The Interview, o la pelea de James Franco y Seth Rogen contra el régimen norcoreano

Por Scott Burton

A finales del 2000 Seth Rogen tuvo la idea de escribir una película sobre  dos personas a las que se les encomendaba el asesinato del padre del excéntrico dictador norcoreano Kim Jong-Un. Cuando la noticia salió a los medios nadie pareció darle demasiada importancia, se había bromeado en el pasado con personajes terroríficos  de toda índole como  Bin Laden, Hitler o George Bush Jr. y no había tenido mayor repercusión, Kim Jong ascendió a presidente y el guión cambió incluyéndolo en el cometido.

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Seth Rogen y James Franco

Todo empezó a torcerse cuando en julio de este año (con el filme ya en postproducción) el embajador de Corea del Norte en la ONU (Ja-Song Nam) escribió un carta al secretario general de Naciones Unidas solicitando la prohibición de la película por considerarla “un acto de guerra. En el mismo mes de junio se anunciaron acciones “sin piedad” por parte del gobierno de Corea del norte y la productora y distribuidora atrasó la proyección unos meses, preocupada ante las consecuencias del estreno de la película.

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Una escena del filme

Lo preocupante de la historia es que todo ha acabado siendo real. Cuando Sony (Columbia Pictures)  anunció el estreno definitivo, su web fue hackeada y algunos de los guiones más importantes para la compañía (como el de ‘Spectre’, la próxima entrega de la saga de James Bond) fueron extraídos y utilizados como amenaza para parar la difusión de ‘The interview’. Corea del Norte niega ser quien está detrás del hackeo a la productora, aunque todo indica que sí. Por si fuera poco, el país asiático amenaza con guerra a Estados Unidos por acusarless del ciber ataque y Barack Obama sale a declarar que “fue un error” detener el estreno de la película ya que su país no debe ceder ante los chantajes. Una especie de Sálvame DLX internacional (entre ridículo y aterrador) que quien sabe como puede acabar.

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El poster promocional de la película

 

Hace una semana, Columbia Pictures (Sony) decidía por fin estrenar ‘The interview’ en algunas salas independientes (en una de ellas apareció el propio Seth Rogen -cerveza en mano- para saludar a los espectadores) y filtrarlas en riguroso HD en internet en una especie de valiente -y tardía- respuesta a las directrices de la dictadura de Corea del Norte. Como era de esperar, en Can it be all so simple tardamos poco en hacernos con la tan esperada comedia, y es que si antes de todo este lío diplomático (por utilizar un eufemismo) ya nos interesaba el film, imagínense después de como se han desarrollado los hechos, sí, somos unos morbosos.

Dirigida por Seth Rogen y Evan Goldberg (en su tercera colaboración tras las geniales  ‘Supersalidos‘ y ‘Juerga hasta el fin‘) y con el también habitual James Franco en el reparto, la película cuenta la historia de Dave Skylark (Franco) un conocidísmo presentador de Estados Unidos y su productor (Rogen). Tras lograr hitos en la historia del periodismo como que Eminem declare su homosexualidad, pronto consiguen una exclusiva aun mayor: entrevistar al dictador de Corea del Norte. Con tal oportunidad, el gobierno de Estados Unidos no duda en ofrecerles el pequeño encargo de asesinar a Kim Jong, una tarea complicada teniendo en cuenta que no son las personas más indicadas para tal misión.

La realidad es que para disfrutar esta película hay que hacer un ejercicio de realismo. Seth Rogen y Evan Goldberg hacen películas divertidas (la mayoría de ellas muy divertidas) con un pequeño toque inteligente enfocado sobretodo a las referencias pop y poco más, y eso es lo que hay que esperar en ‘The interview‘: un pequeño placer culpable y gamberro que no pasará a la historia pero que tampoco deja lugar al aburrimiento. Y es que a pesar del lío político y de ciertos mensajes que la película ofrece (la decepción de Skylark con los supermercados de mentira de Corea) no parece que los responsables del filme en ningún momento hayan querido rodar una película política o que intente tocar nuestra fibra sensible, si es que hay gente -y parece que demasiados- que lo esperaban.

Con un buen ritmo, la película encaja (sin ser una obra magna del humor) cada una de sus partes con cierto atractivo, desde el comienzo con el estereotipo del presentador egocéntrico y que se quiere en exceso a sí mismo, como una vez que llegan a Corea y les intentan mostrar un país que no coincide exactamente con la realidad. Es en los momentos en que el dictador intenta divertirse con Skylark (mostrándole un mundo de excesos y lujos) y abre su corazón en los que la película es más ocurrente, en parte por el acierto en la elección de Randall Park como actor para hacer del coreano.
‘The interview’ no deja de ser una comedia de sal gruesa y es lo más importante que hay que entender si que quiere disfrutar, no exenta de cierto mensaje social pero centrada en el humor vasto y característico de quienes firman el filme. En Can it be all so simple nos ha gustado, quizás porque somos unos simplones, quizás porque hemos entendido lo que Roger y Evans querían o simplemente porque somos fans  de casi todo lo que hacen. Una película que decepcionará soberanamente a quienes esperen una dimensión que la obra no tiene y que disfrutarán el resto. Sea como sea, recuerda siempre que si te gusta Katy Perry y beber margaritas no tienes -necesariamente- que ser gay.

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