identidad propia con la elección de los materiales y técnicas a utilizar, y de la mano del discurso que la defienda. Se pueden utilizar técnicas pictóricas, plásticas, collage, fotografía o pintura, por ejemplo. Hace un par de años, dediqué un proyecto a la demencia senil en el que utilicé el retrato en su ambiente y al que añadí algunos elementos audiovisuales.

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La obra y lo que transmite es un todo, el desarrollo debe ser trazado bajo unas premisas, no podemos obviar que una imagen mal ejecutada acabaría por defenestrar todo el trabajo, es decir, el tema, la imagen y la estética del trabajo deben ir en consonancia.

Cuando yo estudiaba en la escuela de arte una de las asignaturas que se impartía era dibujo. Dibujos en carboncillo para comprender y manejar la técnica, bocetos de bustos decapitados, dibujo al natural. Le dedicamos mucho tiempo a la composición, lo que determina la relación espacial entre las partes del dibujo, y a la larga te das cuenta que es muy útil en escultura, fotografía y en el propio dibujo. En fotografía, por ejemplo, hay que tener muy en cuenta la regla de los tercios derivada de la sección áurea para obtener una composición equilibrada.

Otros elementos importantes en la construcción de nuestra obra es la investigación sobre la época, la situación en la que nos encontramos y la por las que hemos pasado. Eso generará un código de lenguaje que facilitará la comprensión y el análisis del proyecto. En clase de historia de la fotografía estudiamos a los grandes fotógrafos, tanto a los iniciadores de este formato artístico como a los artistas contemporáneos, para comprender mejor la evolución del lenguaje artístico utilizado tanto por la fotografía como por el resto de especialidades.

Kit White dice que el arte es un diálogo que se prolonga durante miles de años, así que para conseguir el tuyo propio debes conocer lo que ha ocurrido antes y después para no repetir la misma conversación. Evidentemente es muy importante ilustrarse, estudiar y leer en general, pero en particular aquello que esté ligado al mundo artístico, a las bellas artes y a la historia del arte, lo que nos servirá de inspiración y nos enseñará a ser consecuentes en la disertación de nuestros proyectos.

CIBASS Kit White cuatroEl arte como concepto no expresa lo que somos. Sirve como vía de escape para expresar nuestra visión del entorno y los elementos culturales que nos han ido moldeando. Nuestras obras están llenas de referencias, no nace nada puramente nuevo, lo importante es buscar cómo filtrar esos conocimientos y plasmarlos de una manera personal. El arte no es vital, pero cubre necesidades prácticas en nuestras vidas. Incluso a veces nos sirve como terapia. Cuando estaba en la escuela, hubo ciertos momentos dolorosos e inevitables que se fueron suavizando gracias a la actividad artística. Entretiene, pero también te empuja a la autoexploración, a la reflexión. Hace que desconectes del mundo al mismo tiempo que tu trabajo va adquiriendo su propio carácter, eres capaz de aportar sentimientos y sensanciones que solo en esas situaciones se muestran.

Kit nos comenta que ante la percepción que tenemos de una obra podemos obtener respuestas de forma consciente e inconsciente ante su estímulo. Es decir, en ningún momento podemos controlar la reacción que tendremos ante una obra, cualquier mancha, trazo o dibujo adquiere vida propia y está a la espera de que el espectador reaccione de alguna manera.

En 2010, durante un viaje a Nueva York, tuve el inmenso placer de visitar el MOMA para ver una colección de Picasso. Al cruzar la puerta me encontré, afortunadamente, con un mural de Kara Walker cuyas imágenes podían ser interpretadas de manera diferente. Era un juego de dobles sentidos muy divertido en el que Kara rediseña escenarios históricos, mitológicos, incluso de cuentos infantiles. Sólo los adultos que estamos pervertidos constantemente por el sexo somos capaces de ver en esas escenas, que nunca son explícitas (en muchos casos sólo hay siluetas), elementos sexuales y juegos eróticos. Tenemos que tener en cuenta que el arte se manifiesta mediante una interpretación de nuestra época con lenguajes que están en constante transformación.

El artista y profesor Kit White nos refiere en su libro que todo dibujo consiste en hacer signos y que todo signo es una firma en las que varían la presión, el peso y el grosor, elementos técnicos del material y de quien lo utiliza. Así que saber saber utilizarlos bien para que las figuras tomen el volumen adecuado o por lo contrario sean planas, que sepamos utilizar el claroscuro para darle más autoridad o más fuerza a la obra y lo más interesante, no abusar de esos signos para que el trabajo no se convierta en un horror vacui. Dice que menos es más, y aunque yo no esté muy de acuerdo con ese lema, es un consejo que nos da Kit en su libro y hay que tomarlo en serio.

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Cuando ya hemos aprendido a utilizar el lápiz, el volumen, el papel, etc. No podemos olvidar otras claves para el dibujo natural, como la complejidad del cuerpo humano. Me vienen a la memoria algunas clases que dimos con modelos al natural, era un poco tedioso y complicado, construir bien las proporciones, poner cada detalle en su sitio. Sobre todo era difícil porque quería saltarme las normas de la técnica, siempre he sido más de Cubismo, sin embargo tenemos que grabarnos a fuego que antes de desarrollar nuestro estilo tenemos que aprender la técnica, solo así podremos saltarnos las reglas sin problema. Las claves son dos, que cuando vayamos a esbozar una figura podemos ayudarnos con una serie de óvalos superpuestos para que la figura mantenga su volumen, cosa que además nos lo hará más fácil. Y que durante el proceso artístico tenemos que observar detenidamente todo lo que estamos viendo, lo que tenemos delante y lo que creemos no ver.
Ocurre que a veces, cuando llevamos mucho tiempo trabajando en un proyecto debemos alejarnos un poco de él para tomar conciencia de lo que estamos haciendo. Y una cosa muy importante que nos aconseja Kit, y todo profesor de arte, es que llevemos siempre un bloc de notas para apuntar cualquier idea que se nos ocurra y así no olvidarla.

 

¿Qué intereses intervienen en las imágenes, de qué tipo, para qué y por qué?

Nos llega información manipulada con fines comerciales, políticos o costumbres. Nuestro objetivo será la disección de esas influencias con el fin de hacer un buen análisis y una buena comprensión de la obra. Hace un año estuve preparando una serie fotográfica,“El Gansterópodo”, en la que se podían leer metáforas, elementos culturales, sociales y políticos incluidos en los objetivos de la obra, que nos orientaban y facilitaban el camino para lograr leer el discurso fotográfico. El arte puede tener interpretación política, aunque influye quién es espectador que lo observa, el medio y la técnica utiizada. Por posición y por adhesión el arte refleja un posicionamiento político, es inevitable.

Otro tema del que nos habla el autor es de la perspectiva. Repetimos, dominar la técnica es fundamental para la recreación del espacio y es útil para todo en cualquier modalidad artística. En la escuela de arte teníamos varias asignaturas donde experimentamos y practicamos dibujos en perspectiva. Asignaturas como expresión plástica, volumen o dibujo técnico. Por ejemplo, en la pintura asiática, a diferencia de otras culturas, se emplea la perspectiva progresiva y la proyección axonométrica, y la composición puede llegar a ser más abstracta. Tenemos que destacar el estilo, definir el uso del color, de la transparencia y de la porosidad en nuestra obra. Es importante saber que la fotografía cambió el punto de vista de la composición en la pintura. Muchos pintores como Degas cortaban figuras y objetos con el marco. Supuso un cambio radical e importante en la pintura tradicional.

 

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Como comentamos, nuestra capacidad para explorar es mayor que la de inventar. El proceso deber ser lento, no hay que tener prisa, la obra se va construyendo poco a poco. A veces una persona está tan inmersa en el proceso creativo que la saturación no la deja ver más allá. Hay que descansar, apartarla por un tiempo y probablemente el reencuentro será crucial para seguir trabajando y madurando la argumentación. No nos dejemos llevar por lo fácil, lo efectista, porque además de un buena apariencia estética la obra debe transmitir un mensaje. No debemos pensar que la obra por sí sola va a tomar consistencia y valor, debe incitar al debate, a la meditación.

Una vez que la obra sale de su “agujero” y se enfrenta al mundo, al espectador, debemos dejarla expresarse libremente, que los demás saquen sus propias conclusiones. Debemos aceptar las críticas y aprender de ellas. El trabajo en equipo durante la estancia en la escuela es muy importante porque te ayuda a valorar y aprender de las opiniones ajenas, sean positivas o no, sobre tu trabajo.

El libro me ha parecido interesante, muy cómodo y esquemático. Explica perfectamente los pasos que se han de seguir a la hora de la preparación de la obra a través un lenguaje muy fácil, no es necesario que el lector esté relacionado con el mundo artístico para comprender. La lectura no se hace cargante, y mi única contrariedad es que el libro sea en blanco y negro, me ha faltado algo de color, pero en general lo recomiendo a aquellas personas interesadas en el arte, sobre todo a los creativos que comienzan su andadura.
De las 101 cosas que explica Kit, los puntos que me han parecido más interesantes son los apartados 13 “Cada generación tiene la oportunidad de reinventar el arte a su imagen y semejanza”, 18 “ Trabajas para desprenderte de lo que sabes”, 20 “La claridad de miras repercute en la claridad artística”, 28 “ Una idea solo es buena si lo es su ejecución”, 46 “Celebra cada “feliz accidente”, 85 “El estudio es más que un lugar de trabajo: es un estado mental”.

CIBASS Puntuación CIBASS Cuatro puntos y medio


One Response to “101 cosas que aprendí en la escuela de arte, de Kit White”

  1. Comiquero69 says:

    Entre el libro y la reseña dan ganas de apuntarse a una Escuela de Arte.

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