Cinco historias de Mortadelo y Filemón que NO son de Ibáñez

Por David Rodríguez, @davidjguru 

Hablamos hoy de los más grandes personajes del cómic nacional, con permiso de Superlópez claro, el desastroso duo de detectives investigadores que han marcado la infancia de varias generaciones de españoles e incluso de niños y niñas de otros países. Estamos hablando, por supuesto, de Mortadelo y Filemón, la pareja ideada por Francisco Ibáñez para Editorial Bruguera hace casi sesenta años (que se dice pronto) y que a día de hoy siguen sorprendiéndonos con sus aventuras (la última sobre la corrupción de un partido político en el gobierno y su tesorero, con censura por parte de RTVE incluida). Mortadelo y Filemón son dos personajes fundamentales en la historia tebeística de nuestro país y además, compañeros de lecturas de los millones de personas que hemos crecido con sus caóticas historias. Todo aquel adulto con hábitos de lectura que se precie ha tenido a bien tener en su biblioteca algún ejemplar de la revista “Mortadelo” (en cualquiera de sus fases), un álbum de la colección “Magos del Humor” o un gran tomo de la colección “Súper Humor“, que era la envidia de nuestros compañeros de colegio y durante mucho tiempo fue el Santo Grial a alcanzar en forma de regalo perfecto para cualquiera de nuestros cumpleaños o noches de reyes magos. Sí, crecimos y nos habituamos a leer gracias a los tebeos y gracias a las desventuras de los personajes del gran Ibáñez. En su gráfica simplista y en su cosecución de gags tuvimos por primera vez una percepción del mundo mucho más amplia: Viajaban a una dictadura de la Europa del Este (El Sulfato Atómico), nos sensibilizaban sobre los problemas de la contaminación (El bacilón), nos mostraban la dura lucha entre los sistemas económicos de la época (Moscú’ 80) o nos ayudaban a trazar un cómico mapa de la guerra fría y las ambiciones de Reagan por llevar la supremacía militar al espacio (El cacao espacial). Y solo por nombrar algunas, porque durante casi sesenta años hemos podido disfrutar de miles de aventuras de esta pareja singular y de sus compañeros en la T.I.A (Técnicos en Investigación Aeroterraquea): el profesor Bacterio, Ofelia y El superintendente Vicente.

CIBASS Bocetos de Mortadelo

Bocetos iniciales para Mortadelo (1957)

Pero el caso hoy es que pretendemos realizar un viaje a “la zona negativa” de estos personajes de referencia. La cuestión aquí es identificar algunas producciones que como promete el título del artículo, directamente no corresponden al padre de las criaturas. Esperamos que nadie entre en shock tras esta afirmación; al fin y al cabo todos nos dábamos cuenta, por pequeños que fuéramos que algo no andaba bien entre una historieta y otra. Ya de niños notábamos cambios raros en los dibujos, en los colores y en las formas de contar las historias de nuestros protagonistas. Siempre teníamos la sensación de que había cosas que no cuadraban bien, y efectivamente, es así. Mortadelo y Filemón han sido guionizados y dibujados por multitud de profesionales que en mayor o menor medida y desigual fortuna han ido pasando por los sucesivos equipos y siempre desde el anónimato. Las historias seguían firmadas por Ibáñez, o al menos se ofrecía su identidad como referencia (al estilo del “creado por Stan Lee” de los cómics Marvel) y sin embargo poco tenían que ver con él.

Al final no es tanto la historia de Mortadelo y Filemón propiamente dicha  o la de su creador Ibáñez. Es más bien la historia de Editorial Bruguera y una forma de hacer negocio en el sector del tebeo que estaba decididamente condenada a terminar fracasando. Una locura. Un relato que podría titularse “Somos una editorial, pero española“.

¿La sinopsis de todo esto? sencilla: tras una encuesta al público sobre los personajes más populares de la editorial, los resultados muestran que Mortadelo y Filemón son los preferidos. Así que la editorial descarga sobre Ibáñez la responsabilidad de crear y crear muchas más páginas, aventuras, personajes, portadas, etc, etc. E Ibáñez se dedica a trabajar todo lo que puede y más dentro de la editorial. Ante el incremento progresivo del trabajo la editorial empieza a convocar a otros dibujantes para apoyar todo lo relacionado con Mortadelo y Filemón (hasta el propio Jan -cocreador de SuperLópez- trabajará en los personajes) y al final la editorial decide apoyarse en una especie de Freelance de la época que con el tiempo, hasta tendrá su propio equipo de negros (creadores que trabajan desde el anonimato y publican bajo la identidad del autor) y que será apoyado por sucesivos equipos de negritos. Todo un ecosistema de contrataciones y subcontrataciones para hacer de Mortadelo y Filemón los personajes de cómic más populares del país.

CIBASS Bruguera Equip

Años más tarde el esquema se repetiría con El Bruguera Equip (en la última fase de vida de la editorial Bruguera) y el Equipo B (en la primera fase de Ediciones B). Quedan también por comentar el caso de los equipos alemanes (para la exportación de Mortadelo y Filemón) y otros autores que han ido dando su granito de arena a la historia de la TIA. De momento, nos sentimos satisfechos de hacer un poco de retrospectiva en la historia del cómic de nuestro país y ofreceremos una selección de historias largas de Mortadelo y Filemón que no pertenecen a Ibáñez. Hoy desde Can It Be All So Simple no queremos romperos el corazón, pero si enseñaros un trocito de verdad.

El caso de los párvulos (Guión y dibujo: Ramón María Casanyes). Mortadelo #604-611, (1982)

Casanyes es uno de los miembros míticos del equipo de Blas Sanchís. Ambicionaba desde siempre crear sus propios personajes y verlos publicados, pero la editorial Bruguera solo le ofreció páginas y más páginas de Mortadelo y Filemón, a los que dibujó, entintó, guionizó, coloreó y todo lo que un autor puede hacer. Se le estima un total de unos siete u ocho años de dedicación al trabajo con Mortadelo y Filemón, desde 1975 hasta 1982, fecha en la que es despedido coincidiendo con la primera declaración de suspensión de pagos de la editorial.

En esta historia vemos como el profesor Bacterio inventa unas pastillas que básicamente convierte al que las ingiere en un niño. Tras probarlas él mismo y apreciar el efecto, decide convertir al resto de la oficina en niños para así tener con quien jugar y pasarlo bien. Por el camino, deben enfrentarse en ese estado a los terroristas de la organización La A.B.U.E.L.A que están en plena ofensiva de ataques.

CIBASS El caso de los parvulos

El caso de los párvulos

Las criaturas de cera vivientes (Guión y dibujo: Ramón María Casanyes), Mortadelo #588-595 (1982)

Otra historia más de Casanyes, que con el tiempo lograría publicar su propia revista (Garibolo) y sus propios personajes (Paco Tecla y Lafayette) y llegaría a ser el ilustrador responsable de la actualización de la mascota de Nestle para su producto Nesquick. En esta ocasión una nueva historia dentro de “La primera época” de la revista Mortadelo (es decir, antes de que se produjese el crack de la editorial Bruguera de 1986 y esta terminase vendiendo sus activos, recursos y personajes al peso).

En esta ocasión nuestros agentes favoritos tratan de luchar contra el doctor Estafilocóquez, que era un científico de la TIA que se volvió loco y al que Súper se vio obligado a ingresar en un sanatorio. Nada más fugarse de esta peculiar versión del “Asilo Arkham”, Estafilocóquez le inyectó un suero de su propia cosecha a unas figuras del museo de cera para que cobrasen vida y poder manipularlas. Así que se lanzan sobre la TIA  un troglodita, el doctor Jekyll (y mister Hyde), el monstruo del Lago Ness, el vampiro de Pusseldorg, un verdugo, la Murga y un tanque viviente. Una historia dinámica que se desarrolla en diferentes escenarios: los despachos de la T.I.A., un hospital, un lago, una fiesta e incluso un castillo.

CIBASS Las criaturas de cera vivientes

Las criaturas de cera vivientes

A la caza del Chotta (Guión: Jesús de Cos. Dibujo: Juan José Muñoz)  Mortadelo (2ª Etapa) #246-254 (1985)

Una historia legendaria guionizada por un hombre de la casa de gran trayectoria como Jesús de Coz (y que llegaría a ser editor en la posterior Ediciones B) protagonizada por una versión bizarra y algo tontaca del Yeti: El Chotta. El Chotta, un familiar lejano (y majara) del Yeti hace de las suyas a lo largo y ancho  de las montañas tibetanas cuando de repente es capturado y enviado a la TIA. El Súper, Mortadelo y Filemón, Bacterio y Ofelia son los encargados de custodiar a la criatura, con la misión de hacerlo llegar hasta el laboratorio del profesor Von Alcachoffen, en los Alpes y allí realizar la entrega del extraño ser . Desgraciadamente el avión se estrella en las montañas y el gamberro del Chotta recupera su libertad, por lo que Mortadelo y Filemón tienen que volver a encontrarlo y capturarlo.

CIBASS A la caza del chotta

A la caza del Chotta

La Secta del Zum-Bhao (Guión: Jesús de Cos. Dibujo: Juan José Muñoz) Mortadelo (2ª Etapa) #257-263 (1986)

Una de las historias más recordadas de Mortadelo y Filemón al menos en cuanto a la inventiva de los nombres y los juegos de palabras. Publicada en la segunda etapa de la revista y justo antes del descalabre definitivo de la editorial Bruguera, La secta del Zum-Bhao es la primera y más representativa incursión de nuestros agentes favoritos en el mundo de las sectas religiosas, una visión donde se las presenta a modo de timo, estafa y como organizaciones dedicadas a anular las voluntades de sus miembros. En este caso los jefes máximos de la organización son Zum-Bhao y Pir-Aho, los líderes espirituales de una secta de fanáticos a los que lavan el cerebro utilizando el rayo “Pasotil” anulándoles la voluntad y haciéndoles llevar a cabo actividades ilegales. Mortadelo y Filemón intentan introducirse en la secta con la doble misión de detenerlos con las manos en la masa y liberar a Ofelia, que se ha hecho miembra del grupo.

CIBASS La secta del zumbao

La secta del Zum-Bhao

El rayo transmutador (Guión: Jaume Ribera. Dibujo: Juan José Muñoz) Mortadelo (Ediciones B, grupo Z) #1-7 (1987)

Una historia interesante creada en la etapa en la que Ediciones B se había hecho con los personajes, derechos y licencias de Editorial Bruguera y publicaba todo sin autorización ni consulta a Francisco Ibáñez, en este caso desde el llamado “Equipo B”, dentro del escenario del litigio por la propiedad de los personajes entre Ibáñez y la editorial que hacían que se publicasen aventuras de Mortadelo y Filemón en la revista homónima (tercera etapa) y a la vez en una nueva revista editada por Grijalbo llamada “Yo y Yo”.

El caso que nos ocupa siempre será más recordado por sus protagonistas que por su título original. Probablemente pocos recuerden “El rayo transmutador” y muchos más recuerden a “Los hijos de Mamá Ponzoña”. Begoña Ponzoña era una honrada señora de su casa que al comprobar que su declaración de la renta había salido positiva, pierde el control, se vuelve loca y decide sembrar el caos mundial.  Reparte entre sus hijos pistolas con rayos transformadores (cada cual con propiedades diferentes: uno convierte los objetos en armas, otro el metal en gelatina, hay otro que convierte a las personas decentes en gamberros, etc) y la misión de Mortadelo y Filemón consistirá en detener uno a uno a todos los hijos de Mamá Ponzoña.

CIBASS El rayo transmutador de Mama Ponzoña

El rayo transmutador de Mamá Ponzoña


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