Ese extraño productor llamado Rick Rubin

Por Doctor Cancamusic, @DRCancamusic

Tú no lo conoces, pero siempre ha estado ahí. Tal vez como en el caso del demonio, su mayor logro es convencer a la humanidad de su inexistencia, detrás de todo lo que escuchas se encuentra él. De manera directa o indirecta, por participación o por omisión, por trabajo o por rechazo, bajo su criterio se han producido tus mayores goces musicales. Vilipendiado y admirado, rechazado o solicitado. En todos los lugares donde se cuece la mayor parte de la música mainstream actual se conoce su nombre y la manera de invocarlo: a golpe de talonario.

Él es Rick Rubin (Long Beach, Nueva York. 1963), el oráculo de las producciones al que van a consultar inseguros artistas, el rey mono que habita sobre la montaña sentado en un trono formado por varias cajas de ritmos Roland TR-808.

Sí queridos amigos y amigas, hoy vuelvo a esta emisora para hablaros largo y tendido del hombre que transformó un género musical y actualizó otro, mientras ve los cheques pasar por delante de su luenga barba de mago fantástico y acude a las llamadas de socorro bastón en mano cruzando las salvajes tierras de Estados Unidos para salvar del caos a algún rapero confuso o a algún cantante de folk-country en horas bajas. Esto es Can It Be All So Simple y yo soy vuestro amigo el Doctor Cancamusic. Bienvenidos a mi programa.

CIBASS Rick Rubin trabajando con Eminem

Ordenemos todo esto. Teniendo tantas experiencias acumuladas como el bueno de Rick, ¿Por dónde empezar? ¿Qué tendríamos que remarcar sobre su trayectoria?

Tal vez una buena manera de empezar sea desgranando lo más llamativo de la paradoja Rubin, lo básico y elemental. Nuestro protagonista de hoy no sabe nada de música. De música como lenguaje, claro. Ni sabe exactamente tocar instrumento alguno. Pero es que también reconoce no saber manejar los botones de una mesa de mezcla. Pero entonces ¿Cuál es el valor de este tipo?

Bien, para comprender bien eso de la ‘paradoja Rubin’ deberíamos remontarnos algunos años más atrás. Básicamente algunas décadas. Durante su estancia en la residencia de estudiantes de la Universidad de Nueva York el joven Rick empezó cultivando algunas amistades que estaban en eso de la música. Pasó por un grupo Punk e incluso conoció a los futuros miembros del grupo Beastie Boys. En aquel entonces le pidió prestados a su madre unos cinco mil dólares para poder dar salida a ese ponzoñoso grupo de música Punk llamado HOSE que pasó sin pena ni gloria por el underground estadounidense. Después de lamentar amargamente su incapacidad manifiesta para aprender a tocar la guitarra, el joven Rick decidió que de alguna manera y pese a su frustrante relación con la música, no quería salir del entorno, así que pensó que podría ser útil en otros apartados.

Con esa pasta en el bolsillo montó su propio sello discógráfico en el que más allá de sacar a los HOSE empezó a escuchar ese nuevo rollo urbano que se estaba moviendo por aquella época: el Hip Hop. Prestándole atención vio una cierta potencialidad en el estilo, aunque es cierto que todavía tenía que depurarse: El hip hop en directo era parecido a un recital movido de poesía en el que los MC’s parecían no terminar nunca de querer hablar y contar cosas, y el formato era poco exportable a la industria del negocio musical. Era una manera muy compleja para enfocarla sobre la venta de discos. Comprendió que para llegar bien a esos artistas necesitaba un socio que conociese bien el entorno y su lenguaje y se asoció con Russell Simmons, en una nueva pareja que llevarían al sello Def Jam a la vanguardia del estilo. Se acabaron los solo interminables y los fraseos continuos. Trabajaron duramente con gente como LL Cool J, Beastie Boys o Jazzy Jay y reestructuraron todo: le dieron al hip hop otra arquitectura en la cual los temas disminuían su duración, se formaban de manera clásica con una sucesión de estrofa – puente – estribillo y se reorganizaban las bases musicales. Y tenian mucha razón: en los recitales la gente escuchaba al MC, pero en los clubs los DJs manejaban espacios más cortos para que la gente bailase mucho y cortaban los tracks. Era otro rollo. Así que manos a la obra. Consiguieron acercar el Hip Hop al circuito comercial y hacerlo algo más ‘disfrutable’, simplificando varios aspectos.Como ejemplo de todo esto tal vez valga su primera producción de Hip Hop, el single “It’s Yours” de T La Rock y Jazzy Jay, que incluía la leyenda “Reduced By Rick Rubin”. Y ahí está una de las claves de nuestro protagonista: se acabaron las florituras, las virguerías y las demostraciones grandilocuentes. Se quedó solo con los elementos fundamentales: una caja de ritmos y la propia voz del mc. Y como buen mago, encontró su propia varita mágica: la caja de ritmos Roland TR-808, el elemento base del hip hop y el más duradero en la producción de este estilo a lo largo de décadas. Reorganizando los sonidos de bombo y caja, quedaba una fuerte estructura rítmica sobre la que apilar las voces del MC y los efectos que hiciese el DJ. Estructura simple, efecto máximo. Una constante en la carrera profesional de Rubin, que como los buenos diseñadores, entendió que el secreto estaba no en saber sumar, sino en saber restar hasta alcanzar el punto óptimo con los recursos elementales. De repente los raperos dejaban de lado el freestyling para cantar canciones con una clara estructura Pop. Y a las emisoras de radio le gustaba esto. Y funcionó.

Así transformó el Hip Hop y por ello aún a día de hoy raperos consumados siguen llamandole para consultarle.

CIBASS Rick Rubin y David Lynch

Pero siendo Rubin un tipo que siempre lo apostó todo a la generación de valor desde ‘lo intangible’ (es decir, a sus criterios e intuiciones), no siempre ha generado un efecto positivo. Algunos músicos guardan un recuerdo amargo de sus experiencias con el legendario productor simplemente por el hecho de no haber conectado suficientemente bien con él, dejando grandes perlas por el camino:

Dejadme deciros la jodida verdad de esto, Rick Rubin apareció por el estudio solo 45 minutos en una semana. Estuvo sentado en un sofá con un micrófono cerca de su cara para no tener que moverse. Lo juro por Dios. El Rick Rubin de hoy es una pálida sombra del Rick Rubin que fue. Está sobrevalorado, superpagado y nunca volveré a trabajar con él de nuevo mientras viva.

• Corey Taylor, líder de Stone Sour y cantante de Slipknot

“Muchas gracias a John Leckie  por habernos enseñado mucho a producir un disco y muchas gracias también a Rick Rubin por enseñarnos a como no se debe producir”.

• Matt Bellamy, fundador de Muse

Antes de disolver su asociación con Simmons y fundar otro sello más enfocado al rock, Rubin todavía tuvo tiempo de construir una reputación enorme en el mundo del Hip Hop: se encargo de diseñar la combinación de Rock y Hip Hop que daría lugar a los trabajos de Beastie Boys, dotando al estilo rimado de un nuevo nivel de complejidad y diseñando un nuevo campo donde ya no se sabía bien donde terminaba el rap y empezaba el rock. Y volvió a funcionar. Responsabilidades suyas fueron el reunir a Aerosmith con RunDMC y llevar ese híbrido todavía más lejos para construir puentes en la combinación de los estilos, que luego puliría más y mejor trabajando con bandas como Red Hot Chili Peppers. De sus manos salía el clásico ‘Under the Bridge’


 

Y así durante décadas moviéndose entre despachos (que nunca le motivaron mucho) y el trabajo de estudio con diferentes artistas del arco musical como Public Enemy o Johnny Cash.

¿Cómo podemos comprender mejor ‘la paradoja Rubin’? bueno, tal vez nos sirvan sus propias palabras expresadas  en la entrevista que Zane Lowe le realizó para la BBC:

La paradoja Rubin en cinco claves:

1-No temas asumir riesgos

Every step of the way, people tried to talk me out of what I was going to do next’.

Cuando entró en la escena Rap después de arrancar Def Jam Records desde su dormitorio de la residencia universitaria, al parecer la gente le cuestionó. “Rick tío, tú estás en el Punk”, pero cuando montó su segundo sello y empezó a fichar grupos de rock la gente volvió a cuestionarle “Rick tío, tú estás en el Hip Hop”. Y así. Sin haberse arriesgado artistas como LL Cool J o RunDMC no hubiesen hecho llegar su música a las grandes masas y el Hip Hop no hubiese sido lo que es hoy. Sin haberse arriesgado no tendríamos álbumes clave como el ‘Californication’ de los Red Hot o ‘American Recordings’ de Johnny Cash.
Así que démosle la bienvenida al riesgo.

2-Ten una visión clara

Al parecer, parte de lo que Rick considera su mérito personal es haber pensado siempre en la música como un foco único, queriendo permanecer siempre dentro de este arte. Da igual el estilo, el sello para el que trabaja o lo que digan los de marketing. Para Rick siempre se trata de arte y así lo vive. Su separación de Simmons vino de esta dicotomía y él dice haber elegido siempre el arte. Su visión.

3-Saber cuando hay que cambiar de rumbo

Además de no tener miedo a los riesgos, hay que tener claridad para saber asumir cuando algo no está funcionando y seguramente no llegue a funcionar. Y hacerlo sin problemas, con honestidad. Saber retirarse a tiempo, recoger tu visión y cambiarla de sitio. Tienes que evitar el estrellarte, por una cuestión de seguridad hacia ti mismo y hacia los que te siguen. Es fundamental identificar con rapidez si estás en rumbo de colisión y desplazarte. No pasa nada.

4-Tu manera no es la única manera

Rick reconoce que a lo largo de los años ha entrado en grandes conflictos con artistas en relaciones que se rompieron a causa de querer imponer su propia visión sobre sus trabajos.
De un tiempo a esta parte dice haber asumido que la suya puede no ser la más importante, poniéndola sobre la mesa y recibiendo las visiones propias de los artistas como una materia prima con la que construir algo común.

Ya no le preocupa que se ejecuten sus visiones, sino ser el mejor facilitador que los artistas puedan encontrar.

5-No vas a gustarle a todo el mundo
Rick sobrelleva lo mejor que puede los casos en los que directamente ha colisionado con los artistas. Sabe perfectamente que tiene un nutrido cuerpo de defensores pero también de detractores. Y se niega a querer contentar y caer bien a todo el mundo.

Y así pilota su carrera profesional este hombre de edad maduro, millonario y hippie mientras se dedica a practicar meditación y a surfear. Rick Rubin, el gran inventor, el hombre en la sombra de tantas y tantas producciones legendarias. El profesional que sin saber tocar instrumento alguno, alteró la faz de la música popular y sigue influyendo decisivamente en muchas de las cosas que entran en nuestros oídos.

 


One Response to “Ese extraño productor llamado Rick Rubin”

  1. […] de los avances tecnológicos- de la mano de testimonios de los propios trabajadores y de artistas y productores como Rick Rubin y la mayoría de los anteriormente mencionados. De la mala impresión por lo descuidado del estudio […]

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