‘Padre rico, padre pobre’, ¿Quieres de veras que tus hijos tengan éxito?

Por Antonio Añón Oñate

“Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido,
los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan”
– Oscar Wilde

 

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Tuve dos padres, uno rico y otro pobre. Uno se convirtió en uno de los hombres más ricos de Hawaii y el otro dejó cuentas por pagar“. Robert Kiyosaki era un niño medio de nueve años de Hawaii, educado en que la vida es dura y en que la persecución de los sueños y la llegada al zenit económico son prácticamente imposibles para el ser humano regular. Justo cuando la base de la educación entraba a formar parte de la personalidad real del jóven Kiyosaki su vida tomó unos nuevos derroteros: se hacía amigo de un chico llamado Mike cuyo padre era multimillonario gracias a las finanzas. De momento todas las limitaciones en forma de consejos y explicaciones sobre la vida que Robert había recibido cambiaron. Su nuevo ‘padre’, nacido sin posibles, se había hecho multimillonario en base a una forma de pensar cimentada en la ciencia del dinero y en la autoconfianza.

Para Robert Kiyosaki, recibir una educación decente y sacar buenas notas ya no constituye una garantía de éxito, y casi nadie parece haberse dado cuenta de ello: las universidades capacitan a los jóvenes para que su cultura crezca y florezca, para amontonar datos en el cerebro pero no para el crecimiento personal y la explotación de las virtudes. Desafortunadamente para muchas personas la universidad es el fin, no el principio y la educación puede ser la base del éxito, pero las habilidades financieras y de comunicación son tan importantes como las escolares.
En el mundo real (ajeno al ámbito académico) se requiere de audacia, astucia, tenacidad o brillantez, habilidades que sólo dependen del individuo y su capacidad de desarrollo personal y ese factor, o como queramos llamarlo, decide el futuro de uno mucho más que los títulos colgados en la pared.

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Robert T. Kiyosaki relata la historia de sus dos padres, uno rico y otro pobre en una especie de fábula económica llena de alegorías. El libro permite exponer las habilidades que él ha desarrollado a lo largo de su vida a través del contraste entre los dos padres, la diferenciación entre las dos educaciones que el autor recibió nos proporciona una lectura más que interesante, incluso mucho más allá de la lección financiera que pueda suponer.
El señor Kiyosaki intenta comunicar al lector que cualquiera puede lograr la prosperidad si elige hacerlo. Puedes ser un jardinero o un conserje, o incluso si está en paro (palabra tristemente célebre en nuestro país) usted puede educarse a sí mismo y enseñar a su familia a atender sus asuntos financieros de manera notoria.
El autor nos explica su preocupación por que demasiadas personas se centren excesivamente en el dinero y no en la riqueza más importante, que es su educación y formación propia más allá de la académica. Si las personas están preparadas para ser flexibles, mantienen la mente abierta y aprenden, se enriquecerán más y más con los cambios. La inteligencia resuelve los problemas y produce dinero. El dinero sin inteligencia financiera se pierde rápidamente, puesto que, por regla general, cuando empezamos a ganar un poco más también gastamos más, de modo que los problemas económicos nunca dejan de existir realmente. La mayoría de las personas no se dan cuenta de que lo importante en la vida no es cuánto dinero ganas, sino cuánto dinero conservas.

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Una de las reglas con que nos ilustra el hawaiano es la de aprender la diferencia entre un activo y un pasivo. Los ricos adquieren activos (inversiones que generan más dinero) y la clase media adquieren pasivos (coches o ropa, por ejemplo), pero ellos creen que son activos.
A menudo escuchamos la frase “estoy endeudado, necesito ganar más dinero”. Sin embargo, tener más dinero no siempre resolverá el problema; de hecho, en realidad puede agravarlo, según Kiyosaki.
El problema económico que tienen muchas personas se ha producido por sus hábitos de gasto, que le han llevado a buscar mayores ingresos, no saben que el problema realmente consiste en la manera que han elegido para gastar el dinero que tienen, y que ésa es su verdadera causa de su crisis financiera.

El hombre rico se centra en su columna de activos, mientras que todos los demás se centran en su columna de ingresos. Consejo para los adultos: mantengan bajos sus gastos, reduzca sus pasivos y construyan diligentemente una base de activos sólidos.
Una diferencia importante es que los ricos adquieren sus lujos al final de sus vidas , y la clase media tiende a comprarlos al principio. La tierra era la riqueza hace trescientos años pero hoy en día es la información, la persona que tiene esa información adecuada poseerá la riqueza.

Los ganadores no tienen miedo a perder, pero los perdedores, sí. El fracaso es parte del proceso del éxito. La gente que evita el fracaso también evita el éxito.

 

 

CIBASS Puntuación CIBASS Tres puntos y medio


2 Responses to “‘Padre rico, padre pobre’, ¿Quieres de veras que tus hijos tengan éxito?”

  1. E. García says:

    Interesante comentario, refleja la realidad actual basada simplemente en el dinero y conseguir cada vez más y más sin centrarse en lo verdaderamente importante, invertir en ellos mismos, en su mente.

  2. Tarsos says:

    Buen artículo, aunque en los USA se ha criticado mucho los supuesto conocimientos inmobiliarios de Kiyosaki. Aunque la verdad es que el tio se ha hecho millonario con todo tipo de cosas, desde carteras a juegos de mesa, bienes inmuebles o libros.

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