La película que inspiró a Alien: El terror del más allá

Por Scott Burton

Cuando uno piensa en las películas de ciencia ficción de los años cincuenta enseguida se le vienen a la mente los clichés de la época, pero no deberíamos ignorar el hecho de que casi todo lo que hemos visto después en ese género (al menos en los 70 y 80) bebía de aquí, directa o indirectamente. Desde Can it be all so simple nos gustaría hoy analizar una joyita de serie b que se considera el gérmen de Alien, sí, como suena.

El terror del más allá, 1958

El terror del más allá, 1958

It, the terror from beyond space” es claramente el film en el que se basaron para hacer Alien, el octavo pasajero, aunque la película que Ridley Scott filmó (escrita por Dan O’Bannon) sea infinitamente mejor la historia viene a ser la misma: un extraño ser se cuela en una expedición a Marte y empieza a ejecutar uno a uno a sus tripulantes, un guión que hoy nos suena a todos pero que en pleno 1958 debería resultar bastante novedoso (a pesar de que a su vez está basado libremente en El enigma de otro mundo, estrenada siete años antes). Si bien el filme de Scott era suspense claustrofóbico la película original opta por intentar algo aproximado, mostrando a la criatura sólo a medias (o tras humo), un poco para crear morbo sugiriendo y otro para suplir las carencias de presupuesto. Y es que hay películas como esta que aun habiendo pasado sin pena ni gloria por la taquilla de su época acabaron haciendo historia, aunque sólo sea por el hecho de inspirar a niños que luego se convirtieron en grandísimos cineastas para deleite de todos.

El terror del más allá, 1958

El terror del más allá, 1958

Podríamos decir que el guión es correcto, teniendo en cuenta el conocimiento que se tenía en la época sobre el planeta Marte, las mujeres se comportan como mujeres de aquel tiempo pero son inteligentes, no se dedican a gritar o a asustarse como en otras producciones de serie b de la época. Obviamente tiene ciertas incongruencias que no dejan de ser divertidas; cuando el monstruo aparece, los tripulantes le disparan con todo tipo de armas, pistolas, rifles e incluso un bazooka… todo ello mientras los ocupantes están dentro de la nave y en pleno espacio.
Otro de los pequeños errores del filme es la iluminación, si el “remake” (me permito la licencia de llamarlo así) de Ridley Scott era húmedo, sombrío y claustrofóbico, este posée una iluminación general amplia durante casi todo el metraje, sumado a los espacios abiertos de la mayoría de la nave dan, en comparación con la obra maestra de la sci-fi a la que acabó inspirando, una sensación mucho menor de misterio e intriga.

A pesar de tratarse de una obra de segunda fila de los años cincuenta la cinta sigue siendo entretenida y si la vemos como la inspiración para una obra mayor lo es aun más, no es que hay que dejar de ser objetivo por ello, pero la película se esfuerza durante sus casi setenta minutos en que no te aburras, y lo consigue.
La notable dirección de Edward L. Cahn y el trabajo de montaje salvan a una película que se merece un visionado, bien sea por sí misma, bien sea por todo lo que le debemos.

El Terror del más allá, 1958

El Terror del más allá, 1958

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